Según datos de las empresas interesadas, en Argentina las ganas de coger están en declive. Las preocupaciones por llegar a fin de mes son perturbadoras para la población. Las metáforas escatológicas y violadoras del presidente no ayudan a reparar el tejido social, que aparentemente está dañado en su más íntima estructura. ¿Cómo recuperarse de tanta pérdida?