El cierre de listas los dejó a la intemperie.
Los macristas que se quedaron sin laburo
El caso emblemático es Emilio Monzó, cuyos amigos fueron minuciosamente purgados de las listas oficialistas, pero también está abierto el destino de otros emblemáticos nombres del PRO como Gabriela Michetti, Federico Pinedo y Daniel Lipovetzky.
Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo.Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo.Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo.Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo.Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo.
Monzó, Lipovetzky, Michetti y Pinedo. 

El cierre de listas dejó a varias de las principales figuras del PRO sin un lugar definido para el año que viene. Gabriela Michetti dejará la vicepresidencia; Emilio Monzó, la titularidad de la Cámara de Diputados y Federico Pinedo, la presidencia provisional del Senado. La suerte de varios de ellos depende de si Mauricio Macri reelige o no, pero varios ya tienen un destino posible. Por ejemplo, Michetti podría ir como embajadora ante la ONU, Pinedo suena para ocupar un lugar en el futuro gabinete, probablemente en Cancillería, mientras que Monzó, luego de que dejaran a todos sus dirigentes afuera de las listas, seguramente ya no reviste en el espacio. Los rumores dicen que se pondrá una consultora.

El cierre no solo dejó heridos sino que definió que varias de las figuras centrales del Gobierno, que ocupan cargos en el Congreso, no estarán más allí a partir de 2020, salgan como salgan las elecciones nacionales. También tuvo consecuencias para algunas figuras estelares del PRO, como Daniel Lipovetzky, quien no podrá continuar en el Congreso, y deberá pelear una banca en la provincia de Buenos Aires con posibilidades de quedar afuera.

La vicepresidenta fue una de las figuras que estuvo en carrera todo el año para volver a acompañar a Macri en su intento de reelección. Era, hasta 2018, una figura puesta. La crisis económica y la caída de Macri en las encuestas comenzaron a forzar la idea de una apertura política, que era reclamada tanto por los aliados radicales como por el ala política, lo que llevó finalmente a la elección de Pichetto. Dado que Michetti no figura anotada en ninguna de las listas de Juntos por el Cambio, dejará la vicepresidencia en diciembre sin un cargo cierto en su futuro.

Cerca de la vicepresidenta, observan que no está preocupada por decidir su futuro, y que piensa por momentos en volver a la actividad privada y dejar por un tiempo del sector público o desarrollar su fundación. "Cualquier cosa es posible", definían en su entorno. Si Macri reelige, no obstante, un lugar en el que podría terminar ubicándose es la embajada argentina ante la ONU. "Ella es licenciada en relaciones internacionales y un organismo multilateral sería un buen lugar", describen quienes la conocen. El único problema allí sería alejarse de su familia, especialmente de su padre a quien acompaña cada dos semanas en Laprida.

Otra de las figuras centrales del PRO que dejará el Senado es Federico Pinedo. Hombre de confianza de Macri, ocupó la presidencia provisional del Senado desde el comienzo de su mandato. Ya no renovará su banca y deja el Congreso. ¿Para ir a dónde? Cerca del dirigente, indican que tiene descartado abandonar el país, por lo que una embajada no sería su destino si Macri logra un segundo mandato. Sí podría ocupar algún lugar dentro de un eventual Gabinete. Quienes lo conocen y lo estiman, lo imaginan como un posible Canciller. Pero todo está por verse.

Quien no aspira a ningún lugar de ese tipo es Emilio Monzó. El cierre de listas fue nefasto para todos aquellos asociados a él, que fueron sistemáticamente excluidos por la birome del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. Con esta última, tuvo un encuentro final, que no terminó de la mejor manera. Monzó no se imagina en ningún lugar del futuro gobierno. Ya dejó en claro que deja la presidencia de Diputados para irse al llano. Solo revirtió su decisión por un tiempo, cuando en 2018 el Gobierno formó una mesa política y lo reincorporó. Lo cierto es que esa mesa resultó ser un simulacro y Monzó nunca volvió realmente a tallar en las decisiones del círculo chico de Macri.

El que en otra época fuera uno de los principales armadores del actual gobierno hoy destila humor negro. Se imagina poniendo una consultora para comienzos de 2020. "A ver si empiezo a cobrar por mis consejos", les dijo a sus allegados, no sin una sonrisa. "Los teléfonos ya no suenan. Solo escucha la guía de los estudiantes", bromean en su entorno. Habrá que ver si los teléfonos no suenan desde el peronismo. Las posibilidades de que Monzó siga en el oficialismo, después de todo lo que pasó, son escasas.

Como prueba vale lo que hizo ayer en el Congreso: saludó a cinco diputados peronistas que vencieron en las últimas elecciones a los candidatos de Cambiemos (Sergio Zillioto, Alejandra Rodenas, Martín Llaryora, Martín Pérez y María Emilia Soria). En todos los casos fue ovacionado por el peronismo ante un desconcertado bloque de Cambiemos.

En ese bloque, hay algunas figuras estelares que ya no estarán el año que viene. Entre ellas, Lipovetzky, quien jugó un rol central en el debate por el aborto legal, seguro y gratuito. Fue excluido de las listas de diputados nacionales y terminó con una candidatura a diputado provincial por la Séptima Sección Electoral (él es de la Octava, La Plata) en tercer lugar en una boleta en la que se eligen seis diputados. Las chances de que entre ni siquiera son las mejores. Lipovetzky ya dijo públicamente que se siente "dolido" por el destrato. En su entorno, no obstante, aclararon que no piensa dejar el PRO, pese a los ofrecimientos que tuvo de otros espacios.

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