La industria terminó 2016 con signo negativo. La UIA tiene expectativas modestas de recuperación
El motor de la producción no arranca
La UIA informó que la actividad fabril bajó 4,9 por ciento el año pasado, un porcentaje mayor que el señalado por el Indec. Incertidumbre por la economía internacional y el estancamiento de Brasil desalientan a los industriales locales.
El rubro textil tuvo un muy mal año en 2016 al igual que el resto de los bloques industriales.El rubro textil tuvo un muy mal año en 2016 al igual que el resto de los bloques industriales.El rubro textil tuvo un muy mal año en 2016 al igual que el resto de los bloques industriales.
El rubro textil tuvo un muy mal año en 2016 al igual que el resto de los bloques industriales. 
(Imagen: Bernardino Avila)

La industria cayó 4,9 por ciento en 2016. Así lo estimó la Unión Industrial Argentina. Precisó que en diciembre hubo un retroceso del 2,8 por ciento respecto de igual mes del año pasado y una caída del 1,1 por ciento contra noviembre. La caída del consumo en el mercado interno y la apertura de las importaciones fueron algunos de los principales elementos para explicar la tensión de las firmas manufacturera. Para 2017, la entidad fabril pronostica un crecimiento de entre 1 y 2 por ciento, pero se lo atribuye sólo a que la base de comparación estadística es muy baja.

“El escenario internacional en materia comercial presenta más incertidumbres que certezas, mientras que Brasil no impulsará la producción local este año porque tendrá un crecimiento muy bajo. Lo bueno es que dejaría de caer”, señalaron. Indicaron que “si bien un aumento del consumo interno en 2017 podría potenciar la producción local, mientras que los planes de infraestructura públicos y privados podrían impulsar sectores vinculados a la construcción, esto se da en un marco de costos crecientes”.

En la UIA precisaron que los costos logísticos aumentaron 41,3 por ciento el año pasado, al tiempo que los energéticos subieron entre 60 y 300 por ciento y los salarios de personal anotaron un alza del 33 por ciento. Además, los insumos importados tuvieron un avance del 32,7 por ciento y el gasoil lo hizo 33,0. Desde la entidad fabril apuntaron que estas distorsiones en la estructura de costos de los establecimientos productivos generaron un fuerte impacto en el sector. Advirtieron además que “si se repite esta dinámica con los precios de la energía que ya aseguran un piso de un 60 por ciento de incremento en este año, en un contexto de comercio global estancado y exceso de producción en Asia, particularmente por el menor crecimiento de China, la recuperación industrial será aún más complicada”.

El documento de la UIA detalló que uno de los sectores más afectados en 2016 fue la producción de metales básicos, con una merma del 15,1 por ciento, debido a la menor producción de acero (-17,9 por ciento). Minerales no metálicos, en tanto, registró caída del 13,1 por ciento, por la fuerte contracción de la construcción pública y privada. La automotriz marcó una merma del 10,2 por ciento, debido a las dificultades para exportar a Brasil. A su vez, metalmecánica cayó 8,5 por ciento, edición e impresión (-6,2 por ciento), y plásticos, papel y cartón (-4 por ciento). En el informe precisaron además que “otros sectores  del mercado interno como calzado (-11,2 por ciento), madera y muebles (-15 por ciento) y la cadena textil e indumentaria presentaron bajas por la contracción del consumo y la presión importadora”.

El Indec había registrado una caída de la actividad industria del 2,3 por ciento en diciembre pasado respecto del mismo mes de 2015 y una contracción acumulada para todo 2016 del 4,6 por ciento. Para el organismo de estadísticas oficial, los 12 bloques que conforman la rama manufacturera anotaron mermas el año pasado. Se destacaron los retroceso del 4,3 por ciento en textil, del 6,7 por ciento en papel y cartón, del 4,2 por ciento en refinación del petróleo, del 6,2 por ciento en minerales no metálicos, del 14,6 en industrias metálicas básicas, del 8,3 en automotriz y del 5,9 de metalmecánica. A su vez, se anotó una baja del 1,2 por ciento en alimentos y bebidas, del 8,4 por ciento en tabaco y del 1,2 por ciento en papel y cartón.