Mario Diament y "Los amantes de la Casa Azul"
El romance de Frida y Trotsky
El dramaturgo radicado en los Estados Unidos aborda en su último trabajo la breve relación que mantuvieron en México la pintora y el revolucionario exiliado.
La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado.La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado.La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado.La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado.La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado.
La pieza teatral de Diament, dirigida por Daniel Marcove, se podrá ver desde este sábado en El Tinglado. 
Imagen: Guadalupe Lombardo

Ultima obra escrita por Mario Diament, Los amantes de la Casa Azul discurre en torno del romance que mantuvieron la pintora Frida Kahlo y León Trotsky durante su exilio en México. La acción comienza a partir de 4 breves monólogos a cargo de ambos personajes y de sus respectivas parejas, el muralista Diego Rivera y Natalia Sedova la compañera del perseguido por el régimen de Stalin. Un recurso este, el de monologar a público, que se mantendrá a lo largo de la pieza que concluye luego del asesinato del líder soviético, poco menos de tres años después de su llegada a México en 1937. Cuarta obra de Diament dirigida por Daniel Marcove, Los amantes…p uede verse en El Tinglado de Mario Bravo al 900 a partir de este sábado, interpretada por Maia Francia, Roberto Mosca, David Di Napoli y Silvia Kanter.

Residente en Miami, Diament viajó para asistir al estreno. En la entrevista con PáginaI12, el autor cuenta que el año pasado, cuando el mismo Marcove puso su obra Moscú, al ver el desempeño de Maia Francia pensó en que esta misma actriz interpretaría a la pintora mexicana. También había decidido que su Trotsky sería encarnado por Mosca, al verlo actuar en El diccionario, bajo la dirección de Oscar Barney-Finn. “Es muy estimulante escribir sabiendo quienes serán los actores”, sostiene.

Esta obra que retrata “un episodio breve en la vida de Trotsky que sin embargo causó gran preocupación en todos, especialmente en el equipo que estaba a cargo de su seguridad”, como explica Diament, surgió de la idea de contrastar a dos personajes muy diferentes entre sí y a la vez parecidos por el hecho de estar condenados a muerte, según analiza el autor refiriéndose a la tenaz persecución de la que Trotsky fue objeto desde que Stalin tomó el poder y a las delicadas condiciones de salud de Frida, originadas en el cruento accidente de tránsito que sufrió a los 18 años. “Es una historia de amor que ocurre en presencia de las parejas de los personajes involucrados y esto es una enorme fuente de tensión que aporta un crescendo muy teatral. Porque el romance comienza divertido pero después empieza a afectar a los otros hasta que todo se deteriora”, sintetiza Diament.

-¿Qué lo llevó a pensar en Trotsky para convertirlo en personaje teatral?

-Porque es muy misterioso, muy poco conocido o mal conocido: fue muy tergiversado por la violenta campaña de todos los partidos comunistas del mundo al punto de ser considerado un demonio. Aclaro que ni remotamente fui ni soy trotskista…pero siempre me dio curiosidad esta figura empañada por Stalin, borrada de la historia.

-¿Cómo lo pensó?

-Creo que hay dos Trotsky: uno con poder y el otro, en el del exilio. El primero es el que hizo la revolución, el que fusiló, el que llevó a cabo actos violentos con total convicción, el orador que convocaba con su energía pero que, a pesar de tener un gran poder de análisis político no era hábil en los manejos internos del partido.

-No es éste el que aparece en su obra…

-Es el otro Trotsky, el más querible. Está exiliado, no tiene poder, manifiesta su amor por el arte y expresa su oposición al autoritarismo de Stalin, a su falta de debate, continuando con su prédica sobre la necesidad de una revolución permanente.

-Sus personajes suelen ser históricos. ¿Cómo entra la ficción en su escritura?

-Yo trabajo desde la ficción pero sin chocar con la historia. Lo hago para no dañar la credibilidad de los personajes. Pero cuando me meto en los sentimientos o en la cabeza de ellos estoy haciendo ficción. Fue muy difícil escribirla, hacer que creciera una relación tan breve.

-¿Y en el caso de Frida?

-Frida Kahlo es mucho más conocida como personaje y no quise repetir las Fridas que ya se hiceron. En su vida la presencia de la muerte fue una constante. Después del accidente que tuvo se puede decir que vivía de prestado. Pero frente a todo desaliento Frida tiene un enorme deseo de vivir. En esta obra es ella quien mueve los hilos de los otros personajes. Y está en contraste con Natalia, que no tiene ninguna esperanza.

-¿Cómo surgió la escena donde Trotsky y Frida intercambian sus ropas?

-Como para hablar de feminismo no se puede hacer un discurso, me pareció que de esa manera podía exponer el feminismo de Frida de una manera visual: al vestir a Trotsky de mujer, Frida lo despoja del poder que tiene el hombre.

 

*Los amantes de la Casa Azul, El Tinglado Teatro (Mario Bravo 948), los sábados a las 22.

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