Se fue la primera mujer afroamericana en
ganar un Nobel de Literatura, en reivindicar el goce a pesar de la opresión y
en ver en el lenguaje una operación de sentido que también esclaviza a las
minorías. Editó a autoras como Angela Davis, era una estudiosa de la obra de
Virginia Woolf, creó en su pluma a una niña violada por su padre que
reza por tener ojos claros para tematizar el odio racial y la discriminación
sexual. Escribía cuando sus hijos dormían, como Alice Munro, y se fue dejando
un potente legado de autodeterminación y resistencia.