El organismo no emitió ninguna declaración desde la derrota del macrismo en las PASO
El silencio del FMI es ensordecedor  
La prescindencia del Fondo Monetario Internacional, el mayor acreedor individual de la Argentina, llama la atención luego de la devaluación y las medidas electoralistas del gobierno, que aumentan el gasto sin compensarlo con mayores ingresos.
David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde.David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde.David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde.David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde.David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde.
David Lipton, titular del FMI, desde la salida de Lagarde. 

A casi una semana de la amplia derrota electoral del oficialismo, el Fondo Monetario mantiene un silencio rotundo. Este mutis por el foro del principal socio de Cambiemos en la actual crisis contrasta con otras oportunidades, donde distintos interlocutores del organismo multilateral expresaron su incondicional apoyo a la actual senda económica y pronosticaron un futuro promisorio. Esta ausencia toma mayor dimensión luego de que el Banco Central dejó librado al mercado la cotización del dólar, que se disparó más de 30 por ciento en dos días, y el equipo económico anunció dos días después una serie de medidas hasta diciembre para disimular hasta entonces el impacto de la devaluación a precios: eliminación de IVA, reasignación de partidas, congelamiento de créditos UVA, entre otros. En los hechos, las políticas anunciadas van en contra de las condiciones que establece el acuerdo stand by, el cual debería ser rediscutido. Fuentes del FMI y del Banco Central consultados por PáginaI12 y ambos eligieron mantener el silencio. La semana próxima llega una nueva misión del organismo para la revisión trimestral de las cuentas públicas. 

“Ahora que se ha hecho tanto esfuerzo, en un programa en el que la protección social siempre ha sido una de nuestras prioridades clave, sería una tontería por parte de cualquier candidato darle la espalda al trabajo que se está haciendo”, había dicho en abril de este año Christine Lagarde, entonces titular del Fondo, desde Washington, metiéndose por primera vez de lleno en la contienda electoral. Al mes siguiente el jefa del organismo pronóstico que el país estaba “saliendo del fondo de la crisis". Lo mismo repitió Roberto Cardarelli, economista italiano que encabeza las misiones del FMI en el país.

La luz al final del túnel nunca llegó y la situación económica fue empeorando, más allá de la estabilidad cambiaria mantenida artificialmente hasta las PASO. En junio Lagarde afirmó que la Argentina exhibía “una situación increíblemente complicada”. Reconoció que el control de la inflación “tomó mucho más tiempo”. De hecho, sigue sin controlarse pese al apretón monetario. De todas maneras, se manifestó “razonable y esperanzadamente positiva” hasta que semanas después dejó su cargo para ir al Banco Central Europeo. Su reemplazante interino, David Lipton, continuó la senda de elogios y apoyo al macrismo. “Elogiamos a las autoridades argentinas por sus continuos esfuerzos y la implementación firme de su programa de política económica. Las autoridades completaron todos sus objetivos fiscales, monetarios y de gasto social en el marco del programa respaldado por el FMI en el contexto de esta revisión”, dijo en su primera revisión de julio.

No solo en clave electoral. Los voceros del Fondo respaldaron todas y cada una de las medidas que aplicó el Gobierno y los resultados que fue comunicado en los últimos meses que fueron en línea con el ajuste presupuestario. Celebró la caída del gasto en términos reales y nominales y aplaudió cuando se utilizó un artículo del stand by para adelantar el aumento de las asignaciones familiares. Para la previa a las primarias el Fondo apagó el micrófono.

Este miércoles el Gobierno anunció una serie de medidas que contrasta con la visión del Fondo en todas sus dimensiones. Principalmente, genera un costo que el FMI no convalidaría pero que, no obstante, no lo explicita. Para el oficialismo y la oposición, el acuerdo stand by tal como fue ratificado en septiembre último está terminado por incumplimiento y habrá que renegociar sus condiciones. La duda es si será un nuevo gobierno quien se haga cargo de esa negociación o será si Cambiemos iniciará las conversaciones antes de octubre. Por lo pronto, esta semana arribará una nueva misión del FMI encabezada por Cardarelli para la revisión trimestral de las cuentas y ajustar la mesa de operación del Banco Central para estabilizar el tipo de cambio. “No tenemos ningún comentario para hacer al respecto”, señalaron a Página/12 desde la entidad monetaria que conduce Guido Sandleris.

 

En el Frente de Todos adelantan que habrá reuniones de carácter informativo con los equipos técnicos que asesoran a Alberto Fernández, pero aclaran que no avanzarán en lo que pretenda ser un preacuerdo. “No cumplieron lo que ellos mismos firmaron, menos van a cumplir lo que se pueda acordar de manera provisoria”, explicaron a este diario desde el albertismo, en sintonía con las declaraciones televisivas del candidato presidencial del FdT: “Lo peor que nos va a pasar es que vamos a tener que explicar por qué Macri no cumplió con ninguna de las cosas con las que se comprometió con el Fondo”.

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