LA ARTISTA TRAVESTI Y SUDACA SUSY SHOCK PRESENTA DISCO EN EL XIRGU
¡Haceme (Susi) Shock!
SOY se reunió con Susy Shock para escuchar en exclusiva Traviarca, su segundo álbum de estudio, vibrante, fresco, valiente. Canción por canción, recuerda a las compañeras perdidas en una muerte injusta y prematura y también a las recobradas en las luchas que no cesan. Hoy se presenta en un gran show en el Margarita Xirgu y aquí cuenta intimidades de lo que significa ser una cantora  de trinchera.
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La travesti que renueva los ritmos sudacas 
Imagen: Sebastián Freire

Una traviarca es una travesti que, por su experiencia y sabiduría, es respetada por un grupo familiar o una comunidad en los que goza de autoridad. La definición es casera y honda, no aparece en un diccionario, está armada a fuerza de vidas. Profundamente inspirada por el trabajo de la activista Lohana Berkins, la performer, artista y poeta Susy Shock le ha puesto ese título a su nioveo disco. Susy fue construyendo su carrera desde el circuito underground de las funciones en Noches Bizarras en plena debacle del 2001, respetando en su producción artística los cimientos de la memoria colectiva, al tiempo que fue tejiendo afanosamente con sus amigues y aliades una  teoría trans, una manera cálida y fraterna de ver el mundo para responder a los desafíos del futuro. Una teoría que se despliega por dentro a veces pero también por fuera de la academia, en canciones, tonadas, conversaciones y sobre todo tejes travestis sudacas. 

10 años atrás Susy ya era Susy cuando recibió a Soy y daba su primera entrevista a un medio de tirada nacional. Hoy, que ya es mucho más conocida y admirada por un público masivo,  la artista mira hacia atrás, revive esa década en la que perdió seres queridos -de su familia de sangre y de su familia elegida- pero también en la que le nacieron nuevos hijes, hermanes y una red de amor y solidaridad que se mueve en torno a su vigorosa voz y su conmovedora presencia en el escenario.

Con este nuevo disco que presentará oficialmente hoy viernes 23 de agosto en el teatro Margarita Xirgu, Susy propala la cultura travesti argentina de los márgenes y se proyecta como figura internacional, con una impronta rioplatense donde se notan sus constantes viajes al Uruguay y destella a su vez la energía de un neo-tropicalismo queer de trinchera que se cuece contra la teocracia derechosa de Bolsonaro en Brasil.

¿Qué cambió en cuanto presencia travesti o trans en la trinchera artística en estos diez años?

Vuelvo a los comienzos y digo, agradezco poder trabajar desde la autogestión. Porque así es como trabajamos. De ese modo nosotrxs producimos material audiovisual, pensamos y construimos también una teoría autogestiva. Lo hacíamos y lo segumos haciendo en un contexto adverso, donde no les interesa darnos un lugar, nos ocultan. El poder real está en los contenidos y en quién los maneja. Así que el cambio es de hormiga, nosotras no estamos haciéndolo a gran escala: cuando una trava o trans esté trabajando en el editorial de un noticiero ahí el mundo notará la diferencia.

Es cierto, pero ¿alguna vez soñaste con acceder a tanto material audiovisual con temática travesti, trans, como sucede ahora?

¡Nunca! Yo vengo del under, sabemos que estamos abajo, al costado, al borde y nunca podíamos imaginar lo que se venía en el circuito mainstream (películas bien hechas, cuidadas, con buenos guiones) a partir de la película Mia, la participación de Flor de la V en una tira familiar de la mano de Tinelli... no quiero olvidarme de otros ejemplos, pero esos son de mas o menos la misma época, eran los primeros brotes.

¿Y los brotes nuevos?

Por ejemplo la novela de Camila Sosa Villada, “Las Malas” . Salió por una editorial grande como Planeta y tanto Marlene como yo fuimos convocadas para escribir la contratapa de un trabajo que nos encantó. Ya salió el libro de Alexa Petone, de San Pedro, que cuenta la historia de su vida a través de relatos e ilustraciones de  niñes en la escuela, en forma de cuentos. Está el manga para infancias trans de Freddy Tolosa en Montevideo que acaba de de salir acá y creo que SOY todavía no le hizo nota... Te sigo contestando la primera pregunta: se está creando mucho a pesar de que hay un mundo que hace bloque y no deja que sucedan nuestras cosas.

¿El mundo hace bloque o justo sufrimos un cambio abrupto de modelo que interrumpió ese atisbo de empoderamiento que las minorías venían experimentando con el kirchnerismo?

Mirá, hay algunxs que ya no hablan en inclusivo con el “todos y todas” porque entienden que ese gesto implica referenciar mucho al cristinismo. Cuando tiene que ver con el feminismo. No entendieron nada y no sólo eso, sino que estos últimos años se produjeron atrasos culturales enormes y hay un sector que siempre odió nuestras luchas, se alimentaron broncas... y ahora se animan a demostrar ese asco. En los chistes y en todo. La gente se ríe del uso del lenguaje inclusivo, no se dan cuenta de que se les pasa el arca de Noé y se van a extinguir como los dinosaurios si no se suben a la ola, es inexorable. Pero bueno, de paso, nos ningunean.

La vanguardia es cuestionar todo lo viejo, abrir paradigmas, va para otro lado...

Son decisiones políticas. Hablo de quienes NO estamos tomando decisiones. Nos estamos nombrando de otro modo. No deja de ser político que a la Real Academia Española le suene más correcto el “tqm”, “yutubero” y “guasap” que el “todes” y que los agregue a su manual de estilo, tras ningunear sistemáticamente nuestros modos inclusivos.

¿Ves alguna salida del túnel de derechas por el que estamos transitando?

A mi me conocés mucho, sabés cómo pienso, y creo que, desde el regreso de la democracia hasta ahora opera un cambio, más allá de los partidos, de los gobiernos. Va creciendo, no frena. Hay algo ineludible: ¡hoy hay infancias trans! Eso no se puede frenar ni aunque venga un Herodes a matar a todos los niños para evitar que nazcan niñes trans. Esto se relaciona con las Lohanas, las Dianas, las Noy, las Marlene, hay tantas... En cada provincia me encuentro con otras amigas, como con Nadia en Trelew.... ¡Están vivas! Un día estábamos charlando, eramos tres compañeras sobrevivientas y dije “acá hay 150 años en esta mesa” y estallamos de risa. Recordemos a Malva, la trava que a sus 17 años en la década del 50 se cruzó a pie la cordillera para sobrevivir. Ella pudo sobrepasar el promedio de vida, de 35 años y mucho más. Para nosotras esto también es una situación mjuy nueva. Le pregunté a Claudia Rodríguez, de Chile, los otros días..."¿Y ahora? ¿Qué pensamos?" ¡Ni idea! ¿Como queremos que siga? Es un gran trabajo por delante. 

¡¿Y cómo nos defendemos?! Fuiste testiga de la creciente homofobia en Brasil...

En nuestro país tenemos un piso sólido de derechos humanos, que es lo que nos dio ciudadanía. Un Bolsonaro aquí no sé si es posible, aunque no  descansaría. En la discusión del aborto los conservadores salieron a la calle; nos separaba una plaza. Eran menos, pero hacían ruido y eran violentos. Eran menos, pero tenían hijos. “Con nuestros niñes, no”, deberíamos decirles, porque dentro de sus retorcidos pensamientos gestan niñes trans, gays, etc. ¿Por qué tenemos que salir tan lastimadxs?¿Qué es lo que motiva tanta violencia? Pienso en el deseo. Expresar el deseo, nosotras sabemos de esos deseos ocultos... Cuando ellos apaguen ese heteronómetro constante que les dice cómo actuar frente a la vida, frente a sus hijos, la cosa será mucho más libre. Por eso, ésto es un fracaso, porque el deseo continúa y continúa oculto. Cuando ese deseo vea la luz, se acaba la violencia.

¿Qué pasa con el formato familia?

Habría que preguntárselo a las familias. Deberían preguntarse eso. Hay que discutir qué tipo de varón o de mujer se propone ser esta hegemonía heterosexual. Nosotras vamos abrazadas al feminismo, que fue también nuestra lucha. Nos encierran en “lo mujer” a todxs, pero no nos nombran entre los femicidios. De las luchas surgen proyectos muy interesantes, tan es así que en la Colectiva Lohana Berkins arrancamos siendo un montonazo y sobrevivió sólo la comisión artística: la que hoy es Cotorras, la que ayudó a sacar el primer libro de Marlene Wayar, con la que estamos terminando un ciclo para televisión. Nos dimos cuenta de que esa es nuestra agenda; la del arte, la del pensamiento crítico. La herramienta poderosa del arte tiene que ver con enseñarle a esa hegemonía (también a muchxs pares) que es una herramienta importante y es la que los mira, los pone en discusión.

Desde la primera entrevista para SOY allá por el 2009, siempre fuiste muy consciente de que tu lucha estaba en la militancia artística...

Cuando conocí a Marlene y Lohana, en el asentamiento 8 de Mayo -allá donde termina el asfalto y donde había que darles de comer a los pibes- ya tenía una practicidad desde el arte y daba talleres de teatro. Antes de eso una gente me escuchó haciendo coplas y me llevó a cantar a la Federación de Box. “Vos andá y cantales”, me dijeron y años después, cuando conocí a las chicas, sentí algo parecido: “nosotras tejemos, vos cantá”. Es otra herramienta, acompaña.

¿Y qué pasa cuando ustedes, las pioneras, se bajan del escenario?

Hay brotes, hay semillas, hay mucha gente trans, travesti que escribe. Hay madrinazgo, muches niñes empezaron a escribir con nosotras en los escenarios. Son más insolentes, hay menos resentimientos, hay familias detrás, se sueñan a la par de otra gente. Se ven otros y otras, tienen memoria, saben de las referentas, saben lo que pasó. En Montevideo estoy dando unos talleres de escritura y estoy teniendo la posibilidad de leer a muchos varones trans, que saben lo que pasó, saben de nuestras luchas y pueden producir belleza para discutir lo mismo. Hacemos poesía, no un noticiero. Ahí está la diferencia.

Sos compañera y testiga de muchxs emprendimientos culturales federales...

Cuando nos conocimos vos y yo, hace 10 años, estábamos en un momento de clausuras y cierres de espacios culturales. Empezó a empoderarse ese vecino/a que sospecha de todo, fachistoide, y eso nos sacó mucha energía y nos ahogaba. Agradezco, también, tener dónde volver todos los años. Por ejemplo, La casa de las locas, en Rosario, fui a cantar en diciembre para que puedan pagar las facturas de enero, por darte una idea de la forma artesanal de trabajo... otras son Las Harpías de Salta... el Asentamiento Fernseh de Córdoba, el Festival del Bolsón... esto se fue construyendo de a poco. Hay un público que tiene que ver con la ritualidad, nuestra tribu, acompañadxs por lxs medios de comunicación alternativxs y el boca en boca. Ésta es una época que discute las lógicas pasadas, managers, prenseros, representantes, etc etc que quizás ya no funcionan. Es mentira que va a venir EMI y te va a sacar tu disco. Ya venimos del NO. Siempre digo que este suplemento, SOY, fue el primer medio de tirada nacional que me dio voz. Destravarte, otra plataforma de esa época.

Contame el episodio con Judith Butler... ¡morí cuando vi el video en el que te nombraba!

Fuimos a la Universidad do Bahía con Marlene Wayar (estamos haciendo mucha referencia a ella, deberíamos sacar alguna, o titulamos la nota “Marlene Wayar” directamente (risas)). A mí me invitaron a cantar, me tocó subir al escenario justo después de un taller donde estuvo Judith Butler; ella se sentó en primera fila, escuchó el poema Monstruo y luego canté una canción a capella. ¡Cuando ella me nombró en un video, me estalló el whatsapp! Me llenó el ego, cinco minutos, “ponelo en la olla”, diría mi abuela.

¿Qué recuerdos tenés de la película MIA?

El otro día le recordaba a Say Sacayán (hermano de la militante travesti y amiga Diana Sacayán, asesinada por travestofobia) que, mucho antes de la ley de identidad de género, estábamos rodando MIA y el que cobraba para el sindicato de extras, el primer día, nos empezó a llamar por nuestros nombres asignados familiarmente, frente a lo que Diana se levantó como leche hervida, lo llevó al pobre hombre a un costado y, a los minutos, empezó a llamarnos por número: venga la 8, pase la 9... cobramos siendo un número, pero cobramos. Hice un casting para esa película pero el rol al que aspiraba al final se lo dieron a Naty Menstrual. Javier Van de Couter, el director, me llamó para anunciarme tímidamente que yo no haría el papel de "Antigua", a lo que yo respondí que quería aparecer de todas maneras en una película, como fuera, porque sabía que era una película a la que hoy todavía considero épica.

CANCION X CANCION 

Le propongo a Susy escuchar juntes las canciones del disco que va a presentar esta noche, casi en silencio sentadxs en el sofá. La foto de la tapa es de Marieta Vazquez; los gráficos son de Anahí Bazán Jara, hijx de Susy. El nombre “Traviarca” proviene de la canción “Celebrándote Lohana”, dedicada a Lohana Berkins, la gran referenta travesti. Y esta nota se va terminando así, con la ternura y la inteligencia con que se van pasando las canciones, las coplas, las tonadas. Cada tanto, Susy me cuenta algun detalle, o me responde a algo que me llama la atención. Escuchemos...

Tan sólo canción: Escrita por Susy y Caro Bonillo, es un candombe con aires flamencos, con un nutrido coro, ¡“todo al ritmo de los tambores de Chivilcoy”! Acota Susy. “Montevideo influyó muchísimo en este disco; la comunidad uruguaya entera me influyó: veo mucha gente trans trabajando para el Estado, lxs militantxs tienen un buen trabajo de historización de la lucha y, lo mejor de todo, no hay presencia policial en la calle. Eso es muy importante para nosotras, que dejamos la calle por miedo. ¡Amo la ciudad vieja, pido alojarme ahi! Son un fuego, un elixir de placer sudaca”, se explaya Susy en el sillón de pana marrón.

Ángel de la madrugada: Abren los acordes de un acordeón melancólico para un guaino con aires de tango. Susy canta dulcemente, como una canción de cuna dame tu pluma que barre toda tristeza del suelo, toda mentira del aire. Los arreglos son de Caro Bonillo, además su voz aparece mucho, ya que forma parte de la Bandada de Colibríes junto a Solana Biderman, Carla Morales Ríos, Horacio Vázquez y Sole Penelas. “Es un disco contra la mentira, es un concepto que fui abordando en muchas canciones, de diferentes maneras. Una de las cosas más lindas que nos pasó el año pasado fue grabar el disco, aquí en Buenos Aires. Nunca estuvimos tan aislados pero tan conectado con el horror de afuera”.

No Oculto: Susy compuso la letra hace mucho tiempo, un texto del poemario rescatado por Sole Penelas quien hizo la música y posteriormente trabajado y grabado con Martín Sued. Con aires de canción de protesta, es un valcesito que habla del amor fugitivo. El asco a la Junta Militar, frase que resuena como un rayo entre la poética.

Como de zamba: La patria es una niña pobre que a veces también reclama, dice la letra. “Pensada en 2001, trasladada a estos días, me recuerda a donde nos quieren llevar de nuevo. Me pasó viajar y los micros esos que te dan de cenar y, cuando paran en el litoral, vi a los pasajeros bajarles organizadamente lo que no se consumía. Los puedes ver cargando a sus hermanitos, pidiendo comida. Eso no lo veía hace mucho, eso se ve viajando. Son las infancias las que deberían dolernos, indignarnos. Cuando daba el taller de teatro en el 2001, en el asentamiento, lxs niñxs venían descalzos. Luego empezó el gobierno de Néstor, ahí tuvieron para comprarse las zapatillas. No importa la clase social, pero si vos a unx niñx le pones unas zapatillas nuevas, no dejan de mirarse los pies cuando caminan. Siento que le sacaron las zapatillas a lxs pibxs, de nuevo”.

La solitaria: “Es es la primer canción del disco que no fue escrita por mi y es la preferida de Marlene, dedicada a todas nosotras. Pa´ que no me hiera la libertad y el nombre que tanto me hace llorar. Yo la venía haciendo con cajita, sola y la reversionamos con la Bandada de Colibríes y Caro Bonillo al piano”.

Coplita Trava: “Esta canción abre con el canto ancestral de una coplera trava de Cafayate, Lorena Carpanchay, a quien conocí en Salta, se me acercó al camarín: “Yo la conozco, Señora, por las revistas” (Risas), ¡Ay no me digas Señora! Al principio cantaba una copla compleja, que se desarrolló en una cultura machista, lo hablamos a esto y de a poco se fue construyendo su repertorio trans. Estas historias me enseñan a cómo pararme en la vida. Cuán capaces somos de abrazar el trabajo de Lorena, que es pastora, en medio del cerro, que teje ponchos y ruanas y las trae para vender a la ciudad... ¡quién más disidente, gigante y genuina que ella!”

Huellita Herida: Esta canción es familiarmente importante para Susy; la letra pertenece al poeta Mauricio Martínez Sasso y la música de Andrea Bazán, su hermana. “Es la única canción aprendida para el disco, un desafío profesional poder tocar y ensayar con Juan Falú, por su dimensión musical y política. Fue una gran experiencia, de mucha responsabilidad. Todo el disco tiene esa exigencia en los arreglos en los ensayos... ahí en esa rigurosidad me instalo. ”

Pajarito: Este “chamamecito” lo escribió Susy para su hija Anahí. Abre la inigualable Teresa Parodi, interpretando un texto de “Crianzas”, libro de Susy publicado en 2016 en la editorial Muchas Nueces. “Fuimos a grabar a su casa, ella siempre muy ocupada, le mandé una versión del texto grabada por mi. ¡¿Para qué querés que lo grabe yo con lo bien que lo haces vos?! Me dijo”. Admiramos y amamos profundamente a Teresa.

Milongón del guruyú: “Ésta es una canción homenaje a Montevideo, ya la cantamos en la sala Zitarrosa y fue muy bien recibida”. A Susy se le nublan los ojos con cada canción que escuchamos.

Milonga Queer: “A esta canción me la escribió especialmente el Payador Wilson, con quien la vez que nos conocimos hablamos de miles de horas y al otro día me mandó esto: Soy lo que soy, si te gusto, bien... y si no, no”. “Me apodero de lo que está y le meto el discurso, eso te puedo resumir: lo hacemos marica. Me imagino un video en blanco y negro, de época, en un bar de Buenos Aires... pintar de rosa el farolito...” (risas).

Ramita Seca: “Ésta es la discusión del mundo desde la travitud”, aclara Susy. “Trabajo esclavo, ecología y feminismo... el fracaso de la heterosexualidad... Nosotras no somos dueñas de las decisiones que vienen tomando; no sólo venimos a pedirles ser ciudadanas, un documento y trabajo, sino que venimos a decirles que vienen haciendo todo mal. Eso”.

Traviarca: Va promediando el disco con un guainito que Lohana Berkins le pidió especialmente a Susy. “En la primer Marcha del Orgullo en la que ya no estaba Diana Sacayán, Lohana me dijo: “Haceme una canción. Quiero que me hagas un hit como el que le hiciste a Diana”. Aldana Bello hizo la música. “Se llama Traviarca en honor a Lohana y, esa palabra tan fuerte, la elegí como nombre del disco”.No desesperes mariquita linda: El disco termina con una yapa, un bonus track, cantado por todes les músiques que intervinieron en el disco, como ya Susy lo hizo en “Buena Vida y Poca Vergüenza”, su primer álbum. La letra y música es de Susy Shock, dedicada a la gran Petra Lemebel.

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