El juez federal Luis Rodríguez ordenó archivar una de las causas con las que el fiscal Carlos Stornelli intentó voltear la investigación por espionaje ilegal que tramita en Dolores, en la que él está declarado rebelde. La causa se basaba en un supuesto anónimo recibido en su despacho que hablaba de una supuesta “conspiración” en su contra de presos kirchneristas por la causa de las fotocopias de los cuadernos. “No se ha logrado conformar un estado probatorio que permita acreditar siquiera mínimamente los extremos contenidos en el anónimo”, dice la resolución de Rodríguez en función de un dictamen del fiscal Jorge Di Lello. Inmediatamente después de que se abriera esta causa, Elisa Carrió se presentó con un planteo similar con transcripciones de escuchas de conversaciones telefónicas de personas detenidas en el penal de Ezeiza, entre ellas ex funcionarios y empresarios. Le tocó a Claudio Bonadio, que se quedó con ese expediente mellizo del de su colega, que instruyó en paralelo. Algunos de los protagonistas de esas cuestionadas escuchas –como el ex embajador Eduardo Valdés-- que dieron lugar al caso conocido como “operativo puf” pedirán también el cierre de esta pesquisa invocando la resolución de Rodríguez.

Stornelli se había presentado diciendo que le habían tirado un anónimo por debajo de la puerta el 8 de febrero último. El texto, que fue revelado por Página/12, era burdo. Tenía el sello de las viejas operaciones de inteligencia o policiales, armado desde el propio aparato estatal. Hablaba de una “conspiración”. “Están los K detenidos por su causa y alguno que ayuda desde afuera”, “se está armando algo entre mediático y judicial contra usted y contra Bonadio para desprestigiarlos, sacarles la causa de los cuadernos y pueden hacerles una o varias causas penales, y echarlos o meterlos presos o algo peor…”. “Soy alguien que admira su trabajo, desde que fue ministro en la provincia de Buenos Aires”, se presentaba el/la supuesto autor/a del anónimo.

En su dictamen el fiscal Di Lello repasó la etimología de la palabra “conspiración” y mostró que no tenía relación con los “supuestos delictivos” que intentaba mostrar el anónimo, ya que aludiría a figuras como la “traición a la patria”. Con ironía, analizó “operativo puf”: “la palabra operativo es un adjetivo que deriva del latín operatus y alude a ‘lo que obra o hace efecto’ mientras que ‘puf’ es una interjección con que ´se denota molestia o repugnancias causada por molos olores o cosas nauseabundas…”. Lo que quería decir, luego de citar a testimonial varias personas, entre ellas a las dirigentes denunciantes ante Bonadio a las que luego se sumó Carrió (Mariana Zuvic y Paula Oliveto) es que “los elementos arrimados hasta el momento al presente sumario no resultan suficientes para avanzar en forma razonable en la pesquisa”. Tampoco encontró relación entre la supuesta conspiración u operativo con un intento de apartar a Bonadio o Stornelli, dijo, que se haría por la vía de una “recusación”.

A Di Lello y al juez Rodríguez les pareció que no había razones para seguir llevando adelante una investigación penal. “Habiéndose llevado a cabo las diligencias probatoria” y “no habiéndose reunido a partir del resultado de las mismas elementos de juicio que resulten suficientes como para formular imputaciones por accionar delictivo sobre persona alguna, no siendo posible pese a ello –por el momento – descartar que haya podido existir alguna conducta ilegal, hasta tanto se agreguen en autos nuevos elementos que ameriten razonablemente variar el criterio aquí propiciado y proseguir la investigación sumarial, el representante del ministerio publico solicitó a esta sede que se proceda al archivo”, señaló el juez en su resolución.