Reportaje al flamante ministro de Hacienda. Su pelea por la "estabilidad" y contra las "presiones irracionales"
Hernán Lacunza: "Si el dólar es un barrilete, no valen las medidas de alivio"
"No hay riesgo de default", enfatiza tratando de ser convincente, aunque los números no lo ayudan. "Los resultados de este programa son inferiores a los esperados", admite, así como que existe una situación de "turbulencia o incertidumbre cambiaria" que puede estirarse hasta fines de noviembre. La entrevista completa, mañana en Página/12. 

El titular del Palacio de Hacienda, Hernán Lacunza, enfatiza las prioridades de su gestión: “Lo primero es la estabilidad porque si el tipo de cambio es un barrilete no podemos pensar en ninguna otra medida de alivio”. El flamante ministro estima que la corrida cambiaria dejó al tipo de cambio en sus niveles más elevados en doce años y aunque las presiones financieras comenzaron a relajarse, Lacunza explica a PáginaI12 que “las reservas están para usarse porque si no, en lugar de un colchón, son un lecho de piedra”. 

Las reservas del Banco Central cayeron 7780 millones de dólares en las dos semanas que transcurrieron desde las elecciones primarias para alcanzar los 58.259 millones de dólares. El mensaje para desarticular lo que definió como “presiones irracionales”, reconoce, debe conjugarse con la necesidad de que “el próximo mandato, sea quien sea, tenga una economía estable con reservas y recursos”. 

Ese equilibrio fue uno de los puntos abordados durante la conversación telefónica que mantuvo el miércoles por la mañana con el candidato presidencial del Frente de Todos Alberto Fernández. La llamada tuvo lugar previo a la visita de los referentes económicos del espacio que cuestionaron la marcha de la economía y el impacto recesivo del modelo.

“Los resultados de este período fueron inferiores a los esperados en términos de bienestar, pero la configuración macroeconómica es más sana, para que durante el próximo período exista la posibilidad de crecer de manera más estable”, sostuvo Lacunza. Aunque no desconoce la recesión y los elevados niveles de inflación, el funcionario relativizó el impacto de la crisis sobre el empleo. Consideró que la destrucción de puestos de trabajo registrados y los cierres de fábricas son “evidencia casuística”. Y a pesar del aumento en el desempleo, corroborado por estadísticas oficiales, el ministro sostiene que se crearon más de un millón de puestos de trabajo, sin señalar que esas cifras se engrosan con empleos precarios y por un incremento del número de personas que salió a buscar trabajo por el deterioro del nivel de ingresos en sus hogares.  

“No hay riesgo de default”, señaló el funcionario que hasta el domingo pasado se desempeñaba al frente del Ministerio de Economía bonaerense. La entrevista que ofreció a este diario junto con el portal Infobae se realizó el viernes por la tarde, previo a la llegada de la delegación del Fondo Monetario Internacional. Lacunza precisó que los encuentros con los representantes del organismo no constituyen la misión de supervisión formal necesaria para habilitar el desembolso del siguiente tramo del crédito por unos 5400 millones de dólares. “La estabilidad cambiaria derrama. En la medida que haya certidumbre cambiaria y previsibilidad, eso permite disipar cualquier riesgo sobre el sistema financiero”, remarcó el titular del Palacio de Hacienda.

¿Le preocupa que lo acusen de dejar una hipoteca impagable como herencia?

Espero no tener que dejarle una herencia a nadie sino continuar en el gobierno después del 10 de diciembre.

Imagino que no se refiere al gobierno de Alberto Fernández.

No. No. En realidad, no se trata de mí sino que continúe Mauricio Macri. Pretendemos que sea una “autoherencia”. Yendo a la pregunta, que la entiendo, pretendemos que el próximo mandato, sea quien sea, tenga una economía estable con reservas y recursos. Con un mejor punto de partida que el que recibimos nosotros en 2015. Creo que eso va a estar configurado porque ya no va tener déficits gemelos sino equilibrio fiscal y externo. Va a tener tipo de cambio competitivo y tarifas corregidas. Aunque los resultados de este período fueron inferiores a los esperados en términos de bienestar en términos de crecimiento e inflación, la configuración macroeconómica es más sana para que durante el próximo período exista la posibilidad de crecer de manera más estable.

¿Como puede ser que quien asuma el 10 de diciembre tenga un mejor punto de partida si la economía está en recesión, aumentaron el desempleo y la pobreza, cayó el poder adquisitivo, la inflación se aceleró y los equilibrios fiscal y externo se lograron a partir del ajuste?

Cuando digo condiciones para crecer me refiero a la configuración macroeconómica, que no son los resultados que enumera. Por eso aclaré que no hablaba en términos de bienestar. La configuración ahora es más sólida para poder tener un proceso de crecimiento constante en el próximo mandato sea quien sea el presidente, porque no tiene que corregir dólar y tarifas. La trinidad imposible que era corregir al mismo tiempo precios relativos, bajar la inflación y crecer, que se resolvió parcialmente hasta 2017 pero que después se volvió a descuajeringar en 2018, ahora ya no está. No es ese el triángulo inicial. Ahora, bien, en términos de resultados que menciona: desempleo, pobreza, inflación, crecimiento y salarios, son muy difíciles de comparar porque el Indec de 2015 mentía. Escondía pobres, escondía inflación y escondía desocupados.

El deterioro también se observa frente a 2016 cuando la elaboración de estadísticas estaba a cargo de este gobierno.

Fin de mi comentario sobre los resultados comparados con 2015. Dicho eso, indudablemente los resultados de este programa fueron inferiores a los esperados. Distingamos mi afirmación que tiene que ver con las condiciones iniciales para, como ya dije dos veces, para aspirar a un crecimiento sostenido son mejores. Los resultados más allá de la mentira estadística son inferiores a los esperados. En términos de inflación es así porque había indicadores privados que muestran que la inflación de 2015 era menor a la de 2019, como la medición de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Si estrictamente es así en pobreza y desempleo? Presumimos que sí, que hay más pobres. En desempleo, no sabemos.

Datos oficiales como los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino muestran un marcado deterioro en algunos rubros como el manufacturero.

Eso es sólo empleo registrado. Pero no es todo el empleo. El empleo que no está registrado también es empleo. La desocupación del Indec mide empleo formal e informal. Si vos comparás 2019 con 2015, se crearon 1.112.000 puestos de trabajo. La mitad son registrados. No quiero decir que estamos mejor.

Cierran fábricas todas las semanas en todo el país.

Eso es evidencia casuística. El Indec es estadística oficial, veraz y universal. Después, por supuesto que hay fábricas que cierran y, en estos cuatro años, otras que abrieron. Las estadísticas oficiales muestran que hay más ocupados que en 2015 y que aumentó el desempleo porque hay más gente que salió al mercado de trabajo. Ahí nos perdemos porque antes mentían. Los resultados en términos de bienestar del programa económico no fueron satisfactorios.

¿Tiene previsto implementar nuevas medidas paliativas?

Lo primero es estabilizar y después pensar en dar alivio para caminar. Con esas dos condiciones dadas, en ese orden, podés pensar en el proyecto económico 2020-2023. Cualquier medida que se tome tiene que estar enmarcada en un análisis integral. No sirven medidas aisladas. Si las medidas de alivio que se implementan para compensar el bolsillo de los argentinos afectados por la turbulencia generan incertidumbre fiscal y terminan subiendo el dólar y los precios, vamos a estar peor a la tarde que a la mañana. No se puede hacer todo al mismo tiempo, las medidas deben ser secuenciales. Es contraproducente aplicar torniquete y anticoagulante al mismo tiempo. Tenés que dejar asimilar. Volcamos a los vecinos 80.000 millones de pesos, pero eso no llega en una semana sino cuando cobren salarios y paguen impuestos. Las medidas fueron una reacción rápida, necesaria y oportuna a una crisis que provocó el resultado electoral, que fue inesperado para todos y más que nada para los encuestadores. En ese escenario, no podés tomarte dos meses y medio para ver qué hacer.

¿Considera que el frente cambiario está estabilizado después de la corrida post PASO?

Tenemos una situación de turbulencia o incertidumbre electoral que siempre sucede en Argentina. Esa incertidumbre se va a resolver, a más tardar, a fin de noviembre. El riesgo país de los últimos días no está en sus niveles de equilibrio. La tasa de interés, obviamente, no es una tasa de interés de equilibrio. Todas las variables reflejan la situación de incertidumbre. Lo mismo el dólar. El tipo de cambio está muy superior al tipo de cambio de equilibrio. En una economía normalizada naturalmente debería ser menor. Nadie sabe bien cuál es el valor de equilibrio pero el tipo de cambio real es el mayor de los últimos doce años, no de los últimos veinte. Hay razones suficientes y holgadas para sostener que está por encima y es el mayor desde 2007. Resuelta la incertidumbre, las variables macroeconómicas se acomodarán y tenderán a niveles razonables de acuerdo a lo que diga y haga quien gane. Mientras tanto, cuidar a los argentinos quiere decir estabilidad y alivio, en ese orden secuencial.

¿Lo cambiario es fundamental?

En la medida que el tipo de cambio sea un barrilete, no podés pensar ningún tipo de política. La semana anterior no había precios para los inmuebles y los autos, pero también hubo problemas para fijar los precios de la indumentaria. Eso rompe el funcionamiento de la economía. Dificulta las transacciones más elementales. Por eso, es fundamental recuperar un parámetro nominal. El tipo de cambio, más que en todo el mundo por nuestra historia, es muy importante para formar precios.

¿Las reservas netas del Banco Central son suficientes para hacer frente a los vencimientos de la deuda y la fuga de capitales?

Hay más de 58 mil millones de dólares de reservas.

Ese es el nivel de reservas brutas

Sí, brutas, pero son reservas. No tiene sentido tener reservas estables y que el dólar sea un barrilete. Las reservas están para usarse. Cumplen esa función. Si no, en lugar de un colchón son un lecho de piedra. Las reservas son 58 mil millones. Yo escucho las cuentas de los analistas pero no hay una cosa que se llame reservas netas, existen las reservas. No tenemos un tipo de cambio fijo, así que esperamos que el tipo de cambio se mueva en el rango de la semana pasada.

¿Hay riesgo de default?

No hay riesgo de default. No veo riesgos. Yo creo que vamos a cumplir con el programa financiero. La estabilidad cambiaria derrama. En la medida que haya certidumbre cambiaria y previsibilidad eso permite disipar cualquier riesgo sobre el sistema financiero. No quiero pintar ahora el círculo de la felicidad, pero va a permitir ir relajando la tasa de interés. Tiempo al tiempo. No tratemos de anticipar. Si los ahorristas prefieren que les paguemos los vencimientos de Letes, por ejemplo, lo pagaremos. Algunos renovarán y otros no.

¿La Comisión Nacional de Valores investigará la existencia de operaciones irregulares en el mercado financiero después de las PASO?

Desconozco. Hay que investigar todo aquello en lo que uno tenga sospecha de algo irregular. No sé si este es el caso.

¿Cuáles son sus proyecciones de precios y actividad económica?

No tengo proyecciones de inflación y actividad. Las tengo que recalibrar. No hicimos los números.

La CEPAL estimó que la economía argentina se contraerá 1,8 por ciento y el FMI prevé una caída del 1,3, ¿son optimistas?

No sé. Lo que sí es seguro es que este año vamos a tener recesión e inflación. Vamos a tener otro año de estanflación. Va a haber un escalón inflacionario superior.

Si se revierten los resultados electorales de las PASO y existe un hipotético segundo mandato de Mauricio Macri, ¿avanzará con la agenda de reformas estructurales que plantea el FMI en materia tributaria, laboral y previsional?

Sí. Pero tiempo al tiempo. Tenemos que tener instituciones consistentes. 

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