En su pierna derecha, las pantallas de celulares se enganchan y exhiben imágenes confusas que no llegan a verse del todo. Del otro lado, luce una prótesis metálica enfundada en borcegos. Su brazo, en cambio, no tiene prótesis: el buzo naranja fosforescente cuelga sobre un muñón. “Ni un subte pudo conmigo y vos pensás que vas a poder” escribe Aneris en su instagram, haciendo referencia al incidente que se llevó la mitad de su cuerpo hace ya 8 años. Hoy, a sus 25, está convirtiéndose en una de las pocas referencias virtuales de cuerpos con diversidades funcionales en el ámbito instagramer de nuestro país. Hay una audiencia que siempre quiere ver más, y Aneris, consciente de la hipnosis que provoca su puesta en escena, no decepciona. Usa su cuenta de una manera casi autobiográfica, intercalando retazos de su historia personal entre sesiones de fotos y videos donde le habla a la cámara.

Si hoy todavía no hay una visibilización de la gran riqueza y multiplicidad de los cuerpos no hegemónicos -si cuando la hay suele darse de una forma solemne donde no queda lugar para el deseo, para la alegría y el humor- Aneris pone el cuerpo, genera sus propios escenarios de representación sin que el dolor deje de estar presente. “Adaptarse para sobrevivir es mi lema”, declara debajo de una foto donde posa desnuda con una máscara de gas. 

La fecha del intento de suicidio que le cambió la vida es, para Aneris, “un segundo cumpleaños”, así lo cuenta debajo de la foto donde posa con su prótesis y su pelo rosa en un parque, parte de una sesión de fotos en la que posa rodeada de juegos para niñes. Se viste con traje de porrista, lleva con orgullo la inscripción DOLL en el pecho. Cruzada de piernas con su prótesis, sostiene un tomo de Lolita, referencia estética clave en su vestuario. Debajo de sus fotos de instagram (donde se proclama tortillera y muñeca humana) abundan los hashtags del estilo #prostheticleg #humandoll #disabilityisnotinability. 

CARNE DE COMIC

 Enfundada en su propia subjetividad, en una identidad de ciencia ficción, en otro posteo mira a la cámara maquillada de zombie, abriendo la boca con un gesto monstruoso. Está en los pasillos de la Comic Con, ese gran evento dedicado a la cultura del cómic y los videojuegos que da lugar a toneladas de cosplayers. Aneris cuenta que por mucho tiempo, se dedicó al cosplay, que es mucho más que un juego o una sesión de disfraces, más que fanatismo por personajes de ficción es  un "otro plano donde la identidad se reinventa". Entre los personajes que llegó a representar, una de las elecciones más destacables es Vriska del webcomic Homestuck, una alienígena que también pierde su brazo. Para ese cosplay, Aneris decidió no usar su prótesis.

La mayoría de sus publicaciones están relacionadas con el modelaje. Hasta ahora, modeló para varias marcas de ropa, entre ellas Duro Fetish (conocida por ser la única que elabora latex en Argentina) y para fotógrafes como Gonzalo Resti y Hellen Rodel, que se dedica casi exclusivamente a retratar desnudos. Pero en la cuenta de Aneris también abundan las selfies con su novia de peluca violeta y los videos que titula “leg rehab” donde se la ve practicar distintos movimientos con su prótesis. 

Documenta su progreso en cuanto a la movilidad, pasa de filmarse trotando durante veinte minutos a contar que logró hacerlo por media hora. Además, anuncia victorias diarias: caminar borracha, jugar un partido de fútbol. “Estoy pudiendo hacer cosas que nadie pensaba que podría hacer”, cuenta a sus seguidores que celebran con ella.

Decís que tardaste ocho años en encontrar algo que te motivara a mostrarte. ¿Cómo viviste ese período de tu vida?

Hasta los 20  estuve en una completa depresión. No salía de casa, si salía me ponía prótesis que me incomodaban y me hacían mal. Tenía muchas crisis de nervios, muchos llantos, recaí varias veces en la autolesión. Después de una internación, empecé un nuevo tipo de tratamiento y me ayudó a salir de ese pozo en que no estaba haciendo nada de mi vida. Me motivó a empezar a estudiar para terminar el secundario, cosa que logré pero también me costó: en la primera clase me dio un ataque de pánico y lo tuve que posponer para el año siguiente. Tuve que tener mucha paciencia, acostumbrarme a tomar las cosas con calma.

¿Qué fue lo que te motivó a modelar?

Me di cuenta cuando empezaba a hacer cosplay de que disfrutaba mucho con producirme y sacarme fotos. Quería incursionar en esto pero tenía la autoestima muy baja. Mientras fui empezando a aceptarme,  de a poco dejaron de importarme tanto cosas que antes me detenían. Empecé a estar más abierta a las propuestas y oportunidades aunque no estén relacionadas con el modelaje. Mi motivador no tiene que ver mucho con ser modelo.

¿Y qué áreas sí te interesan?

Lo que más me interesa para hacer de mi vida es lo relacionado a lo audiovisual, principalmente producción y guión. También escribir, escribir cuentos, me gustaria publicar algun día.

Tenés una influencia estética muy grande del mundo del animé y del cosplay, y también del mundo del BDSM...

El BDSM fue lo que más me ayudó a ganar confianza conmigo misma. Las prácticas son muy liberadoras, me ayudan mucho con el estrés y obvio, pasarla bien. También vas conociendo gente de ambientes variados en los que sabés que no te vas a sentir juzgade.

¿De qué forma te ayudó a ganar confianza en BDSM?

De dos maneras: una fue encontrarme con un ambiente muy diverso y abierto. Entonces me sentía más segura de que no iba a ser juzgada. Además, dentro del ambiente te encontrás con muy poca gente heteronormada. Físicamente también hay de todo, y yo creo que por las prácticas del BDSM una puede liberarse de cosas como el estrés o quizás deseos que la gente tiene y que piensa que están mal porque la sociedad hace que hablar de sexo esté mal visto.

UNA IDENTIDAD MUTANTE

Muchos posts de su Instagram están dedicados a su público “devotee” (así se definen las personas que sienten una particular atracción por personas con discapacidad, secuelas visibles de quemaduras, enfermedades o amputaciones). Aneris se asume “amputee”, es decir, “amputada” dentro de esta dinámica fetichista que, si bien existe en el mundo BDSM, aún carga con un estigma tal que a penas se debate en las redes. Se filma hablando en inglés y le muestra a sus devotees los moretones posteriores a su práctica con la prótesis, genera contenido virtual orientado a su interés específico.

Entre erotismo, cosplay, influencias de la moda japonesa, poses practicadas a la perfección, y referencias al sadomasoquismo, Aneris reivindica su identidad mutante. Donna Haraway, filósofa norteamericana de los80, proponía una teoría cyborg hoy vigente. El objetivo: desafiar los límites de la supuesta naturaleza femenina, construir identidades fluctuantes, capaces de trascender la dualidad histórica que opone aquello considerado “humano” con lo “tecnológico”. Donna explica el cyborg, entonces, como una ficción que rediseña nuestra realidad social y corporal. Es difícil pensar un ejemplo más acertado de cyborgfeminismo que Aneris, medio cyborg, medio muñeca, con el deseo como fuerza motivadora y la certeza de que “al patriarcado lo va a hacer mierda”.

Muchas de tus publicaciones están dedicadas a les “devotees”, y te asumís “amputee”. ¿Cómo funciona esa dinámica?

Tiene que ver con la sumisión, con complacer los gustos de los demás, y con el exhibicionismo. Algo de lo que me gusta mucho hablar es sobre sexualidad, y mis seguidores devotees son mucho más amables de lo que podrían ser otras personas. Me gusta darles visibilidad desde el punto de vista de los fetiches y preferencias sexuales. También que otres dejen de pensar que les que tenemos alguna disfunción motriz somos individuos que no pueden disfrutar o que directamente no tienen una sexualidad activa.

¿Por qué elegís definirte muñeca?

Por varias razones. Desde muy chica me lo decían porque tenía “piel de porcelana” y ese tipo de cosas. En los años en que estaba realmente mal tuve momentos en los que me dejaba usar como si fuera una muñeca, no tenía autoestima y no quería tener sentimientos. Entonces, al interactuar con la gente, de alguna manera no los tenía. Es bastante complejo de explicar.... Después empecé a tener sentimientos y conocí a la artista Nicole Dollanganger, que tiene muchas canciones sobre muñecas. Habla de las muñecas de porcelana y lo frágiles que son, relacionándolo también con la sensibilidad de una persona. Eso cierra mucho con respecto a como soy, aunque mi humor no lo demuestre tanto.

¿Y tortillera?

Prefiero decir que soy tortillera a lesbiana, o bi, o pan. No porque me identifique así, pero es una forma de presentarme como soy con respecto a mi orientación sexual y mi manera de ser y hablar. No sé si considero importante proclamarme así pero quizás para aliviar la tensión si alguien me lo pregunta, y también para no sentirme juzgada, me apropio de la palabra. No se si esta bien decir esto, pero así como las putas se proclaman de esa forma y no lo ven como un insulto porque es lo que son, si me quieren decir tortillera de mierda yo me apropio de esa palabra.

En tu instagram mencionás que antes usabas una prótesis estética que te lastimaba porque no aceptabas tu cuerpo. ¿Cómo fue el pasaje a la prótesis metálica que usás ahora?

Eso también tuvo que ver con la autoestima y ganas de vivir que fui ganando. Empezar a cuidarme y respetar si mi cuerpo estaba cansado para descansar de caminar de más para no "sentirme dejada atrás", vendarme, cosas así. Al principio usaba un prótesis estética para que la gente no me viera tanto, pero me hacía tardar mucho ponerme ropa o doblar mejor la rodilla para caminar. Quiero correr y sentirme cómoda así que ya no me importan las miradas o comentarios que pueda llegar a recibir.

¿Considerás que la ciudad está preparada para caminar? ¿Y los eventos a los que vas como performer?

Depende mucho del barrio. Me sorprende y me gusta que hayan puesto ascensores en los subtes y que hayan renovado las rampas de acceso en las estaciones de trenes, eso sí realmente me costaba y me daba miedo porque no era una superficie estable.

La mayoría de los lugares a los que voy y no hay rampas o ascensor son lugares donde hago producciones fotográficas. Los eventos a donde voy como modelo, performer, o invitada especial por alguna razón no sé (risas) están bien condicionados. Las ferias de ropa alternativa y harajuku a veces tienen tres mil pisos y no tienen ascensor. Pero estén o no bien condicionados siempre me ofrecen ayuda.

¿Sentís que hoy en dia tu trabajo como modelo tiene una recepción muy distinta a la que hubiese tenido hace unos años?

Sí, completamente. Si en su momento, hace 10 años, hubiese visto la diversidad de modeles que hay ahora, hubiera sido mucho más fácil para mí animarme a hacer cosas que iban a hacer que la gente me viera y romper con lo hegemónico cuando me tuvieron que amputar. Todavía la gente mira pero más de curiosa que por rechazo.

Hablás de la fecha del incidente como segundo cumpleaños... 

Ese día fue un antes y un después para toda mi vida y no sólo por haber perdido la mitad de mi cuerpo. Mientras estaba en terapia intensiva sangrando y pensando que me iba a morir, le dije a mi mamá el por qué desde que era chica nunca quise vivir y ya había tenido otros intentos de suicidio. Hablé por primera vez de un abuso infantil que tuve callado desde los 6 hasta los 16 años. A partir de ahí empezó mi recuperación mental, haciendo terapia y empezando a tomarme los tratamientos en serio. La gente se sorprende cuando digo que no me arrepiento de haberlo hecho. Mi sufrimiento era y sigue siendo importante. No sé cómo hubiesen sido las cosas hoy en día si no hubiera estado al borde de la muerte y contado qué fue lo que realmente pasó para poder recuperarme, renacer y esta vez sí querer estar viva.