Las lágrimas del fútbol
Imagen: Julio Mancini

El planteo táctico que Boca presentó la semana anterior en la cancha de River provocó múltiples controversias, teniendo en cuenta la jerarquía del plantel con el que cuenta Gustavo Alfaro. Más allá de que podía aspirar a algo más audaz, la idea del conductor se plasmó en el estadio Monumental, y se sabrá al final del torneo si esa igualdad sin goles termina siendo positiva. Pero la brisa resultadista sumó nuevos adeptos en los últimos días, y la Superliga va modificando lentamente su desarrollo.

Julio Falcioni fue presentado el viernes último como nuevo conductor de Banfield, en el que será su cuarto ciclo al frente del plantel. El ex entrenador de Boca dejó en claro su principio ante los hinchas que asistieron a la cancha para recibirlo. “No vamos a jugar lindo, pero vamos a sacar resultados”, explicó Falcioni. El equipo de Sur es uno de los que está comprometido con permanecer en la máxima categoría, a partir de su bajo promedio.

El que dejó el puesto en Banfield fue Hernán Crespo. El ex goleador cautivó con una propuesta saludable pero que no tuvo el acompañamiento de las victorias, y eso suele ser letal en el fútbol argentino.

Diego Maradona provocó una explosión en la ciudad de La Plata por su arribo a Gimnasia. El conjunto platense es el último en la tabla del descenso, y tendrá que sumar muchos puntos para conseguir la hazaña de jugar la próxima edición de la Superliga. El flamante director técnico, con lágrimas en los ojos, destacó que los jugadores “tendrán que trabar con la cabeza”, para poder recuperar la pelota si la posee el adversario. De manera similar a lo que explicó Falcioni, el ex entrenador de Dorados de México apuesta sólo a los triunfos y no se detendrá en la manera de obtenerlos.

Banfield y Gimnasia aspiran únicamente a quedarse en Primera División, y Boca, por el contrario, juega para consagrarse campeón. La particularidad es que sus conductores intentan llegar a la meta de manera similar. Y cuando parecía que el torneo local se regaba de un fútbol atractivo y con toques de brillantez, la mezquindad vuelve a estar de regreso.

La enseñanza que dejó Tigre la temporada pasada parece que no tuvo adeptos. El equipo de Victoria, con Néstor Gorosito a la cabeza, jugó para evitar el descenso con un esquema que se apoyaba en llegar con mucha gente al área rival, sabiendo que la posibilidad de convertir goles crecería. Y obtuvo una seguidilla de resultados envidiable, el equipo que más puntos sacó en la primera parte de 2019. Sin embargo, a Tigre no le alcanzó y está disputando la Primera Nacional.

Los seguidores de Tigre no reaccionaron mal ante la frustración, sino que reconocieron a su equipo por lo que les estaba ofreciendo. Todo ello, en pocos meses, quedó demasiado atrás, y los métodos más lejanos a los de Tigre incursionan, lamentablemente, no sólo para los que buscan quedarse, ya que también lo utilizan los que pretenden consagrarse. El juego lo padece.      

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