Secreto entramado subterráneo

“Detrás de puertas cerradas y entradas perdidas, se encuentra un mundo secreto de estaciones abandonadas, pasadizos redundantes, pozos de ascensores vacíos, conductos de ventilación sepulcrales, equipos inútiles”, siembran la intriga los creadores de Hidden London: Discovering the Forgotten Underground, muestra que quita el velo al costado oculto del metro londinense. Con fotos, dicho sea de paso, de viejas estaciones, túneles y pasillos que, a medida que la red fue creciendo desde su fundación en 1863, han caído en desuso, solo en algunos casos reutilizados. Para ejemplos: el refugio en Clapham South, la estación de Aldwych, los túneles de Euston. Los restos de la terminal de King William Street, bajo el distrito financiero de la capital inglesa, anulada allá a lo lejos en el tiempo, en el 1900. El muy oxidado sistema de ventilación -que data de la Segunda Guerra Mundial- de St. Mary's, convertida en refugio antiaéreo tras cerrarse la estación en 1938. Los antiguos pozos de elevación de Piccadilly Circus, anulados en los 20s pos instalación de lustrosas escaleras mecánicas. Mosaicos originales de pasadizos de la era eduardiana, cerrados al público hace décadas y décadas. O escondidos santuarios de Santa Bárbara, patrona de los túneles, en perdidos puntos de la red underground. Tomadas por los fotógrafos británicos Toby Madden y Andy Davies, las imágenes serán exhibida en el London Transport Museum el mes próximo, editadas además en formato libro con ensayos de especialistas en materia subterránea, que buscan dar cuenta de ese entramado secreto, esquivo para ojos curiosos, que reside bajo los pies de quienes caminan Londres cada día.

Hablar con sillas, sillones y lámparas

“Al momento de textear, ¿no preferirías usar una preciosa lámpara Sputnik en vez del tanto más visto, menos original emoji de la lamparita? Si querés avisar que estás llegando tarde a un almuerzo, ¿por qué no reemplazar el monótono emoticon de la alarma por un legendario reloj Sunburst, diseñado por George Nelson en los 50s?”, interrogan las estilizadas mentes Death By Modernism: tienda estadounidense de muebles de estilo retro que acaba de lanzar un exclusivo set de emojis , amén de emperifollar la comunicación no-verbal con “piezas icónicas del diseño de mediados del siglo 20, customizadas para el siglo 21”. “Creamos esta batería de símbolos porque sentimos que a los muebles del iMessage de Apple les vendría de pelos una pequeña actualización”, explica Raj Haldar, fundador de la tienda. “Si no podés transmitirle a un amigo en una sola imagen que deseas ir a casa y sentarte en un sillón Eames, ¿para qué sirve toda esta tecnología?”, se entusiasma el señorito (snob) detrás de la mini-iniciativa, disponible para downlodear de manera gratuita. Que, conforme se ha dicho, vuelve emoji algunos clásicos del siglo pasado; en total, 12 piezas vastamente conocidas. Entre ellas, la tumbona La Chaise, la silla Eiffel o el decorativo House Bird (pájaro negro tallado) del matrimonio Ray y Charles Eames. La mesa Tulip del finlandés Eero Saarinen; la Ball Chair de Eero Aarnio, eminentemente sixties; además de trabajos de otras luminarias (Vernor Panton, Gino Sarfatti, Hans J Wegner). Una monada para mejorar los chats entre sibaritas del mobiliario retro. O, en su defecto, un bálsamo para entusiastas que no pueden costear los onerosos diseños y tienen que conformarse con su versión más minúscula.

Nada concluye al fin...

Cargada de altas dosis de dramatismo y nostalgia, la noticia corrió cual reguero de pólvora a lo largo y ancho: FogCam , la webcam en funcionamiento más longeva del mundo, se apagaría definitivamente tras 25 años de servicio (prácticamente) ininterrumpido. “Se jubila así otro de los rincones más antiguos y legendarios de internet”, lloriquearon algunos; “Siempre tendrá un lugar especial en la historia”, inflaron otros; “Ha existido por más tiempo que Billie Eilish y Facebook”, cotejaron los demás; lamentando todos la pérdida ¿invaluable? que iba a acontecer el pasado 30 de agosto. En esa fecha, Jeff Schwartz (aka Webdog) y Dan Wong (aka Danno) desconectarían la cámara que ellos mismos habían instalado en 1994, amén de capturar la vida estudiantil de la Universidad Estatal de San Francisco, donde entonces estudiaban tecnologías educativas. “Es tiempo de seguir adelante”, tuiteó la dupla a mediados de agosto, a cuento del inevitable RIP de la FogCam, devenida objeto de culto entre ciertos sectores tech a pesar de ser inutilísima (que no sirviese de mucho, según el New York Times, era parte de su particular encanto). Notese, de hecho, que entre los hitos de su extensísima emisión, cita el dúo fundador: que “una vez capturó a un grupo de personas bailando, y eso fue genial”; que en otra ocasión “mostró a estudiantes corriendo para escaparle a la lluvia, con sus paraguas al revés a causa del viento”. Momentos rompedores, en fin... Puesto el streaming a rodar con una computadora Mac, Schwartz y Wong pergeñaron el proyecto “para dar una visión típica de la vida en un campus universitario”. Que actualizaba imagen cada 20 segundos, desde sus comienzos hasta la actualidad. Quisieron primero ubicarla en el centro de estudiantes, pero sin el aval de las autoridades se tuvieron que apañar con sus propios medios, colocándola inicialmente frente al centro de salud estudiantil, luego en una habitación que daba a Tapia Drive (“cerca de una cafetería popular, motivo por el que la gente sintonizaba para ver si habían lugares libres para estacionar”), depositándola finalmente donde aún permanece, frente a la avenida Holloway, orillando el campus. Además de las mudanzas, desperfectos técnicos obligaron a interrumpir la emisión un manojo de veces en las dos décadas y media que anduvo la FogCam. De hecho, con el correr del tiempo, se volvió más difícil de mantener, otra razón para el desenchufe. Pero hete aquí la cuestión: ante la avalancha de notas, la misma universidad que antaño se negó a apoyarlos, pidió a Schwartz y Wong preservar la webcam, que andará “en forma indefinida” de aquí en más. Y es que, según el statement oficial, aplazado quedó el cierre del servicio, “un hito tecnológico importante, cuyo legado esperamos continuar” (sic). Para ver su lento y pausado streaming, entonces, en calidad reprobable, solo hay que ingresar a fogcam.org, y deleitarse con la nada demasiado interesante que ofrece desde 1994. ¿Hasta cuándo? Nada tiene un final, nada termina…