Un final difícil de revertir

Tras las PASO los electores replantean su decisión primigenia. Los que más anclaje ideológico poseen reafirman su voto y un segmento de alto pragmatismo puede cambiar según seis factores. 

El primer factor es la abultada diferencia en las primarias. El Frente de Todos redondeó más de 4 millones de votos de diferencia. Hoy esa distancia tiende a crecer y ya llega a 18.3 puntos.

El segundo factor hay que buscarlo en los universos sociodemográficos. El Frente logra diferencias importantes en tres segmentos: los menores de 39 años (alrededor del 50 por ciento del electorado), los que pertenecen al segmento socioeconómico bajo (60 por ciento) y los que residen en el conurbano y en los grandes aglomerados urbanos del país. Una ventaja que, además de numérica, posee gran fuerza simbólica.

Tercer factor, la existencia e influencia del voto táctico, como consecuencia del resultado de las PASO. Una posibilidad es que se produzca un “voto a ganador” por el poder de seducción del triunfador de las PASO. En 2011 CFK obtuvo en las generales cuatro puntos más que en las primarias. También se benefició Sergio Massa en las legislativas de 2013. 

Cuarto factor, la aparición de una suerte de voto “castigo”. Algo así pasó en 2015. Mauricio Macri arrancó el proceso electoral corriendo de atrás pero logró forzar un ballottage, primero, y luego ganarlo. Hubo otra clave más: el resultado favorable a Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, tras una interna del Frente para la Victoria que dejó más heridos que otra cosa y decantó en el sorpresivo triunfo de María Eugenia Vidal.

Hoy la realidad es muy diferente a 2015 y tiende a parecerse al 2011: la matriz de fidelidad y rotación entre las primarias y las generales muestra un alto índice de polarización como producto de una fidelidad importante de los partidos más votados: 95 por ciento para el Frente; 91 por ciento para el oficialismo. Hasta ahora no existe una hipótesis alguna de voto “escondido” u “oculto”. El voto del frente tiende a crecer.

El quinto es que ya siete de cada diez personas están convencidas de que Fernández será el próximo Presidente.

El sexto factor es la eventualidad de que en octubre asistan más votantes que en las PASO. Serían, como máximo, un millón y medio de votantes más. Sin embargo, la encuesta del CEOP confirma también allí una distancia de casi 20 puntos a favor del Frente.

Como puede verse, ningún factor altera datos de tal contundencia que resultan muy difíciles de revertir.

 

(*) Director del Centro de Estudios de Opinión Pública.

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