Deforestación en Orán
Cortaron sauces que protegían del río a una comunidad kolla  
Miembros del pueblo kolla del norte de Salta denunciaron la tala de madera sin consulta previa. Su economía de subsistencia implica no tocar ese monte, por el peligro de avance de un río.

Trescientos rollos de madera contabilizaron los miembros de la Comunidad Kolla Río Pescado, o Isla Río Pescado como la denominan, el martes de la semana pasada cuando advirtieron la presencia de camiones y topadoras en la costa del cauce de agua. Los trabajos se adentraron a 400 metros del territorio de la comunidad, en el departamento Orán. Cuando se hizo el reclamo los taladores mostraron un permiso otorgado por la Secretaría de Ambiente de la provincia de Salta para sacar al menos 6000 “varejones palo bobo”, o sea, varillas o árboles muy pequeños. Sin embargo, en los camiones solo vieron troncos de árboles talados.

“Han hecho desastre. Nosotros con los árboles nos protegemos del río, que es bravo y hubo años que cruzó la ruta” nacional N° 50, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Orán. El relato es del presidente de la Comunidad, Santiago Pascual Franco, quien denunció la situación en la fiscalía penal de Orán, con el patrocinio del abogado Hernán Mascietti.

La comunidad se encuentra ubicada en el kilómetro 47 de la ruta nacional. En la denuncia hecha en la fiscalía se destacó que quienes talaron generaron “daños a la propiedad, usurpación, delito a la seguridad pública por peligro de inundación” en “el campo de propiedad indígena”, cuya carpeta de relevamiento territorial ya se encuentra asentada en la resolución 401 del Instituto de Asuntos Indígenas (INAI), del Ministerio de Justicia de la Nación. La comunidad ocupa la tierra en calidad de territorio comunitario desde 1982 “en forma pública, comunitaria, pacífica, ininterrumpida y tradicional”.

Franco y Erwin Castillo, también referente de la Comunidad, se dieron el martes con el trozado de los rollos de sauce a la orilla del río. Siguieron la huella de tractor que había y se encontraron con una pala cargadora que estaba “arrastrado rollos cortados de canchones de 200 y 300 metros dentro de la Isla, lo que ya no es zona de permiso, sino dentro del monte”. En ese recorrido vieron además “entre 200 y 300 tocones recién cortados, madera acumulada de rollos enteros y un gran daño por haber metido la pala cargadora en medio del monte nativo”.

“Yo les fui a reclamar pero me querían pegar. Apenas pude sacar la foto de los vehículos y me fui”, contó Franco a Salta 12.

La falta de consulta o de puesta en conocimiento de lo que se hace en su territorio es una constante cuando se trata de comunidades originarias, que en este caso en particular cuidan el monte nativo para evitar que el río avance sobre su ámbito de vida. Es por esa misma característica que viven de lo que siembran: mandioca, choclo, o banana “y algunas changas que conseguimos a veces”.

Para vender su producción deben cruzar el río, lo cual se puede hacer solo cuando lleva poco agua. “El río es muy bravo cuando viene crecido”, describió Franco. Una vez que cruzan el río a pie, toman un colectivo que los lleva a la ciudad de Orán para vender sus productos. El viaje de media hora aproximadamente cuesta 45 pesos por tramo.

Teoría y realidad

La denuncia de la Comunidad se viralizó por redes sociales. Ante esto, desde la Secretaría de Ambiente de la provincia se dispuso enviar la semana que viene a los guardaparques de la Reserva de Pintascayo, la más cercana al lugar en donde se hizo la denuncia.

Así lo informaron fuentes del organismo al sostener que se hará una inspección en el lugar y en caso de corroborar irregularidades se dispondrán las multas que correspondan. A lo que se sumará que, si hubo infracción, quien solicitó el permiso y actuó por fuera de lo permitido estará en el Registro de Infractores. Esto implica no poder acceder a otros permisos por dos años.

Esto, en teoría. En la práctica, los consultados reconocieron que las multas son mínimas y en muchas ocasiones les resulta imposible controlar. “Cuando llegamos ya no hay nadie porque o les informan o nos escuchan llegar”, indicaron. Si los camiones con madera son detenidos en un operativo policial, el robo de madera pasa a ser una contravención. Explicaron que retirar el camión secuestrado tiene un costo de 13 mil pesos que “se pagan y al otro día el mismo camión está sacando madera de nuevo”.

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