"Piano & A Microphone" y "Originals", los dos primeros anticipos del legendario archivo sonoro de la estrella que murió hace tres años.
Los discos póstumos de Prince
A tres años de su muerte, más allá de todo lo que se ha dicho sobre sus profusos archivos musicales apenas dos discos póstumos han aumentado el catálogo discográfico de Prince. Con el rapper Jay-Z artísticamente detrás de estos primeros rescates, son un tesoro para sus fans: el primero, Piano & A Microphone 1983, es un registro solo al piano en el que destila su talento más puro justo antes de Purple Rain, y el recién editado Originals recupera demos que serían éxito para otros artistas, como “Manic Monday” para The Bangles y “Nothing Compares 2 U” para Sinead O’Connor.   

Pasaron ya tres años desde que Prince fue encontrado muerto en un ascensor por acción de unos calmantes opiáceos que nunca deberían haber estado en esa cantidad en su organismo (una sobredosis accidental que incluso fue investigada por la justicia de Estados Unidos). Muy lentamente, han empezado a darse a conocer --en forma de discos póstumos-- algunas de las preciadas grabaciones inéditas que durante años acumuló en "sus bóvedas" (como popularmente se conoce a su archivo musical). Y que al día de hoy se calcula en varias miles de horas.

Se trata de dos discos: Piano & A Microphone 1983, publicado a fines de 2018, y Originals, salido a la luz hace apenas un par de meses; ambos muy buenos, interesantes y valiosos --aunque por razones distintas-- que extrañamente hasta ahora no parecen haber recibido la atención merecida. Y eso que las críticas en ambos casos fueron elogiosas, de cuatro estrellas sobre cinco en la mayoría de los medios anglosajones. "Un vistazo a cómo un artista que gusta de lo privado hace su misteriosa obra", dijo por ejemplo el crítico Jon Pareles del New York Times sobre Piano & A Microphone 1983; mientras que Thomas Hobbs de la revista NME directamente consideró a Originals un recordatorio de su "enorme e insano talento".

Piano & A Microphone 1983 consiste --como resume su nombre-- en treinta y cinco minutos del músico tocando solo al piano en el año '83. La fecha es importante porque se trata de un Prince en plena ebullición, poco tiempo después de publicar 1999, su primer disco de alcance popular, pero antes del éxito de Purple rain y su conversión en una estrella mundial de pop. No es difícil imaginar al oriundo de Minnesota improvisando una tarde en su estudio casero de entonces, quizás acompañado por una bebida, quizás no, y simplemente dejándose llevar mientras deja la cinta corriendo. Es sólo Prince, el piano y su garganta. No hay cortes entre un tema y otro. Y casi tampoco comentarios. Sólo el fluir de sus dedos sobre las teclas y la música que resulta con su voz. "Un nivel de intimidad diferente a cualquier otra cosa en el catálogo de Prince", consideró Stephen Thomas Erlewine en su reseña para AllMusic.

El disco arranca con una rendición libre y suelta de "17 Days", originalmente un lado B del single de 1984 "When Doves Cry". Y a diferencia del tema maquinoso y funky que luego apareció en la caja de The Hits/The B-Sides (1993), esta versión a puro piano rítmico y voz tiene la alegría melancólica de un cumpleaños un día de lluvia. La voz de Prince suena tomada, sin ningún efecto agregado, y sentimental. Como de alguien que por ahí descansa en un parque hermoso, lleno de verde, pero en soledad. Dura seis minutos y medio, y da el tono del álbum: íntimo, moderadamente animado, despabilador. Los otros temas --hay proto versiones de "Purple Rain" así como de clásicos del cancionero gospel como "Mary Don't You Weep-- mantienen esa aproximación jazzy y lúdica sin perder del todo la forma canción. Sin duda, un disco importante para conocer cómo era Prince cuando simplemente se sentaba a jugar con la música un tarde de buen humor.

La otra novedad que hasta ahora han entregado las bóvedas de Prince --se esperan muchos más dada la riqueza del archivo según las palabras de Jay Z, reconocido hiphopero que condujo artísticamente este primer rescate-- es el citado Originals, que consiste en una selección de los demos que escribió y entregó a otros artistas. Principalmente mujeres. Se sabe: Prince, como Dylan, muchas veces llegó a tener éxitos tan grandes como los suyos a través de las voces de otros cantantes. Sucedió con "Manic Monday", que escribió para las Bangles, entusiasmado por interactuar con la bella Susanna Hoffs; también con "Love… Thy Will Be Done", que regaló a Martika; y tal vez el más famoso haya sido "Nothing Compares 2 U", a través del cual Sinead O'Connor de la noche a la mañana se convirtió en una estrella mundial.

"Escuchar a Prince cantar estas canciones que le dio a otros artistas te acerca al pulso de su arte: transgresor, funky, sexy, un testimonio de su genio incluso en forma de demos", subrayó la crítica Rebecca Bengal en el sitio Pitchfork. Y es cierto. Aunque sería un error considerar a este Originals como una mera recopilación de "originales". Y es que siendo Prince un músico que rara vez en vivo se mantenía fiel a las grabaciones de estudio --en eso también se parecía a Dylan-- difícilmente podamos considerar a estos temas recuperados como estrictamente "originales"; sí, tal vez como "iniciales". Es decir, primeros alumbramientos de hits que luego encontrarían su razón de ser a partir de la voz de otros.

Lo cual no quiere decir, claro, que no cuenten con brillo propio; en muchos casos, de hecho, la versión es superior. Es destacable, por caso, la aproximación a puro barítono y por cierto bastante menos descafeinada de "You Are My Love", que cedió en su momento al cantante country Kenny Rogers, y que Prince convierte en una balada caliente. Lo mismo las colaboraciones compuestas a medias con Sheila E, una excitante cantante y percusionista de ascendencia latina, además de integrante de su banda de acompañamiento a fines de los ochenta. En estas recuperadas versiones, el nacido en Minnesota juega a ser una bomba sexy a puro falsete en "Noon Rendezvous"; mete percusiones asesinas en "Holly Rock" y trompetas free-jazz en "The Glamorous Life"; y se revuelve futurista funk en "Dear Michelangelo". Todos hits en Estados Unidos que acá cobran un nuevo color.

¿Y "Nothing Compares 2 U"? La primera versión del tema corrió por cuenta de The Family, grupo armado por Prince en los ochenta para sacar a la luz inquietudes musicales por fuera de su plan solista. Luego vino la famosa versión de Sinead O’Connor (producida sin ayuda de Prince, lo cual despertó celos a posteriori). Y finalmente, en The Hits/The B-Sides, el debut en su discografía oficial a partir de un dueto en vivo con Rosie Gaines.

Sin embargo, es en esta primera versión rescatada ahora que casi podemos tocar ese dolor por la ausencia del ser amado que la irlandesa llevó a su paroxismo y que Prince carga acá como puede; casi deletreando el sufrimiento cuando quiebra las frases, ralentiza el ritmo, dobla con coros tremendistas la tragedia. La sola inclusión de este "original" vale el disco. "Prince abrió el camino de la libertad artística, de la propiedad de tu creación. Es una de las personas más valientes que se me ocurre en la industria", aseveró Jay-Z poco antes de que Originals llegue a las disquerías y plataformas digitales. Es de esperar que pronto haya más.

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