Campaña de Prevención de la Sociedad Argentina de Dermatología
Cómo prevenir y curar la lepra
Hay alrededor de 350 nuevos casos registrados por año. Cómo se contagia y cómo se trata.

En la Argentina se detectan, en promedio, entre 300 y 400 casos de lepra por año, según datos de la Organización Panamericana de la Salud. Pero la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) estima que existe mucho subdiagnóstico, en parte por lo estigmatizante que sigue siendo la enfermedad y en parte porque mucha gente, incluidos médicos, creen que es sólo un problema del pasado y que ya fue erradicada. Por eso la SAD organiza, en la primera semana de octubre, la 20ª Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Lepra. 

La doctora Gabriela Pérez, dermatóloga del Hospital Penna, coordinadora de la Campaña de Prevención de la Lepra y miembro de la SAD, explicó que "en general, los pacientes llegan a la consulta con la enfermedad muy avanzada. Si no se trata, la lepra puede llegar a afectar los órganos internos. Por eso es importante hacer estas campañas. El diagnóstico es clínico y se confirma, generalmente, en el laboratorio". Y destacó que "el tratamiento es gratuito, ambulatorio bajo supervisión. Se usan tres antibióticos combinados y dura de seis meses a un año". La Oraganización Mundial de la Salud provee gratuitamente a todos los países las drogas necesarias para los tratamientos.

Las zonas que han reportado casos de lepra se sitúan en el norte y centro del país: Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Buenos Aires y la Capital Federal. Si bien son más importantes las provincias del nordeste, norte de Santa Fe y los conglomerados poblacionales del Gran Resistencia, Rosario y el Gran Buenos Aires, las migraciones internas posibilitan la diseminación de la enfermedad a cualquier parte del país.

A pesar de ser una enfermedad infecciosa y transmisible, es muy poco contagiosa y solo un 5% de las personas expuestas se contagia. "Con el tratamiento multidrogas que se usa desde 1980, ya con la primera dosis se mata el 90% de los bacilos, lo cual hace que casi desaparezca el riesgo de contagio", explicó Pérez. Además, para que se produzca el contagio de persona a persona el contacto directo e íntimo debe realizarse por tiempo prolongado. El período de incubación (tiempo entre el contagio y manifestación de la enfermedad) es de 3 a 5 años.

La SAD trabaja, en estas campañas anuales, en concientizar a la población sobre esa enfermedad, difundir los síntomas, sacar los estigmas que pesan sobre ella e insistir con las ventajas del diagnóstico precoz.  Y destacar, especialmente, que la lepra es curable, no es hereditaria y no es necesario aislar a los enfermos. 

La lepra afecta a la humanidad desde hace aproximadamente 4000 años. En 2009, en una excavación arqueológica en Rayastán, al noroeste de India, se encontraron los restos óseos de un varón adulto de alrededor de 30 años con signos de haber padecido esta enfermedad. No se encontraron rastros de los tratamientos que pudo haber seguido para curarse. La datación por carbono 14 indicó que el esqueleto fue enterrado entre el 2500 y el 2000 a. C.

"La lepra siguió siendo estigmatizante durante siglos. El médico danés Henrik Hansen fue el que identificó la bacteria que la causa (Mycobacterium leprae), por eso también se la llama 'mal de Hansen'. Fue la primera vez que se identificó una bacteria como la causa de una enfermedad en los humanos", contó la doctora Pérez. Y continuó: "Hoy en día, el estigma social que se asoció con las formas avanzadas de lepra continúa en muchas regiones, y sigue siendo el mayor obstáculo para los tratamientos precoces que permiten la cura. Ya en 1960, con la aparición de la dapsona, se hizo innecesario el aislamiento de los enfermos". 

La SAD destaca que el contagio no es tan fácil como se creía en la antigüedad. La lepra se transmite por las micropartículas que expele un infectado a través de la tos o los estornudos. Pero para que otra persona se contagie el contacto entre ambos debe ser prolongado y además la persona a contagiar debe ser susceptible a la enfermedad. La mayoría de la población es inmune. "Como el contacto debe ser prolongado, cuando se detecta un enfermo lo primero que se hace, además de ponerlo bajo tratamiento, es controlar a todo el grupo familiar. La lepra tiene un período de incubación muy largo, puede ser de años, así que analizando a la familia se pueden detectar casos que todavía no presentan las manchas que sirven de alerta en la mayoría de los casos", añadió Pérez. 

Síntomas y dudas frecuentes

Entre los ejes principales de la campaña están la identificación de los síntomas que merecen una consulta médica y la desmitificación de la enfermedad. Por eso la SAD elaboró una guía sobre lo que es necesario saber.

Respecto de los síntomas, en la piel aparecen manchas (máculas) con disminución o pérdida de la sensibilidad, del vello y/o de la transpiración. Según la forma clínica pueden presentarse nódulos y engrosamiento de la piel y/o nervios periféricos con dolor espontáneo o a la compresión. Generalmente se produce un trastorno de la sensibilidad, que va desde un leve adormecimiento a una anestesia total. Así, poco a poco, por falta de cuidado y de un tratamiento oportuno, las heridas se infectan ocasionando un daño que al cabo del tiempo producen las discapacidades y deformidades que se asocian con esta enfermedad. También puede presentarse una obstrucción nasal persistente, con o sin hemorragia nasal, de causa no justificada, además de hormigueos en pies y manos.

Y con respecto a las preguntas más frecuentes, insiste en que para que haya contagio se precisa un contacto directo y prolongado (entre 3 y 5 años) entre un enfermo que transmite la enfermedad (no todos los que padecen lepra elimina bacilos) y una persona sana y susceptible de enfermarse. La mayoría de las personas tiene resistencia natural al M. leprae. No es hereditaria. El enfermo de lepra puede y debe realizar una vida completamente normal, con todos sus derechos y deberes sociales y civiles (es innecesario y cruel el aislamiento). Puede casarse, deambular, trabajar… sin ningún tipo de restricción ni consideración especial. Lo único que debe hacer diferente, es realizar el tratamiento adecuado y completo y tomar todos los recaudos para prevenir las eventuales discapacidades.




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