ESTRENO: "Una banda de chicas", Documental sobre la escena musical feminista, torta y trans 
¡VAMOS LAS PIBAS!
Luego de recorrer el mundo y ganar como mejor documental en el festival Queer Lisboa, se estrenó este jueves en cines “Una banda de chicas”, la película realizada por Marilina Giménez que investiga y milita la presencia lésbica, feminista y transfeminista en el ámbito del under musical local. Su cámara atestigua recitales, opiniones, ensayos y bambalinas de grupos y solistas como She Devils, Sasha Sathya, Miss Bolivia, Kumbia Queers, Chocolate Remix, Ibiza Pareo, Paula Maffía y muchas otras músicas que hacen estallar el género y los géneros mediante la autogestión, los festivales por el aborto libre y las acciones políticas contra la violencia patriarcal. SOY dialogó con la directora sobre esta película y también el futuro en pos de nuevos espacios, conquistas y juntadas musicales sin machirulos a la vista.
Ibiza Pareo en acciónIbiza Pareo en acciónIbiza Pareo en acciónIbiza Pareo en acciónIbiza Pareo en acción
Ibiza Pareo en acción 

Como todo lo bueno, esto comenzó como un juego. Marilina Gimenez jugaba a imaginar un film que reflejara y denunciara la situación de violencia y ninguneo que vienen soportando históricamente las bandas musicales formadas por fuera del grupo de los varones que domina la escena de recitales, tanto del under como la festivalera. Después de recolectar varias anécdotas indeseables y mientras tocaba con su icónica banda de pop electrónico Yilet, Marilina Giménez, música, cineasta y sonidista, comenzó a investigar la posible existencia de otras bandas de chicas, mujeres, trans y lesbianas que estuvieran en la misma situación que ella. Por esos días fue que se topó en YouTube con un programa en el que se entrevistaba a las Kumbia Queers: el entrevistador, micrófono inalámbrico en mano, declamaba divino sus preguntas mientras que las respuestas de las músicas ni siquiera se oían. 

Como una contrapartida de ese  decadente no escuchar machirulo, Marilina decidió empuñar una cámara y comenzar a seguir, grabar y acompañar a las bandas de chicas del under local. Con un doble objetivo: primero, que se escuchara perfectamente todo lo que ellas tenían para decir, y segundo, que esas palabras capturaran la energía del show en vivo. 

Así, lo que empezó como una fantasía desembocó en una misión cumplida, y “Una banda de chicas” es un documental dinámico y explosivo que viene a dar vuelta todo lo que está mal en el ambiente de la música, cooptado desde siempre por una lógica patriarcal, machista. Dugámoslo aunque suene dificil de decir: homolesbotransfóbica. El resultado, que ya está en cines, revela a su realizadora plasmando su historia personal y artística a su vez reconvertida en historia de muchas, traspasando el umbral autobiográfico para demostrar la generalidad de una situación: la usurpación heterocis de todos los espacios. Integrando testimonios de experiencias actuales junto a personalidades históricas de la cultura under disidente como Pila Jackson y Pat Pietrafesa, legendarias gestoras de bandas, movidas y fanzines que sacudieron la existencia de generaciones enteras, y a su vez hermandada con otros documentales como “Brujas”, que retrata la escena queer transfeminista madrileña o “The Punk Singer”, que recorre los inicios del feminismo punk rocker del movimiento Riot grrrl estadounidense, “Una banda de chicas” subvierte y torteriza los escenarios para recuperar la furia de la cumbia, el pop, el punk, el rock y el disco.

¿La película representa un aporte a esa urgencia de "lesbianizar los circuitos musicales"?

 Yo creo que sí, que representa ese aporte, es una frase de Sasha y yo estoy de acuerdo. De hecho, yo no tenía conciencia de que la película podía ser considerada como lesbiana hasta que nos empezaron a seleccionar de distintos festivales de cine queer. El primero que nos selecciona es Frameline, que es el festival lgbtiq más grande de Estados Unidos, y a partir de ahí empezaron a salir bastantes selecciones de festivales queer de todo el mundo. Yo pensaba “qué loco, nos están seleccionando de festivales queer”. A la peli ya la vi como 800 veces, pero después de eso empecé a decir: "claro, esta es lesbiana, esta es lesbiana, esta es lesbiana, esta es lesbiana...esto se puede entender como algo lesbiano" 

Ya en el título hay palabras ambiguas, como “banda” y “chicas”

Quise ponerle en el título "chicas" y no "mujeres" para después no tener que aclarar mujeres trans o lesbianas. La palabra “chicas” me permite condensar todo lo que tiene el documental, por eso cuando solo hablan de la película como “el rock de las mujeres” o se refieren solo hacia las mujeres a mí me hace ruido, lo mismo si llegan a decir "las bandas femeninas" o esas cosas que me vuelven loca.

¿Se puede hablar de la existencia de un movimiento musical de chicas a partir de lo que mostrás en el film?

Yo siento que una gran mayoría tiene en común, o al menos ese fue mi recorte en la película, el hecho de que están rompiendo con lo que se espera como estereotipo de la mujer en la música. De alguna manera o de otra todas van al choque con esa situación, y algo de ese planteo tiene que ver con los géneros que hacen y cómo se apropian de esos géneros distintos al que eternamente se nos fue asignado: esa idea general de que las mujeres en la música tienen que hacer algo melódico, con voces suaves, ser lindas o muy virtuosas, o estar en músicas de conservatorio, tango o folklore, etc., que son lugares en donde la mujer se pudo insertar de alguna manera. Me parece que, por ejemplo, las Kumbia Queers viniendo del punk y que se pongan a hacer cumbia es la primera ruptura, porque hace años atrás eso era rarísimo y de hecho a ellas les costó mucho que en su círculo aceptaran lo que hacen, esa mezcla hermosa. Otra ruptura es, como en el caso de las Kumbia y otras bandas, cantarle explícitamente a mujeres, tener un posicionamiento lesbiano dentro de esas letras.

Y romper con el contexto

Todas rompen algo de su contexto: Marina de Ibiza Pareo haciendo ese pop electrónico no tiene una voz dulce y suave como se espera de las mujeres, y en este pop también tiene un posicionamiento, en donde se explicita relaciones entre dos mujeres. Ni hablar de Chocolate Remix apropiándose del reggaetón, y cada una desde su lugar. Todas van a la ruptura del estereotipo.

Cuál es la mejor idea ¿armar espacios nuevos o tomar los que están  y transformarlos?

Para mí son las dos cosas. Por un lado sí, armar las fechas. Pero tener esta conciencia de poner en claro los conceptos. Que no venga alguien y te haga un festival de mujeres  sin entender nada y motovado por un objetivo mercantil. Pero por otro lado me parece que es importante tocar en esos lugares, no abandonarlos: el otro día Romina Bernardo de Chocolate Remix contaba cómo la había flasheado el hecho de que la empezaron a llamar para una fiesta muy grande de reggaetón cis heterosexual y que entre los líderes de esa fiesta, la estaban reconociendo como "la innovación del reggaetón" o el futuro del reggaetón. Lo contaba graciosamente, y a mí me hacía pensar justo en eso. Porque en algún momento se nos había cuestionado, se presentó como distuntiva, de si nosotras deberíamos cambiar todo o hacer nuestros propios espacios. Estamos haciendo nuestros espacios, construyéndolos, pero también está esta otra situación:  que Romina toque ahí y que otra gente escuche a Chocolate Remix en un ámbito y con un público que nunca antes la habría escuchado, es muy importante. Son importantes las dos cosas, algo de eso también es lo que hace Miss Bolivia, que muy inteligentemente se mete en el mainstream: no dice cualquier cosa, no hace cualquier cosa. Ciertos ideales de alguna manera hay que imponérselos al mainstream, de alguna forma tenés que estar ahí.

En la película hay muchas situaciones que ilustran la violencia machista dentro y fuera de los ámbitos en los que las bandas tocan

Sí, son situaciones que operan como una metáfora de todo, la situación de lo que vivimos las mujeres constantemente en la calle, que está tan naturalizada, la constante de los boliches, en donde el varón cis heterosexual no se cuestiona el meterse en tus cosas. El otro día me contaba Ani de Ibiza que habían bajado de un show, ella estaba como en una y viene un pibe a felicitarla y se le impuso en la situación que ella estaba compartiendo con otra persona para decirle "qué bueno que está lo que hacen, y son mujeres". ¡Estamos en el 2019! ¿Puede ser que encima de que venís a decir una idiotez me interrumpas y no tengas conciencia de cuáles son mis tiempos?

UNA ROCA CONTRA EL ROCK

Yendo un poco hacia atrás, Marilina recuerda que cuando fundó Yilet hace más de una década, tocaba en muchas fechas distintas y la típica era que cuando no organizaban ellas mismas los recitales, los organizadores agrupaban arbitrariamente a las bandas de mujeres con otras bandas de mujeres. Por un lado, se le presentó la grata sorpresa de que existieran tantas mujeres tocando, pero por otro lado se armaban escenarios con bandas y géneros que no tenían mucho que ver entre sí. La curiosidad mutó en investigación y la llevó a pensar lo que seriamente visibiliza “Una banda de chicas”: ¿Qué tan presentes en los espacios estamos todas las que acá estamos?

 Qué pensás de la ley sobre el cupo femenino en los festivales.

La ley salió, y ahora esperemos que se cumpla. En este país salen muchas leyes que después no se aplican y hay que estar ahí atrás y militarlo. Esperemos que los festivales la cumplan y los espacios chicos también. Si vos sos consciente de las desigualdades que tenemos las mujeres, lesbianas y trans en relación a tener acceso a determinados espacios, me parece que no te puede parecer injusto que quieran poner esta ley. Al contrario, la ley debiera ser 50 y 50. Lo que pasa es que para la gente que no se toma en serio el contexto y no se interioriza en el tema… bueno, saltan a decir idioteces como que las mujeres no tienen talento o que el talento no es suficiente como para estar en los escenarios. Me parece que no hay nada que discutir acá.

Situaciones de injusticia y violencia históricas que aparecen en la mayoría de las anécdotas que se cuentan en la película

En la escena local pasa que hay un conjunto de bandas que tienen más o menos la misma trayectoria, en donde no hay una banda más importante que la otra, pero  en general se las manda a abrir a las bandas de chicas. Es algo que con Yilet nos pasó bastantes veces, tener que estar constantemente peleando por esa situación. Incluso a veces no podía ser una pelea porque quedaba en el plano de lo sutil, te lo informan a último momento. esto pasa siempre con la gente que maneja las fechas de las bandas en espacios no feministas ni se plantea esa situación. Antes de que saliera la ley de cupo a las Ibiza Pareo les salió tocar en un festival muy grande y yo estaba re contenta de que iban a estar en un mega festival. La sorpresa fue que las mandaron a abrir en el primer horario… ¿Quién te va a ver en el horario de apertura? Si bien esos festivales se encargan de la jerarquización de las bandas ya desde los carteles, ellas eran tan similares a cualquiera de las otras bandas de chicos. Las Ibiza hacen música para bailar, no pueden estar al comienzo de todo. ¡Qué desperdicio poner a Ibiza Pareo en horario de apertura!

Aparte de la ley de cupo, ¿qué otros factores vienen transformando la escena?

Me parece que también el Ni Una Menos, más allá de haber instaurado en la sociedad la conciencia de la cantidad de femicidios y travesticidios que tenemos en Argentina, lo que hizo fue dejar de naturalizar la desigualdad de género que hay en todas las actividades y en todos los ámbitos donde nos movemos. Empezó con el Ni Una Menos, después se refuerza con el 8M y toma mayor alcance con las marchas por la Ley por el aborto legal, y se fue generando una conciencia y una unión que no existía. Antes de 2015 vos no podías decir que eras feminista, porque de hecho mis presentaciones de carpeta al INCAA o a organismos no decían que la película era feminista, porque sabía que quien me leyera me podía llegar a filtrar solo ya por el hecho de poner esa palabra, así que describía la película de un montón de maneras diferentes sin decirlo explícitamente. Cuando nos juntaban en las fechas antes de 2015 y nos agrupaban con otras mujeres, ya había como una sororidad, por más de que no nos conociéramos, y de hecho algo de eso hay en el documental en relación a que yo no las conocía a todas como las conozco a las Ibiza o a algunas más.

¿Cómo fueron sumándose las bandas al documental?

No todas eran amigas mías, con algunas compartimos fechas, con otras no, y sin embargo cuando yo me acerqué y les propuse participar en el documental todas se brindaron con los brazos abiertos a que las siguiera por todos lados, en cualquier momento, y me facilitaron cosas para poder hacer eso. Eso habla de este ambiente, esta sensación que hay un poco en el aire de cómo son los lazos entre nosotras. Me encantó pensar que la película está cumpliendo con el objetivo de la visibilización, mas allá incluso de las bandas que muestro en la pantalla, que eso es algo que me dejaba medio mal, porque la idea inicial era querer mostrar a todas: de Latinoamérica, de Argentina, pero es imposible, y por eso en el final aparecen las placas como de unas 500 bandas y solistas o grupos mixtos.

Una de las voces del documental plantea destruir el mercado de la música. Más allá de cuestiones evidentes que la película tematiza muy bien, ¿hay una propuesta concreta por parte de las bandas y las productoras frente a ese mercado heterocis masculino?

 

Esto que nos pasa acá no es solo de nosotras, porque si no, no seguirían teniendo tanta vigencia bandas como los Beatles, Rolling Stones, AC/DC o Metallica, porque se siguen escuchando esas cosas. No hay una banda con tanta popularidad como esas pero solo de mujeres. Cuando tenés que nombrar una banda solo de mujeres que haya tenido esa trascendencia pensás en las Runaways, pensás en las Slits, pero no son bandas que tienen esa masividad. Lo concreto es que hay unas cuantas bandas que se están organizando, esta Vivi Stallone ahí atrás, que estuvo como productora de bandas como Las Taradas o Kumbia Queers, me parece que hay más asociaciones entre bandas que están dispuestas a hacer movidas y cosas, y también de ayudar. El hecho de que aparezca Goza Records de Barbi Recanati, donde ella primero estuvo en un grupo de donde se abrió por una situación de denuncias de acoso que tuvo el guitarrista, y el poder abrirse y decidir que todas las bandas que salgan de ese sello van a ser bandas de mujeres o solistas y que ese apoyo no sea solo de ella sino ampliarlo, o que esté Futurock ahí presente. Esas son las medidas concretas, cuando sos consciente de empezar a accionar, que también es una manera de destruirlo: cuantas más cosas haya de estas, menos va a haber de lo otro. Una de mis acciones concretas en relación a la destrucción es que odio a los Beatles, odio a todas esas bandas, no las quiero escuchar más. Es una acción concreta. No las odio, pero es como una provocación: basta, seamos conscientes, si seguimos escuchando y seguimos hablando de esas bandas no les damos espacio a las bandas nuevas, no solamente de mujeres. Tampoco hay muchísimas bandas de chicos gays en el ambiente popero o rockero. Me parece que es algo que lo tenemos que militar cada uno, cada une, cada una.

 

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