La crisis, tejida punto a punto 
El derrumbe del sector textil en la economía macrista
La crisis de la industria no encuentra piso. La mayoría de los sectores redujo su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) durante la gestión de Mauricio Macri, destacándose el rubro textil. 
La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local.La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local.La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local.La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local.La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local.
La política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local. 

La crisis de la industria no encuentra piso. La mayoría de los sectores redujo su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) durante la gestión de Mauricio Macri, destacándose el rubro textil

Desde la asunción del actual gobierno la producción textil comenzó a disminuir sin detenerse, a causa del impacto negativo de la política económica . Todas las variables experimentaron retrocesos. Por el lado de la demanda, la caída del salario real y las altas tasa de interés que atentaron contra los préstamos para el consumo, generaron un pronunciado y prolongado descenso en las ventas. Por el lado de la oferta, influyó el incremento de las tarifas de los servicios públicos, las continuas devaluaciones y la apertura comercial. La suba de la tasa afectó la cadena de pagos y también provocó una baja en la inversión. Todo ese esquema impactó duramente en el nivel de empleo y la rentabilidad de las empresas. Así, el resultado de la política económica fue una industria textil dañada integralmente, lo que llevará años revertir. Veamos algunas estadísticas al respecto.

Según la Encuesta de Centros de Compras de junio del Indec, en los primeros seis meses de 2019 la facturación del agregado “Indumentaria, Calzado y Marroquinería” a precios corrientes tuvo un alza del 34,4 por ciento, respecto al mismo período del año anterior. Si descontamos el efecto de la inflación, las ventas en términos constantes descendieron 6,9 por ciento en comparación al primer semestre de 2018 y 21,5 por ciento respecto a igual período de 2015. Realizando el mismo análisis, pero tomando la Encuesta de Supermercados que publica el organismo oficial de estadísticas, en los primeros seis meses del 2019, la facturación real del agregado Indumentaria, Calzado y Textiles para el hogar descendió 10,7 por ciento.

Si se analizan las cantidades vendidas que releva la Confederación Argentina de la Mediana Empresa en comercios físicos y online, la variación interanual de julio del 2019, contra el mismo mes del año anterior, fue negativa tanto en el rubro “Ropa y artículos deportivos de recreación” (-5,0 por ciento) como en el sector de “Indumentaria” (-6,1). El panorama se torna más preocupante si se observa los primeros siete meses del corriente año y se los compara con igual período de 2018, ya que en este caso las caídas fuero aún más pronunciadas: -11,6 y -12,4 por ciento, respectivamente.

Según los datos brindados por el Indec, el promedio de las importaciones de la gestión Cambiemos a julio de 2019, con respecto a las compras externas del último mandato de Cristina Fernández de Kirchner, tuvieron un claro contraste. Por un lado, las compras externas de los rubros que están al final de cadena, como Prendas y Confecciones aumentaron 31,3 y 2,6 por ciento, respectivamente. 

Por otro lado, los insumos industriales como Hilados cayeron 21,9 por ciento, las de Materias Primas se desmoronaron 40,1 por ciento y los Tejidos, 8,4. Del análisis se desprende que la política comercial aperturista favoreció el ingreso de bienes finales producidos con salarios muy bajos, lo que generó un desplazamiento de la producción local. Los resultados de esta política fueron caída de la producción, cierre de fábricas y los consecuentes despidos. 

Por último, en los primeros siete meses del 2019, las importaciones de productos de la industria textil alcanzó los 553,7 millones de dólares, notablemente inferior a los 1014,9 millones del año anterior. La crisis por la que está pasando el sector es de tal magnitud, que las importaciones de 2019 son menores a las registradas en 2015. Estas alcanzaron los 805,8 millones de dólares, 31,3 por ciento menos. Los más golpeados fueron los insumos de la industria textil: tejidos (-51,20 por ciento anual y -47,53 por ciento respecto al 2015), hilados (-47,44 contra el 2018 y -46,32 comparado con 2015) y materias primas que descendió 41,60 por ciento a nivel anual y 48,38 contra el año 2015. 

Las Prendas son un reflejo de la política económica de la gestión Macri. Aumentaron desde el 2016, y salvo los primeros siete meses del año, en donde la baja fue del 41,2 por ciento, comparado con igual periodo del año anterior. Si analizamos su comportamiento contra 2015 hubo un alza de las compras externas de bienes terminados de 16,0 por ciento. Esto se explica, por la lógica de sustituir producción local por extranjera.

Por otra parte, tomando como referencia el Índice de Producción Industrial, lo más afectado fue la Preparación de fibras de uso textil,que descendió 36,3 por ciento en los primeros seis meses del corriente año contra mismo período del año anterior. Los demás bienes tuvieron caídas menos profundas. La caída de la producción tuvo su correlato en la constante baja de la Utilización de la Capacidad Instalada, al ubicarse en 53,5 por ciento. En el acumulado del año, la UCI se redujo en 13,7 pro ciento.

El descenso de las ventas, sumado al continuo retroceso de la producción, impactó duramente sobre el nivel de empleo. Según el Ministerio de Producción y Trabajo, en el cuarto trimestre del 2018, el empleo del sector Confección de prendas de vestir, excepto prendas de piel, perdió un 11,8 por ciento de sus trabajadores, con respecto al mismo periodo del año anterior, pasando de 43.706 a 38.562 trabajadores, unos 5144 puestos menos. El panorama empeora si se compara los últimos cuatro meses del 2018, con el cuarto trimestre del 2015, en donde la caída del nivel de empleo fue del 21,7 por ciento, pasando de 49.263 a 38.562, una destrucción de 10.701 empleos. 

Simultáneamente, cayó el empleo en el sector de Fabricación de hilados y tejidos, acabado de productos textiles (-10,0 por ciento anual y -20,4 por ciento respecto a 2015), pasando de 29.513 puestos en el cuarto trimestre del 2015 a 23.486 en el mismo periodo del 2018. Igual suerte experimento el sector de Fabricación de productos textiles, que tuvo una variación anual negativa de 10,3 por ciento y de 14,1 por ciento contra 2015. Por último, los puestos registrados en la rama de Fabricación de tejidos de punto y artículos de punto y ganchillo mostraron una baja de 11,9 por ciento anual y de 16,6 por ciento respecto a los niveles registrados cuatro años atrás. En total, comparando los cuartos trimestres de estos cuatro rubros en los años 2015 y 2018, se perdieron 20.902 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo cual representa un retroceso del 19 por ciento respecto a los puestos del 2015.

En estos últimos cuatro años la estructura económica argentina perdió densidad sectorial. Genera menor valor agregado y menos empleo. La política económica del macrismo fue nociva para la industria en general y para el sector textil en particular. El rubro textil requiere de un Estado presente, con políticas activas, que lo resguarde de la competencia internacional que inunda los mercados a precios depredadores, debajo de los costos de producción. También es necesario un mercado interno fuerte, con salarios reales altos que incentiven el consumo, la inversión y por ende la producción; además de tasas de interés, tarifas y una presión impositiva razonables. Solo así se podrá alcanzar una madurez productiva para ganar eficiencia, brindar mejores productos y más y mejor trabajo para la población.

* Director de la Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de Avellaneda e integrante del colectivo EPPA.

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