"Signos", un disco colectivo contra el neoliberalismo

"La cultura neoliberal precisa aislar a los pueblos"

Canciones, proclamas y poemas integran este trabajo del que participan artistas de todo el mundo, desde Silvio Rodríguez hasta Isabel Parra y Martirio, entre muchos otros. 
Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa. Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa. Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa. Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa. Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa. 
Daniel Devita, Tomás Bradley y Rolando Goldman, tres de los argentinos que impulsaron la iniciativa.  
Imagen: Jorge Larrosa

Arranca el español Nacho Vegas, con un certero alegato sonoro contra el fascismo. Se llama “A les rexes de la cárcel”. Le sigue el uruguayo Leo Maslíah, con otro cuyo nombre va de suyo: “Neoliberalismo”. Allá por el medio se lo escucha al argentino Vicente Zito Lema, narrar “De los cielos”, acompañado por la agrupación El violinista del amor y los pibes que miraban. También a la argentina Luciana Jury, cuya tremenda voz baña de energía visceral una versión de “Oh pajarillo que cantas”. Hacia el final de la lista, los Inti Illimani hacen “Noviembre”. Todas ellas, y treinta y ocho piezas más --entre canciones, proclamas y poemas--, pueblan un trabajo descomunal. Un disco posible porque existe alguien que se llama Tomás Bradley, tipo que se mueve como pez en las aguas subterráneas de la cultura popular. Hay que conocerlo. Es músico y, como tal, dirige, toca y compone en una de las agrupaciones musicales más originales de la era: La Lija. Es, además, un militante del arte y, como tal, comanda un lugar clave: Hasta Trilce. Por él, y por ciertos laderos imprescindibles (Guillermo Pintos, entre ellos) nació la obra, cuyo título sugiere la intención: Signos (Pronunciamiento global por un no al neoliberalismo).

“Puede parecer pedante creer que cabe aclararlo, pero valga el riesgo: los ´signos´ no son señales”, advierte el batallador Bradley, acerca del nombre del trabajo que acaba de ser lanzado mundial y virtualmente, a través del sitio www.signoscontraelneoliberalismo.com.ar . “Sabemos que las señales, las direcciones, los ´qué´ y los ´cómo´ para que el pueblo se defina, resuelva y camine hacia su autodeterminación se las darán, en sus trances particulares, esos mismos pueblos. A los artistas corresponde curar o inventar los lazos que unen a los sujetos con sus espacios, realidades y épocas”, desarrolla él, adentrando palabras sobre una labor colectiva que también incluye creaciones o interpretaciones de artistas de quince patrias. Entre ellos, Silvio Rodríguez (Cuba), Isabel Parra (Chile), Rolando Goldman, Teresa Parodi, Cristina Banegas y Liliana Herrero (Argentina); Martirio (España), Mariem Hassan (Sáhara Occidental), Roy Brown (EEUU), Gabriella Lucia Grasso (Italia), Ana Prada (Uruguay), y Bidinte (Guinea-Bissau).

“Otra de las intenciones de este disco es expresar que hay algo, aquí nominado como neoliberalismo, que es pensado, sentido, vivido y conceptualizado como una cultura ´for domination´ y que muchos artistas hemos llegado a convenir que nos atraviesa sin cuidarse de latitudes ni longitudes”, anuncia el cerebro de la titánica tarea. El arte de tapa es una obra de León Ferrari, que imaginó una sucesión de cintas de Moebius entrelazadas. También participaron el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la murga “Esa te la debo”, el sello español Nube Negra y el argentino Acqua Records, entre otras organizaciones, abocadas a la producción y el apoyo general.

--Hablás del neoliberalismo como un "algo".  ¿Qué sería ese "algo", específicamente?

--Un nombre aparentemente inofensivo que pretendía hacer pasar lo que era en realidad un asegurar posesiones territoriales como la consolidación de una comunidad global, una vez esclarecidas las grandes contradicciones modernas. Es cierto que las caracterizaciones, abordajes y modos de expresar las problemáticas, sublimaciones y luchas varían según territorio, historia y otras variantes, pero la hegemonía del neoliberalismo, mientras sigue asegurando el andamiaje que garantiza su dominación, también pierde buena parte de las posibilidades que solía tener para disimularse en el sentido común. Por eso, apareció esto de colaborar en la demostración de que poéticas sólidas, bien constituidas, fundadas y, al mismo tiempo, diferentes, coinciden en un pronunciamiento básico, profundamente político y absolutamente artístico, de que a lo que damos en llamar “neoliberalismo” le corresponde un rotundo NO innegociable. La cultura neoliberal precisa aislar a los pueblos entre sí y, dentro de los pueblos, a los individuos. Este trabajo, entre otras aristas, intenta reflejar esto.

La convocatoria de los artistas no se realizó al modo clásico, sino a través de un cara a cara, o de cadena de conocidos, que tuvieran parecidas visiones sobre el tema. “Hubo, por expresarlo de algún modo, un ´yo conozco a tal que conoce a tal y que creo que le puede interesar´, o un ´yo tengo el teléfono de este, capaz nomás que…”, en fin, así fue”, cuenta el músico. “En efecto, en el pronunciamiento que acompaña al disco nos disculpamos por este procedimiento que tiene mucho de incidental, de aparente arbitrariedad, y decimos ´ni estamos todos los que son, ni somos todos los que comparten el pronunciamiento manifestado´. No pretende este proyecto, quiero decir, agotarse aquí. Ojalá se realizaran muchos más en el sentido general de éste. El fin no fue solo juntar canciones, como creo queda claro, sino trabajar para componer lazos rotos durante mucho tiempo”.

--¿Mucho tiempo es cuánto?

--Años. Nos podemos remontar, por ejemplo, a la experiencia de la “Alianza de intelectuales antifascistas para la defensa de la cultura”. Pero nosotros, a diferencia de muchos de aquellos proyectos, ponemos el acento en su vocación artística, cultural y política, pero declaradamente inorgánica. Esto porque tenemos por premisa el respeto a las particularidades de las distintas culturas y procesos. No creemos que hoy exista una orgánica que nos comprehenda completamente. En este sentido, creemos legítimo un pronunciamiento como Signos, porque se ejerce una sistematizada puesta en funcionamiento de la muerte y la depresión de nuestras potencias, que está en pleno acontecimiento y hegemonía, y que logró traspasar los bordes de nuestra subjetividad. ¿Qué hacer?... bueno, o aceptamos que no hay más sentido que el árido sentido de la usura, o nos decidimos a crear un sentido mejor. Entre los roles para esa aventura, los actores culturales tienen uno bien asignado.

--Una bocanada de aire fresco en el sentido asertivo de lo que planteás se vivió en las calles de Ecuador, en las de Chile, y se manifestó en la urnas, en la Argentina, aunque la cosa se tuerce con el golpe contra Evo Morales en Bolivia. ¿Creés que los primeros tres casos inclinan la balanza para éste lado?

--No creo, como actor cultural, estar facultado para responder una pregunta tan categórica que, sin embargo, nunca debemos de dejar de formularnos. El pronunciamiento que reúne a este trabajo acepta que el neoliberalismo es una cultura cuya caída deberá ser preludiada por una derrota cultural completa. Todo sistema requiere convenciones y creencias. Cuando los sistemas de creencias son convenidos en nombre del beneficio de pocos, y la muerte y depresión de mayorías, y cuando el pueblo logra acumular saber, experiencia, decidir su memoria y su cultura, entonces pueden llegar tiempos en que, por más fuerza que el sistema acumule en defensa de sí, no pueda salvar la falta de su condición primaria. No se ha derrotado culturalmente al capitalismo, claro. Incluso, se podría decir que en lo único en que el capitalismo viene triunfando invicto es en la batalla de las ideas, que lo es de las conciencias. No es para subestimarlo, quiero decir. Empero, creo que sí, que los sistemas caen… pero no se caen solos ni sin derrotarlos primero en la idea que de ellos tenemos.

Las voces de los protagonistas

* Gabriela Lucía Grasso (cantautora italiana): “Tengo una esperanza que crece cada día en mis deseos: el hombre comienza a mirar menos a sí mismo y más a los que lo rodean. En este sentido, Signos, en tanto trabajo artístico, tiene el gran mérito de poder crear valor. Y es sobre esta base que las cosas pueden cambiar asumiendo voluntades de compartir, y de paz. Los artistas tenemos el deber de difundir mensajes de armonía y ética, porque el arte siempre llega directamente al corazón sin pasar por el juicio. “Spara Ora”, mi aporte en este maravilloso proyecto, la escribí especialmente. Fue fácil hacerlo. Todo bajó de una vez, como si el texto y la música los estuvieran esperando. La condición de la mujer --'tema del tema'— es realmente extrema y me parece que la justicia no es tan cuidadosa. La canción habla precisamente de esto: cuenta la historia de la violencia de género, y cómo se ha cambiado recientemente”.

* Rolando Goldman (charanguista argentino): "En los procesos políticos que se están viviendo hoy, lo fundamental está puesto en la lucha de los pueblos. Los artistas, como parte de ellos, pueden y deben acompañar esos procesos. Y desde lo simbólico pueden ocupar un lugar importante, como lo muestra la presencia palpable de Víctor Jara, hoy, en las calles de Santiago. En el caso de Signos, la voz del Subcomandante Marcos, del EZLN, que participa en el tema que ofrecí para el disco, es una voz cargada de poesía y rebeldía. Siento una emoción muy especial porque el Sub haya aceptado mi invitación para grabar en mi disco.”

* Leo Masliah (cantautor uruguayo): “Me alegra mucho ser parte de este emprendimiento colectivo de músicos con sensibilidad social. Respecto del trabajo artístico, pienso que funciona como ´ilustrador´ de construcciones ideológicas acuñadas en el ruedo político. Además, cumple un papel de reproductor o propagandista. Sirve a mantener en alto la llama para que la reacción popular que se está viviendo hoy, en muchas partes, no detenga sus aspiraciones. De todas formas, es difícil que esto suceda en un momento en que esa lucha se expandió, en medida importante, gracias a las herramientas de comunicación desarrolladas y controladas por empresas gigantescas, y nada ajenas a la nueva modalidad del capitalismo, neoliberal o posneoliberal.

* Nacho Vegas (cantautor español): “A les rexes de la Cárcel”, mi aporte a Signos, es una canción muy sencilla en apariencia, pero que puede tener dos lecturas: por una lado, habla de la libertad desde una perspectiva puramente emocional, contando la historia de un preso que ve desde la cárcel cómo entierran a su madre, y se lamenta de los disgustos que le dio en vida. Habla de la impotencia que puede generar algo tan inhumano como es la privación de libertad. Eso fue lo primero que me interesó; no quería una canción con un mensaje explícitamente político, sino una que hablara desde las entrañas y el corazón. Por otro lado, el contexto en el que nace el texto que adapté para musicar en esta versión es el de la salvaje represión del fascismo en Asturias, en los meses posteriores a la revolución del 34. No podemos permitir que el fascismo, hoy, aparezca como una opción política legítima. Tanto en Chile como en España nos vendieron una democracia que no era tal, ya que supuso pactos entre los fascistas y los partidos considerados demócratas. Pero es bien sabido que en la dictadura chilena se ensayó el neoliberalismo. Contra esto, es importante que las luchas estén acompañadas de himnos, de poemas, de canciones.”

 

*Daniel Devita (rapero argentino): “Si hay algo que estamos viendo todos los días son signos, signos que regresan y signos nuevos. Signos en nuestros pueblos que se levantan en contra de modelos que los oprimen hace décadas, signos de que el sentido común empieza a comprender que el neoliberalismo es un modelo incompatible con la dignidad humana. Y este puñado de canciones también es un signo de que la cultura debe ocupar un rol central en este despertar popular. El neoliberalismo es un modelo económico, sí, pero también social, político y cultural. No hay política económica ni social que pueda derrotar a este modelo sin un desarrollo cultural a la altura del despliegue que propone el individualismo en las artes y el entretenimiento, porque los movimientos populares, muchas veces, caemos en el error de proponer una agenda contraria al neoliberalismo en materia de política económica y no en materia cultural”.

Dispara ahora

La historia nos ha enseñado / de la sangre que ha saciado su sed / de mujeres sin aliento

Sin defecto, el pecado los ha matado.

La historia nos dijo / en la plaza que me mostraste / con las piedras me has matado / Sin mancha ni pecado me mataste.

Dispara a los disparos, dispara ahora / tanto ahora estoy muerto / disparar disparos ahora / tanto ahora estoy muerto / y te veo desde lejos con mi sangre en mi mano.

La historia no ha cambiado / cuántas mujeres murieron / hoy es como el pasado / Sin honor ni pecado me mataste.

La historia nos ha mentido / detrás de las leyes estaba oculto / hoy es como el pasado,

Sin honor ni pecado me mataste / Disparar disparos disparar de nuevo / tanto ahora estoy muerto / disparar disparos disparar ahora / tanto ahora estoy muerto

y te veo desde lejos con mi sangre en mi mano.

 

Dispara a los disparos dispara ahora / tanto ahora estoy muerto / disparar disparos disparar ahora / mientras la sangre sigue viva / y te miro desde lejos / con mi vida en mis manos.

 (“Spara Ora”, canción de Gabriela Lucía Grasso, escrita especialmente para este proyecto)

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