El calor del jueves pasado todavía no se había disipado con la tormenta, y el subsuelo de La Toma bullía de ideas, de entusiasmo. Sentadas en sillas y en círculos, unas cuantas paradas, algunas con abanicos para darse un poco de aire, unas 200 mujeres discutían los términos del documento que el miércoles se leerá en el marco del Paro Internacional de Mujeres en Rosario. Ese día, habrá un cese de actividades de 12 a 15, y una marcha que partirá a las 18 de Plaza San Martín para llegar al Monumento, donde se leerán las consignas acordadas. Será un día histórico: mujeres de 46 países harán sentir su fuerza, con consignas como "si mi vida no vale, produzcan sin mí", y otras tantas que el sujeto social más dinámico de esta época está elaborando a lo largo del mundo. En Rosario, el Paro se viene preparando desde hace más de un mes, con asambleas siempre multitudinarias de las que -de manera inédita- participaron representantes de la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma y la Mesa Sindical Rosario. En cada reunión, se elaboraron estrategias para contener no sólo a las mujeres que cuenten con amparo sindical sino también a aquellas que quieran manifestar su adhesión pero no tengan -ya sea por precariedad laboral o porque no tienen empleo- la posibilidad de parar. Un distintivo violeta, un cartel hecho a mano que diga "Nosotras Paramos", cualquier forma de hacer visible la protesta será bienvenida. Mañana, a las 11, habrá una conferencia de prensa, en La Toma.

"Nos venimos reuniendo en asambleas, básicamente todas las organizaciones de mujeres y feministas de la ciudad, más los sindicatos, que por suerte son cada vez más las compañeras sindicalizadas, desde las dos CTA, hasta la Mesa Sindical Rosario, participando activamente, mujeres de los barrios, de los partidos políticos, de expresiones culturales pero también muchas autoconvocadas, ya que venimos en un proceso de movilización muy fuerte en nuestro país", expresó Majo Gerez, del Colectivo Ni Una Menos y de Mala Junta, quien recordó que "con dos 3 de junio, con el paro del 19 de octubre pero también fundamentalmente con lo que impactó en nuestras vidas ser organizadoras del Encuentro Nacional de Mujeres, que ha dejado un activismo muy fuerte, cada vez estamos más convocadas y protagonistas".

 

"El Encuentro Nacional de Mujeres dejó un activismo muy fuerte, cada vez estamos más convocadas y protagonistas".

 

El proceso en Rosario fue intenso y, tal como en el resto del país, colectivo. Las asambleas fueron los lugares de toma de decisión, que luego se distribuyeron en comisiones de trabajo, ya sea con barrios, sindicatos, elaboración del documento, comunicación y cultura. Hubo un objetivo: "la posibilidad de tener un horario unificado que haga contundente una medida". Para eso, el movimiento de mujeres viene articulando con las centrales sindicales. "También nos venimos juntando con muchas compañeras que sabemos que no tienen respaldo sindical o que son trabajadoras de manera autónoma o cooperativistas, para que durante esa franja horaria -si no pueden hacer un cese de sus tareas-, sí que tengan algún distintivo. Este 8 de marzo se está pensando en el violeta, o en algo que diga Nosotras Paramos, y que puedan expresar durante esas horas que se sienten movilizadas e identificadas con esta medida".

La modalidad de adhesión es tan plural como el movimiento que convoca. "En algunos lugares se van a hacer asambleas en los lugares de trabajo, en algunas se ha logrado que se libere para el horario de la tarde, que va a ser la marcha, pero venimos evaluando todas estas cuestiones y también es muy importante la necesidad de visibilizar a las mujeres que hacen el trabajo no remunerado, que son las tareas de cuidado y en el hogar, porque eso produce ganancia pero nunca es reconocido", agregó Gerez. Así, la comisión de articulación territorial llama a las mujeres de los barrios a salir de sus casas, dejar las tareas del hogar por esas tres horas, y encontrarse a hacer carteles para llevar a la marcha, o sólo a charlar. Incluso, se puede adherir sólo con un cartel en la puerta de casa. "Sabemos que en este momento de ajuste y vaciamiento de políticas públicas, muchas responsabilidades vuelven a recaer con mayor contundencia sobre nuestras espaldas y en ese sentido, es fundamental que paren también las mujeres en sus hogares, que se sienta el paro, que hagamos temblar la tierra", apuntó Gerez.

Los antecedentes de este Paro Internacional de Mujeres tienen a la Argentina como referencia crucial. Incluso, lo dijeron activistas de Estados Unidos como Angela Davis, histórica Pantera Negra y referente del feminismo popular de aquel país, una de las oradoras en las grandes marchas contra Donald Trump del 21 de enero. La experiencia de Ni Una Menos en Argentina se regionalizó, al punto de replicarse -con sus propias características- en Perú, México, Bolivia, Uruguay y hasta Italia. Al mismo tiempo, el paro de mujeres del 3 de octubre en Polonia para oponerse a las restricciones en la ley de aborto aportó otra vertiente internacional, y todo eso confluirá el miércoles, en una medida que promete conmover al mundo. "Será nuestra gran internacional feminista, con este paro mundial de mujeres, que es algo inédito, se demuestra que estamos ante una nueva oleada feminista. Venimos siendo el sujeto más dinámico de las luchas, tenemos una capacidad de interpelación cada vez más amplia pero evidentemente eso también genera las peores resistencias y por eso ha crecido esta crueldad de la que hablamos", consideró Gerez.

El Paro del miércoles será una luz de alerta pero también un reguero de esperanza en el mundo. "Necesitamos que se reconozcan por parte del estado los derechos que aún nos faltan. Es muy importante, ya lo ha demostrado la marcha de mujeres en Estados Unidos, pero también sucede en cada país, sobre todo en Latinoamérica, ver que con el giro conservador que se está viviendo, hoy somos las mujeres las que aglutinamos la resistencia".

Los motivos del Paro son múltiples. Los femicidios, la violencia patriarcal, aparece como el más urgente, pero no el único. La legalización del aborto, para que las mujeres puedan decidir sobre su capacidad reproductiva -una deuda de la democracia argentina- es otra de las demandas. El 8 de marzo es históricamente un día de lucha y este año se ratificará. Cada 18 horas, una mujer es asesinada sólo por serlo, la brecha salarial alcanza al 24 por ciento entre hombres y mujeres, la tasa de desocupación de las mujeres es 2,2 por ciento superior a la de los hombres, y se duplica si se trata de jóvenes. El 76 por ciento del trabajo reproductivo no remunerado lo hacen las mujeres. La lista de demandas es interminable, y unirá a mujeres de todo el mundo en un grito. "Ante el horror que nos están intentando imponer en estos tiempos, nosotras le estamos poniendo toda la esperanza de transformación. Hay otras formas de construir y el feminismo está dando claras señales en ese sentido", se esperanzó Gerez.