A 30 años

La caída del Muro de Berlín: el acto fallido logrado

Con el lapsus del Presidente el día de su asunción como disparador, el autor analiza un caso histórico de fallido que pasa al acto: el equívoco del portavoz de la RDA que agujereó el muro.

Un acto fallido: “Volvimos y vamos a ser mujeres... mejores", del presidente Alberto Fernández el día de su asunción. Fue un fallido a la vez logrado. Para estudiar la extraña pareja de un fallido logrado, tomemos alguna distancia para no lanzar rápido los dados ya cargados de una interpretación. La interpretación deja de lado el acto.

Jean Allouch en “Nuevas observaciones sobre el pasaje al acto” abre diversos horizontes del pasaje al acto, subraya nociones del psicoanálisis en que aparece el acto: pasaje al acto, acto fallido, acto sexual, acting-out, acto analítico. Señala que en esas diversas instancias “el término de acto sigue estando signado por un mismo rasgo, lo único que podría justificar su uso aquí y allá". Dicho rasgo podría ser denominado “actualidad”.

Propongo analizar un acto fallido singular: se presentó en público. ¿Cuál fallido? En Berlín, el 9 de noviembre de 1989, en el transcurso de una conferencia de prensa oficial se produce un acto fallido público transmitido por radio y televisión. Una de sus consecuencias fue la caída del muro que separaba la República Democrática Alemana de la República Federal Alemana.

Transcurría el mes de noviembre de 1989, en Berlín de la República Democrática Alemana (RDA). "Una tarde primaveral", eran las 18.53 del jueves 9 de noviembre (periódico ABC, 7-11-19). En la calle ya hacía frío. Los periodistas acreditados ante el gobierno fueron convocados a una rutinaria conferencia de prensa de Günter Schabowski, vocero y primer secretario del Partido Comunista de la RDA. Riccardo Ehrman, periodista italiano, tenía que estar atento a las palabras de Schabowski. Suponía que, como todo en la esfera de la Unión Soviética, se podría deslizar alguna palabra que pudiera ser interpretada por los “kremlinólogos” de entonces. Nada directo. Ese no era el estilo en ese Berlín oscuro y represivo en el que reinaba la Stasi, la policía secreta del régimen.

Estudiemos la escena ocurrida en esa “veraniega tarde” del 9 de noviembre de 1989. Un trazo clínico: cada acto fallido (Fehllesttung) se produce en la escena del mundo en que habita su protagonista/s; segundo trazo: los actos fallidos se producen “entre”.

Riccardo Ehrman, corresponsal de la agencia de noticias italiana Ansa, acudió con poca emoción a la convocatoria de Günter Schabowski, el 6 de noviembre. Este hombre había sido nombrado secretario para la Información del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania, una tarjeta de visita algo alambicada que, en la práctica, significaba que era el portavoz del gobierno comunista.

Ehrman enfrentaba una rueda de prensa más: "Tan aburrida como todas las del régimen estalinista". El portavoz del gobierno relataba lo que habían hecho, pero en un punto de su intervención, Schabowski admitió que “puede ser que hayamos cometido algunos errores”. Ehrman toma la palabra: “Soy Riccardo Ehrman, corresponsal italiano. Usted ha hablado de errores. ¿No cree que han cometido un error al anunciar una ley de viajes, hace pocos días, que no cambia nada porque todo será igual de difícil que hasta ahora?” Hace referencia a una ley promulgada antes de la conferencia, que endurecía las condiciones para atravesar de una Alemania a la otra. Para Ehrman el error era la ley anterior, ya promulgada, Schabowski se quedó noqueado, en la RDA el Politburó era la máxima autoridad del país. Hablar con poco respeto al portavoz era como hablar con poco respeto a un rey. Era un momento muy crítico para la RDA, miles de alemanes del Este escapaban. Respecto al error Schabowski respondió:

--¿Error? Nada de eso. De hecho, tengo aquí el borrador de una nueva ley de viajes (sacó una hoja de papel membretada del partido). Una ley que concede a los ciudadanos la decisión soberana de viajar adonde quieran.

 Y añadió:

--Hemos decidido hoy que los ciudadanos de la RDA puedan viajar por los pasos fronterizos.

El borrador cambió. De forma instantánea, pasó a ser una ley.

Ehrman no podía creer lo que estaba escuchando, comenzó a lanzar una pregunta tras otra al portavoz.

--¿Las nuevas normas son válidas también para Berlín Oeste?

--Sí, sí.

--¿Sin pasaporte?

--Sí, solo con un documento de identidad.

--¿Desde cuándo?

Schabowski acerca el papel para ver mejor, produce un silencio como si el recinto hubiera descendido a las profundidades del mar.

--¿Cuándo? --gritaron varios periodistas a la vez. Schabowski se rasca la cabeza y aclara:

--Los visados de salida se entregarán sin demora y quedan anulados los requisitos previos.

--¿Cuándo entra en vigor?

El portavoz vuelve a mirar sus papeles:

--Según la información de que dispongo, con efecto inmediato... la salida puede realizarse a través de todos los pasos fronterizos de la RDA con la RFA y Berlín Occidental.

El intercambio entre Riccardo Ehrman con Günter Schabowski ya era historia. De hecho, lo que había sucedido en ese momento era la caída del Muro de Berlín.

La conferencia de prensa se transmitía en directo por televisión y radio. Miles de berlineses del Este salieron corriendo a los puestos fronterizos exigiendo salir de inmediato. Los guardias no sabían qué hacer. “¿Dónde está la orden? ¿Dónde están los permisos? ¿Sus visas?” La multitud respondía: ”No hacen falta: lo dijeron en televisión”. Y los guardias con sus preguntas confirmaban que el aparato gubernamental no había comunicado esa ley promulgada por el acto fallido del portavoz --Günter Schabowski--. En lugar de disparar, como lo hicieron en otras oportunidades, levantaron las barreras.

Recopilemos:

1) En conferencia de prensa, un dirigente del Partido Comunista reconoce haber cometido algunos errores, declaración insólita de un portavoz del gobierno y del partido en la República Democrática Alemana; 2) Un periodista se ve autorizado a preguntar por el error de haber puesto en vigencia días antes una ley que endurecía las condiciones del paso de un lugar a otro; 3) El burócrata responde tomando un borrador, lo lee promulgando una ley, ahí aparece “su” acto fallido; 4) A partir de ese acto fallido el periodista fórmula más interrogantes. Pregunta final “¿Cuándo entra en vigor? El portavoz mira sus papeles: ”Según la información de que dispongo, con efecto inmediato”. El acto fallido muestra su faz de acto: ”efecto inmediato”; 5) Esa conferencia era transmitida simultáneamente por radio y televisión: el acto fallido tenía un auditorio extenso, más allá de los periodistas, ese público hizo real el “efecto inmediato”: perforó el muro.

La orden de levantar las barreras fue producida por un acto fallido que en su fallo tuvo éxito: hizo un acto. Se acaba de recordar esa fecha a 30 años de ese fallido. Su acto no se borra. El personaje del burócrata, ¿sabía lo que su acto fallido enunciaba? Nada lo asegura, era el “portavoz”. ¿De quién?, ¿de qué? En esas conferencias el burócrata recibía el título de “portavoz”. El sujeto del acto resiste la sola interpretación simbólica del mismo cada acto. La radio y la tv hicieron el resto al difundir el lapsus. Con sed de libertad, los alemanes del Este subieron a sus endebles autos soviéticos y salieron a dar un paseo prohibido hasta el momento. La alegría era inmensa.

Un error convoca a un acto fallido logrado. Su efecto fue convalidado por la reacción del embajador italiano que llamo a Riccardo Ehrman y le dijo, en tono de regaño “Riccardo, ¿che cazzo hai fatto?... Riccardo, e un casino” (“Riccardo ¿Qué carajo hiciste? Es un desastre”. El término casino del italiano incluye: “asno, burro, lio, embrollo, “asino” ¿loco?).

Freud, ante un equívoco, en Psicopatología de la vida cotidiana escribió:

Un joven dice a su hermana: «Con los D. he roto por completo, he dejado de saludarlos». Ella responde: «Es gente de mala Lippschaft {palabra inexistente}». Quiso decir «Sippschaft» {«ralea»}, pero comprimió otros dos órdenes de cosas en su error de habla, a saber: que antaño su propio hermano había iniciado un flirt con la hija de esa familia, y que de esta se decía que en los últimos tiempos se había enredado en un serio amorío [Liebschaft] ilícito.( S. Freud, Psicopatología de la vida cotidiana, Amorrortu Editores, Obras completas, Tomo VI , p.70)

El equívoco --decir una palabra por otra--, un error que Freud presenta: “Lippschaft {palabra inexistente}” introduce un término nuevo, es un error logrado existente, incluye efectos simultáneos, declarar inexistente esa amistad. Es un acto que tiene al mismo tiempo efectos. Una declaración rompe la escena familiar de las relaciones e instaura algo nuevo. Esa “palabra inexistente” no puede borrarse.

Un acto fallido ¿sin raíz?

Giuseppe Tomasi di Lampedusa escribió El gatopardo, uno de sus personajes en la novela lanza la siguiente constatación: "Si allí no estamos también nosotros --añadió--, ésos te endilgan la república. Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie. ¿Me explico?

La vida cotidiana de cada análisis, de cada lectura de los textos muestra otra práctica: bastará con que algo cambie para que todo cambie. Jean Allouch, en sus observaciones, recoge algunos pequeños cambios introducidos por Lacan respecto del acto. Interesa subrayar uno: ”la faz de acto” de cada fallido ¿Qué cara del acto se presentó el jueves 9 de noviembre de 1989? Se presentó el hacer (facer) de cada acto, eso que el simbólico suele rechazar porque afecta su escena, nuestra escena del mundo, la escena de cada análisis. La escena política previa --dos Alemanias separadas-- ya fue, nada puede re-establecerla. Cuando el vocero dice: “Hemos decidido hoy que los ciudadanos de la RDA puedan viajar por los pasos fronterizos", el tiempo de la ley se trastrocó de forma irreversible: entró en vigencia simultánea con esa lectura.

El “burócrata” realiza un acto performativo: ese fallido perforó el muro de Berlín, al producirse en un contexto público, los ciudadanos atravesaron el muro sin preguntar por quién o cómo fue aprobada esa ley.  J. Allouch menciona el concepto de “hecho social total”, elaborado por M. Mauss, en este caso se aproxima abre el horizonte de un acto fallido logrado.

Ese fallido logrado no tiene una historia previa. Schabowski, el burócrata luego de su acto, encontró la escena de su mundo trastrocada. Ese fallido arrojaba fuera de sus alcances al supuesto agente del acto. Veamos.

Lacan, el 15 de noviembre de 1967, formula una pregunta que afecta al acto: el psicoanálisis no es un bebé y cuando se habla del acta de nacimiento del psicoanálisis, lo que tiene un sentido porque apareció un día, justamente se trata de la pregunta: este campo que él organiza y sobre el cual reina, gobernándolo más o menos, ¿existía antes? Es una pregunta que vale la pena plantear cuando se trata de tal acto. Es una pregunta esencial a plantear en este momento crucial.

Lacan cuestiona la metáfora del bebé sin dejar de mostrarla, solo se apoya en la pregunta: ¿existía antes? Schabowski es “portavoz” hace aparecer lo que no estaba antes: esa legislación nueva, no estaba antes, era una ley sin historia. ¿Se puede atribuir ese acto fallido a Schabowski? Nada lo indica. Añadimos: un efecto, Lacan al cuestionar la metáfora del bebé para el psicoanálisis, también cuestiona las metáforas psicoanalíticas sobre el bebé hablado por el simbólico de sus padres como siendo el lugar de una existencia previa: el bebé ¿estaba ya antes? Su nacer al mundo es un acto de bastas consecuencias que obstruye, diluye, modifica, trastorna la historia familiar.

Lacan descartó ubicar el acto como descansando en el pensamiento: Henos aquí... en la situación de no poder ubicar al acto por esta referencia ni a la motricidad ni a la descarga... tenemos que preguntarnos, por qué razón la teoría tiene... una inclinación tan grande a utilizarlas... como un doblaje: el del pensamiento.(Sesión del seminario oral, El acto psicoanalítico [¿analítico?)] 15/11/1967)

Lacan alejó “los pensamientos inconscientes” para dar cuenta del acto, insinúa con disimulo un pequeño paso más: el acto no sería, necesariamente, el doblaje del pensamiento. Tenemos otro precedente de Lacan sobre el pasaje al acto.

Schabowski se sostenía y sostenía un lugar en la escena del partido comunista y el gobierno de la República Democrática Alemana. Esa escena fue desechada, ese momento le produce un gran embarazo y una emoción que no lo deja moverse: el burócrata quedó embarazado por lo nuevo, no era lo habitual cometer un fallido, no pertenecía a su historia reconocerlo. No se podía mover, mientras el acto fallido caminaba por la calles. El acto deja un agujero, ese agujero instaló una nueva escena del mundo.

Alberto Sladogna es psicoanalista.

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