Opinión

Juegue quien juegue es protagonista

Presentar una formación con cinco jugadores en el fondo puede interpretarse como un signo de debilidad y de preocupación por el rival o también, como una táctica más dentro de las posibilidades, considerando las ausencias. Tal vez con de La Cruz o Quintero en condiciones, Gallardo podría haber imaginado otra formación. Pero lo que no cambia con cuatro en el fondo o con cinco es la esencia, la vocación ofensiva de River. Con cuatro o con cinco, con más o menos defensores, delanteros o volantes, el conjunto de Núñez tiene la cabeza puesta en el arco de enfrente. Y el ejemplo más contundente que se puede encontrar para explicar que esto está en los goles.

En el primero, Casco ( lateral) , muy despierto le robó la pelota a Leandro Fernández, que la llevaba dormido y después de avanzar un par de metros la cruzó sobre la derecha para la subida en avión de Montiel (lateral), con espacio para avanzar y mandar el centro a la cabeza de l colombiano Borré.

En el segundo gol, el chileno Paulo Díaz (uno de los centrales) recibió la pelota en tres cuartos de cancha, y la puso en profundidad para Borré en un pase propio de un volante creativo. Todo lo demás, lo más difícil (control milimétrico y remate violento) lo hizo el colombiano, pero la jugada aislada, que no aparentaba demasiado peligro había nacido en la cabeza de Díaz.

Con tres marcadores centrales no hay garantía de invulnerabilidad, y de hecho en el gol de Independiente cayó una pelota al medio del área, y Silvio Romero bastante libre no tuvo problemas para meter el cabezazo y someter a Armani. Pero con cinco en el fondo que se mantuvieron en sus respectivas cuevas en el último tramo del partido, el equipo  desbarató las arremetidas rivales y sostuvo el resultado. Inclusive, después de la expulsión de Barboza, el técnico de River había pensado en sacar a uno de los del fondo y mandar a la cancha a Pratto, pero como esperó unos minutos, después desistió de la idea de resquebrajar el quinteto del fondo. Y no le salió mal, porque el cambio lo pudo utilizar para que Zuculini reemplazara al lesionado Enzo Pérez.

Uno de los méritos de este equipo puntero que busca el título que le falta, es su ductilidad y su flexibilidad para adaptarse a los diferentes esquemas. También el de saber resolver dentro de la cancha cuando conviene enfriar, apurar, regular. Y otra de las virtudes es que sabe aprovechar cualquier ventaja que se le otorgue. No la estaba pasando bien River en el segundo tiempo hasta la expulsión de Barboza, y había perdido la precisión y el buen juego de la primera etapa, pero 11 contra diez volvió a llevar el partido por los carriles normales. Y ya con el 2-1 en el bolsillo se limitó a hacer pasar el tiempo. 

Forme como forme, ponga los jugadores que ponga, con más o menos defensores, volantes y delanteros, River es protagonista. No es casualidad que esté ahí arriba.

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