Opinión / El escándalo por créditos irregulares a una de las principales aportantes de Macri

¿Un psicólogo o un carcelero para la empresa Vicentín?

Imagen: Andres Macera

La mega empresa agroindustrial Vicentín SAIC , oriunda de Avellaneda (Santa Fe), es una de las cinco cerealeras más grandes que operan en el país. Le debe al Banco de la Nación Argentina 18.372 millones de pesos, al Banco de la Provincia de Buenos Aires 1600 millones, al Banco Hipotecario 700 millones y también a otras entidades privadas.

Durante la gestión de Javier González Fraga como presidente del Banco Nación, recibió un préstamo de 18.700 millones de pesos. La próspera empresa, con 90 años de historia en el norte santafesino, no honró la deuda. No pagó el préstamo y se declaró en default el 6 de diciembre de 2019, a cuatro días de la asunción del nuevo presidente Alberto Fernández.

González Fraga, empresario y político de origen radical, economista graduado en la Universidad Católica Argentina, fue miembro del gobierno conservador de Mauricio Macri, presidiendo el Banco Nación entre el 18/01/2017 y el 18/12/2019. En las elecciones de 2011 fue candidato a vicepresidente de la Nación por la Unión Cívica Radical. Tuvo como vicepresidentes del banco a Juan José Gómez Centurión desde el 2017 al 2019 y desde marzo de 2019 a Lucas Llach.

En mayo de 2016, González Fraga había cuestionado los estímulos al consumo general, que había impulsado el gobierno anterior de Cristina Fernández de Kirchner, con una miserable expresión, típica de los sectores privilegiados de la sociedad. “Le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior”, manifestó. Si pudiera resucitar, Hipólito Yrigoyen seguramente le vomitaría fuego y estiércol a este tipo de radicales de la Alianza Cambiemos.

La fortaleza económica de la empresa Vicentín se evidencia a través de sus tres plantas en Santa Fe (dos en el Gran Rosario y una en Avellaneda) con 1500 trabajadores, puerto propio, oficinas en San Lorenzo, Rosario, Ricardone, Reconquista, Avellaneda (Santa Fe), Buenos Aires, Asunción, San Pablo y Montevideo, y socios en Suiza y Paraguay. Sus rubros de producción se centran en cereales y oleaginosas; desmotadoras, hilandería y tejeduría; biodiesel; jugo concentrado de uva; feedlot; vinos; acopio y exportación de miel.

En su página web la empresa Vicentín consigna entre sus “valores” lo siguiente: “Nuestra organización se conduce con integridad, siendo coherentes, transparentes y honestos en todas nuestras propuestas”. Pero no cancelan la deuda por el millonario préstamo recibido durante el gobierno macrista.

Sin embargo, la agroexportadora Vicentín sí estuvo dispuesta a colaborar muy activamente con el macrismo. Según se informó, la empresa fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio. De acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral (CNE), Vicentín aportó 13.500.000 de pesos a través de tres de sus empresas: Algodonera Avellaneda, FRIAR S.A. y Oleaginosa San Lorenzo (cada una de las compañías aportó la suma de  4,5 millones). Lo hicieron algunos días antes de las PASO, entre el 6 y el 8 de agosto. Aún no fueron publicados los registros de aportes para las elecciones generales de octubre, lo cual hace factible que Vicentín haya vuelto a colaborar con más fondos para el macrismo.

Cabe destacar que fue el ex presidente Mauricio Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que propició en 2009 el entonces gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

El 5 de junio de 2016, Ana Fiol publicó en este diario, en RosarioI12, un artículo bajo el título “Vicentín y el terrorismo de Estado” . En el mismo consigna: “En noviembre de 1976, 22 obreros de la fábrica Vicentín fueron secuestrados e introducidos en el circuito del terrorismo de Estado del centro norte provincial. La Justicia Federal de Santa Fe y Reconquista está investigando la complicidad entre la empresa y la represión.

"En Avellaneda 'los Vicentín son los dueños del pueblo' dicen bajito los habitantes de esta ciudad fundada por italianos en el norte profundo de Santa Fe, donde operaba La Forestal. Se llama 'Roberto Vicentín' la escuela secundaria y 'Máximo Vicentín' el cine-teatro. Alberto Padoan, casado con una Vicentín, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, es el dueño del único canal de televisión de Reconquista-Avellaneda.

Tres generaciones de la familia Vicentín se enriquecieron con la creación de un oligopolio que incluye la Algodonera Avellaneda, el frigorífico Friar, un feedlot en un predio de 450 hectáreas, tres plantas industriales en Ricardone y San Lorenzo, puerto propio, una hilandería en Brasil, elaboración de algodón que comercializa Química Estrella y la producción propia de agrotóxicos, alimento balanceado y biodiesel.

Por lo menos 22 obreros, entre ellos los 14 delegados de sección, fueron secuestrados entre enero y noviembre de 1976, muchos de adentro mismo de la fábrica, señalados por el jefe de personal, en autos de la patota cuya nafta pagaba la patronal, con telegramas de despido coordinados con la Aeronáutica mientras estaban desaparecidos”.

En su página web, entre sus “fortalezas”, Vicentín menciona: “Sólida ética empresaria” y “Para nosotros, la transparencia y el cumplimiento de los compromisos asumidos son los principios fundamentales de todo vínculo comercial duradero”.

No obstante, para no pagar la deuda del préstamo recibido del gobierno macrista la gran empresa Vicentín argumentó “stress financiero”. Pintoresco eufemismo de la época actual. Tal vez el gobierno nacional y popular pueda evaluar la posibilidad y la conveniencia política-económica de nacionalizar esta empresa para poder cobrar inmediatamente la deuda pendiente. Y en términos de probables profesiones, para enfrentar el “stress financiero”, cabría ver si resulta más útil proveerles un psicólogo o un carcelero.

* Norberto Alayón es trabajador social; profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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