Obra de la uruguaya Marianella Morena

"Naturaleza trans": fronteras que confluyen en escena

El abordaje de temas tan contundentemente sociales como el rechazo y la discriminación no opacó la búsqueda artística. El espectáculo, interpretado por las actrices no profesionales Nicole Casaravilla, Victoria Pereira y Alisson Sánchez, se presentó en el marco del FIBA.
Imagen: Gentileza Nicolás Celaya

NATURALEZA TRANS 7 puntos

De Marianella Morena

Dramaturgia: Marianella Morena
Intérpretes: Nicole Casaravilla, Victoria Pereira, Alisson Sánchez
Diseño de espacio: Leticia Martínez
Diseño de luces: Leticia Martínez
Asistencia general: Agustín Urrutia
Distribución: Lucía Etcheverry
Producción general: Tamara Cubas
Co-producción: Proac, Campo Abierto
Dirección: Marianella Morena

Naturaleza trans, obra de la dramaturga y directora uruguaya Marianella Morena, plasma dos de las tendencias presentes en el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA): la temática de género, por un lado, y el biodrama, por otro. Se trata de una obra de teatro documental en la que tres chicas trans de la zona de Rivera –frontera seca entre Uruguay y Brasil- narran episodios de sus vidas. Distintos tipos de situaciones en su mayoría marcadas por el rechazo y la discriminación. Las críticas al patriarcado y al machismo son explícitas. Lo más rico de este espectáculo es que el abordaje de un tema tan contundentemente social no opaca la búsqueda artística.

No obstante, en términos formales es una puesta sencilla, que grafica el concepto de frontera, crucial en el espectáculo. Es la misma Morena quien, al recibir a los espectadores, anticipa lo que se verá: un trabajo sobre las fronteras lingüísticas, de género, legales, jurídicas. Sobre las que separan, también, la realidad de la ficción. Alisson Sánchez, Nicole Casaravilla y Victoria Pereira, las protagonistas, y la directora convidan comida y bebida al público y tras una red comienza la ¿ficción?

El escenario alude al campo, que es donde se gestó esta obra. Es auténtica y es genuina porque es producto de una convivencia de un mes entre las trans y la directora en la zona rural de Rivera. En varias entrevistas Morena aclaró que la idea de terminar la residencia con un espectáculo no era tan clara ni determinante. Que lo primordial era escucharse y ver qué pasaba, si el intercambio podía resultar en algo que pudiera concretarse y compartirse. Troncos, gallinas y ramas acompañan los relatos de este lado de la red.

Un pilar del espectáculo son sus actrices –sin experiencia previa-, porque, al margen de lo interesantes que son sus historias, ellas son grandes performers: bailan con gracia, logran generar interés en lo que cuentan, se meten al público en el bolsillo generando lo que posiblemente busquen. Empatía. Y son bien distintas en sus formas. El tono tranquilo de Alisson dialoga muy bien con el carácter extrovertido de Nicole, por ejemplo. Los chispazos entre Nicole y Victoria dan un respiro a los relatos demasiado crudos. Un aspecto religioso cubre toda la acción, reforzando su carácter de ritual. Hay oraciones dirigidas a la Santa Trans y hasta una santiguada con participación del público. Naturaleza trans es un ejemplo del carácter artístico que puede asumir el teatro documental, un género no exento de riesgos en este aspecto.

Salvo por el texto que pronuncia en un momento un actor y asistente de la obra (Agustín Urrutia), la única intervención de la ficción en esta realidad de todos modos construida, lo que está en primer plano son las voces de Alisson, Nicole y Victoria. Voces que llegan desde una región en la que abundan crímenes, puntualmente femicidios, e iglesias evangélicas. Voces que se entretejen y pintan un cuadro que abarca la prostitución, la pobreza, el hambre, el rechazo o el apoyo familiar, de instituciones y personas, cambios registrales, las relaciones con los hombres, operaciones para la reducción de la nuez de Adán y la feminización de la voz. Todas las imposibilidades de las vidas de estas mujeres aquí se vuelven poder y potencia. 




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