José Maidana, el sangriento guardia de El Vesubio, pasa los días en su casa

Escrache a un represor 

Imagen: Comisión Vesubio y Puente 12

Sobrevivientes del centro clandestino Vesubio, junto con organizaciones sociales y de derechos humanos de Almirante Brown y Lomas de Zamora, realizaron ayer un escrache en la casa del represor José Maidana, condenado a 22 años y medio de prisión por delitos de lesa humanidad contra 91 víctimas pero beneficiado con la libertad condicional desde el mes pasado.

 

Ex miembro del Servicio Penitenciario Federal, Maidana fue uno de los guardias más sangrientos del Vesubio, donde usaba el alias “Paraguayo”. “Maidana tiene causas pendientes con la Justicia. Deberá responder por violaciones y abusos sexuales en el juicio oral de Vesubio IV, que se encuentra en instrucción”, destacaron los manifestantes. “Debe volver a la cárcel y cumplir su condena hasta el fin de la misma”, exigieron.

La manifestación contra la liberación del ex jefe de guardias del Vesubio partió del ex Nacional de Adrogué, en el partido de Almirante Brown, y concluyó frente al edificio de calle Nother al 600, donde los recibió un nutrido cordón de policías armados con pistolas 9mm. 

“Estamos aquí no sólo como sobrevivientes sino como parte de la sociedad, porque el peligro es para toda la sociedad, esa es nuestra preocupación. Por eso estamos alertando a los vecinos para que sepan quién vive al lado de ellos”, explicó a Página/12 Silvia Saladino, sobreviviente de ese centro clandestino e integrante de la Comisión Vesubio y Puente 12.

La decisión del Tribunal Oral Federal 4, presidido por la jueza Sabrina Namer durante la feria judicial de enero, se produjo contrariando la negativa del Ministerio Público Fiscal y las advertencias de familiares del propio Maidana, quienes expresaron que temían sobre sus reacciones. 

Su esposa y su hijo informaron al Consejo Correccional su “malestar” por las actitudes del represor, entre las que mencionaron “descalificaciones, insultos y escenas (de) celos”. Expresaron “ciertos miedos a la reacción que pueda llegar a tener el mismo”. 

Para los penitenciarios que debieron calificarlo, su ex colega tuvo una “conducta ejemplar” intramuros y por ende anunciaron “un pronóstico de reinserción social favorable”. 

Los peritos psicólogos de la Corte Suprema de Justicia, cuya intervención pidió la fiscal Ángeles Ramos, advirtieron que si bien Maidana “asume conscientemente sentimientos de arrepentimiento” por sus crímenes, “aún subsisten en su subjetividad y en su matriz vincular elementos agresivos y coactivos que no resultan, desde la disciplina de la Psicología, propiciatorios para el mantenimiento de vínculos saludables, estimándose que puede incurrir en riesgo para terceros”.

Con esos elementos más la opinión de una hija de Maidana que se ofreció a “mediar” entre sus padres, la jueza Namer le otorgó el beneficio sin más condiciones que imponerle que termine un “curso de violencia de género” que había empezado en la cárcel y advertirle que “solamente podrá concurrir al domicilio de su esposa acompañado” por su hija. “Deberá evitar situaciones de conflicto que se eleven por encima del normal desenvolvimiento de una familia y, en especial, que puedan ser enmarcadas dentro de violencia de género o familiar”, expresó.

Días después de que se conociera la libertad condicional y ante el rechazo que se generó en la comunidad, el Concejo Deliberante de Almirante Brown expresó su repudio y lo declaró “persona no grata”. Sólo el bloque de Juntos por el Cambio se negó a apoyar la iniciativa enviada por el intendente Mariano Cascallares. 

El martes último las organizaciones convocantes, que incluyen partidos de izquierda, la CTA Autónoma, ATE Almirante Brown, Correpi y comisiones de derechos humanos de clubes como Los Andes, Témperley y Banfield, realizaron una radio abierta frente al ex Nacional.

“José Maidana no es un preso más: es un genocida”, advirtieron los manifestantes desde el documento que consensuaron. La decisión del TOF-4 de liberarlo “no es parte de una concepción particular de ese juzgado sino que forma parte de un sistema judicial que se para desde el negacionismo, que ralentiza los juicios a represores, que impulsa los beneficios del 2x1 y la prisión domiciliaria para los genocidas”, advirtieron.

“Porque fue condenado como criminal de lesa humanidad, porque aún debe responder por otros crímenes aberrantes, porque no ha aportado datos que permitan esclarecer la situación de los detenidos-desaparecidos de Vesubio y niega lo que les familiares, les sobrevivientes y la prueba documental demuestran con toda claridad. Porque es un genocida, Maidana debe volver a la cárcel y cumplir su condena hasta el final”, exigieron

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