“Wichís: un pueblo virtualmente abandonado”

En Tartagal los chicos desnutridos fueron hacinados en boxes

Una dirigente wichí denunció discriminación y racismo. El gerente del Hospital Juan Domingo Perón afirmó que se hizo el recambio para contar con una guardia pediátrica. Una legisladora hizo la denuncia al INADI.
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Hospital de Tartagal 
Imagen: Adrián Pérez

El 25 de marzo pasado el presidente de la Nación, Alberto Fernández, al final de una entrevista televisiva, manifestó con palabras en presente continuo: “Hay que ver qué está pasando en Salta con los wichís: un pueblo virtualmente abandonado por Salta”. La frase fue para poner en relieve la acción de los inversores privados ante su plan Argentina contra el Hambre, en cuyo marco algunos empresarios decidieron hacer donaciones para llevar agua a estas comunidades. De esta manera, el Presidente enfatizó que existe una Argentina con una sociedad y empresariado solidarios y que puede mostrar lo mejor de sí misma ante la pandemia del coronavirus Covid-19.

Desde aquella frase a hoy se conoció el fallecimiento de tres niños del pueblo wichí por causas evitables, dos de ellos hermanos, por desnutrición y falta de atención sanitaria. Con éstos suman 13 los fallecimientos que trascendieron.

En ese escenario la dirigente wichí Octorina Zamora denunció a Juan López, gerente del Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal, en el departamento San Martín, porque durante el fin de semana último se decidió que el espacio hospitalario donde funcionaba el Centro de Recuperación Nutricional e Investigación Clínica de las Enfermedades Nutricionales de la Infancia “CREICENI” sea trasladado a un lugar más pequeño. 

El Centro fue reubicado desde la planta baja al tercer piso del Hospital, en boxes en los que funcionaba la terapia pediátrica. Las madres y los chicos con deficiencias de nutrición quedaron en un espacio mucho más reducido al que se había dispuesto en su momento no solamente para recuperar nutricionalmente a los niños, sino también para acompañar a sus madres en tareas como la preparación de los alimentos.

“Una vez más mostrando su lado racista y discriminador estos personajes toman esta determinación con los pacientes indígenas que se salvaron de morir de hambre como si se tratara de animales”, dijo en un comunicado Zamora al referirse a López y a la ministra de Salud de la provincia, Josefina Medrano.

Denuncia ante el INADI

Zamora hizo llegar su denuncia a la diputada nacional por Salta, Verónica Caliva (FdT), quien inmediatamente se comunicó con la ex diputada y actual titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Victoria Donda. Caliva radicó una denuncia por discriminación a los pueblos originarios contra el Gobierno de Salta, el Ministerio de Salud de Salta y las autoridades del Hospital Juan Domingo Perón.

La legisladora salteña consideró que el Centro de Recuperación Nutricional “es una de las pocas políticas públicas que el Estado argentino y salteño han brindado a nuestros pueblos originarios y se debe preservar para ellas y ellos. Bajo ningún punto de vista se debe quitar esa posibilidad de una recuperación con los derechos básicos garantizados”, sostuvo. 

Caliva entendió que el Centro de Recuperación Nutricional es uno de los escasos lugares sanitarios que los miembros de los pueblos indígenas sienten como propio. Sobre todo en el marco de la lucha contra el hambre, que a su vez es el “producto de estas políticas de pobreza y olvido”. Para Caliva, despojar a las comunidades también de este Centro “es miserable”. “No hay derecho a mandar a (los chicos y a sus mamás), a lugares hacinados reproduciendo las condiciones inhumanas en las que ya viven”, manifestó al referirse a las condiciones de las viviendas de muchas familias wichí que se construyen con palos y plástico.

Por una guardia pediátrica

“Había que contar con una guardia pediátrica”, fue la respuesta del gerente del Hospital ante la consulta de Salta/12 sobre las razones para este traslado. López sostuvo que el problema es que existe una sola guardia en la que se atiende a adultos y niños y “por una cuestión lógica” no se puede atender a unos y otros en el mismo lugar. Aseguró además que “no es que va a quedar así. Sino que es algo transitorio pero que tenía que hacerse dentro del área pediátrica”.

“Acá no hay discriminación ni nada. Acá somos todos iguales y tengo que velar para que los chicos estén bien. Es para que estar mejor los chicos y sus padres”, afirmó.

Quienes conocen el Hospital internamente entendieron que existen otros espacios que podrían haber funcionado como guardia pediátrica y no solamente el que finalmente se destinó, que era donde se recuperaban los chicos con desnutrición.

López admitió que esta reubicación no tiene que ver con la pandemia por el Covid-19, sino que fue una idea que tuvo desde que asumió en la gerencia. Al ser consultado por la construcción de una guardia pediátrica dijo que es una idea a futuro. Sin embargo, de sus respuestas se desprende que hasta el momento no existe una planificación formal para esa nueva edificación.

Como si explicara el traslado, López destacó que Zamora (que vive en Embarcación, también en el departamento San Martín), no es de las comunidades de la zona, cuyos referentes estuvieron de acuerdo en hacer el movimiento.

Hasta este martes, en recuperación nutricional había 7 chicos alojados. Otros tres niños están internados en distintos sectores del Hospital por problemas de salud vinculados a la desnutrición.

Hacinados

“En el lugar donde pusieron los chicos hay un solo baño”, dijo Zamora al afirmar que los niños y sus madres están hacinados en el tercer piso.

El espacio original destinado al Centro de Recuperación Nutricional (inaugurado en 2015) cuenta con dos camas y un baño privado por habitación. También tiene un auditorio y un Salón de Usos Múltiples (SUM), además de una cocina en donde se hace el acompañamiento a las madres para explicarles la preparación de alimentos. En este sector hay además un baño público con dos sanitarios: uno para mujeres y otro para varones.

“Si realmente les interesaba la salud de los chicos tendrían que haberlos sacado de un lugar cómodo como este y ponerlos en otro lugar cómodo”, sostuvo Zamora. “Cuando empiecen a recibir más internados ¿Cómo van a hacer?”, inquirió. La referente, que estuvo como voluntaria trabajando en este Centro en febrero y hasta mitad de marzo, afirmó que el nuevo lugar es más chico y, por lo que pudo conocer Salta/12, también cuenta con una menor cantidad de camas. 

Si bien ahora los niños alojados en el Centro son 7, a principios de año, cuando se visibilizó la muerte de los niños indígenas por causas evitables hubo días en los que el número de alojados llegaba a 27.

Es inhumano lo que hicieron López y Medrano. Yo no me voy a quedar quieta porque es un acto irracional lo que hicieron. Si los movieron, entonces que garanticen que van estar mejor que lo que estaban”, fue el reclamo de Zamora.

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