Una de las batallas fundamentales de la extensión de la cuarentena estará en el transporte. Si, como dicen los infectólogos, "el virus viaja con las personas", la cuestión nodal va a estar en colectivos, subtes y trenes para prevenir la transmisión del Covid--19. Por la cuarentena, en lugar de los 4.250.000 pasajeros por día que transitaban la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, los que utilizaron el transporte público pasaron a ser sólo 600.000 personas, según un detallado informe del Ministerio de Transporte que encabeza Mario Meoni. Y desde el lunes se intentará mantener el distanciamiento social, aunque haya una leve suba en la cantidad de usuarios. Por de pronto, en lugar de los cinco mil colectivos que venían circulando, lo harán doce mil, como si fuera un día de semana, pero no en horario pico. 

Sigue vigente que hay que subir por la puerta de atrás, los dos primeros asientos estarán desocupados y el chofer estará protegido en una especie de cabina. Los subtes tendrán el cronograma de día de semana de antes del coronavirus. Habrá acceso a más estaciones, unas 50, con la idea de que en distancias menores a diez cuadras, la persona camine y no use el subte. El gran problema sigue siendo el tren, porque durante el gobierno de Mauricio Macri no se compraron formaciones ni hubo mantenimiento: actualmente hay sólo unas 68 formaciones para todas las líneas. Por eso es muy posible que funcionen micros desde las estaciones de trenes como refuerzo, para que no haya aglomeraciones.

Alivio

En la cartera de Meoni había alivio el viernes después de los anuncios del presidente Alberto Fernández de que prácticamente no habrá flexibilización en la zona metropolitana. Los logros habían sido espectaculares:

*De los 4.250.000 pasajeros habituales se bajó a 600.000 por día.

*Hubo una suba a 760.000 el viernes 3 de abril a raíz de la desorganización con los cobros en los bancos. La gente suele ir a sucursales a las que va caminando, pero hay una parte de los beneficiarios que toman un colectivo para acercarse al banco.

*Con la normalización en la cuestión bancaria, la cifra bajó a 700.000.

*La idea era que se podía soportar una suba a 900.000, pero se calculaba que si liberaban algunos de las ramas que más pasajeros aporta --comercio, construcción, servicio doméstico y el estado--, se iba a hacer difícil mantener distancias, algo que ya venía teniendo dificultades en el tren.

Desde este lunes, accederán a los bancos, no sólo los que cobran beneficios sociales, sino también los clientes, de acuerdo a la terminación de sus documentos. Esto agregará caudal, pero en Transporte consideran que se podrá manejar bien la cantidad.

Trenes

El dato que entrega Trenes Argentinos, que maneja la actividad ferroviaria, es asombroso: sólo hay 68 formaciones para todas las líneas. En el Belgrano hay 10; en el Sarmiento, ocho; en el San Martín, 11; Roca, 27 y Mitre 12. La cantidad varía levemente por entradas y salidas de servicio. Esta falta de formaciones impide aumentar las frecuencias, que es lo que se necesitaría para que la gente mantenga el distanciamiento.

Pese al marketing, durante el macrismo no se compró nada. La licitación que estaba en marcha iba camino a la adjudicación de unidades chinas, igualitas a las que se compraron en épocas del gobierno de Cristina Kirchner, pero los fondos no estuvieron a disposición y la licitación se cayó.

Más marketing todavía se hizo con los frenos automáticos, en el marco de la utilización política que hizo Cambiemos de la tragedia de Once. Lo concreto es que sólo en una línea, el Roca, se instalaron los frenos automáticos. Esto también impide que se agreguen frecuencias, por razones de seguridad.

Y, en línea con lo anterior, tampoco se invirtió nada en mantenimiento de vías por lo que las formaciones deben andar despacio y no se pueden aumentar las frecuencias.

Por último, el personal ferroviario es de edad y eso hace que muchos estén de licencia por ser de la franja de riesgo. Es otro factor que impide aumentar las frecuencias.

En ese estado de situación, la alternativa que se baraja desde este lunes es que haya micros en las estaciones de trenes y que brinden un servicio paralelo al del tren. Por supuesto que el viaje tarda más, pero es la solución que se analiza. La idea es que la decisión se tome este mismo domingo.

Colectivos

La cantidad de unidades se bajó en forma abrupta como método para reducir el volumen de pasajeros. En principio, desde este lunes, se vuelve a la dotación que se denomina, en el argot, como Valle; o sea no es diagrama de feriados ni de hora pico, sino diagrama de día de semana en horario no-pico. En números es pasar de las 5.000 unidades que había hasta la semana pasada a 12.000 unidades de las líneas 1 a 199.

Como está claro que el transporte público es un riesgo de contagio, se toman todas las medidas posibles. Se seguirá subiendo por la puerta de atrás, quedarán libres los dos primeros asientos y el chofer estará aislado por una cabina hecha con lona o con otro material. El chofer será "el capitán del barco", o sea es el responsable de que el aislamiento sea el que corresponde y que no haya personas paradas.

La idea es que la mayor cantidad de unidades permita que se mantengan las distancias.

Subte

El diagrama será el de un día hábil anterior a la epidemia. También en ese servicio se desarrollará una batalla decisiva para mantener la cuarentena.

Habrá más estaciones abiertas, en total unas 50, algo parecido a dos estaciones cerradas, una abierta, dos cerradas, una abierta y así sucesivamente, en cada recorrido. La idea de estos cierres es que no haya viajes cortos, es decir que el pasajero que debe hacer 10 o 15 cuadras no se suba al subte sino que camine.

Controles

Está claro que las fuerzas de seguridad mantendrán los controles a la entrada y salida de trenes y subtes. En todos los casos se exigirá el permiso de circulación. También habrá controles sorpresa en los colectivos y, por supuesto, al pasar del Gran Buenos Aires a la Ciudad, y viceverse.

Pero, además, habrá personal de Trenes Argentinos dando paso y también circularán inspectores de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte para tratar de evitar las aglomeraciones.

Los especialistas del Comité de Crisis no dictaminaron sobre el uso de barbijos en el transporte, pero por separado se mostraron más a favor que en contra. El viaje en colectivos, trenes y subtes es el momento crítico en el peligro de contagio.

Si todo sale como está previsto, no debería superarse la cifra tope de 900.000 pasajeros el lunes, cinco veces menos que en un día laborable normal de antes de la pandemia. Y al final del día se evaluará si se puede seguir así o hay que hacer cambios, porque la orden categórica es no correr riesgos.