Los negocios del candidato de la derecha en Ecuador
Lasso, magnate offshore
El dueño del Banco de Guayaquil dejó huellas en los paraísos fiscales de Panamá, Caimán y Delaware con 49 empresas offshore con nombres de fantasía que ocultan su identidad y la de familiares.
Lasso podría ser imputado por evasión tributaria.Lasso podría ser imputado por evasión tributaria.Lasso podría ser imputado por evasión tributaria.Lasso podría ser imputado por evasión tributaria.
Lasso podría ser imputado por evasión tributaria. 
(Imagen: AFP)

Desde Quito, Ecuador

En poco más de dos semanas, el 2 de abril, Ecuador define al sucesor de Rafael Correa, la derecha logró catapultar a la segunda vuelta con Lenin Moreno al banquero Guillermo Lasso. El financista intentó en los últimos años emprolijar sus negocios para disputar en la arena política. Sin embargo, la magnitud de empresas offshore y las artimanias de enriquecimiento afloran y lo podrían imputar por evasión tributaria. Esta periodista accedió a información que muestra que Lasso está asociado a 49 empresas en paraísos fiscales entre 1999 y 2002, su fortuna pasó de 1 millón declarados a 31 millones de dólares gracias a la especulación con los bonos emitidos tras el feriado bancario, el equivalente al corralito argentino.

A los 22 años, Lasso recibió de manos de su cuñado Danilo Carrera, un banco de regalo que luego se transformó en el Banco de Guayaquil .En 2012, por primera vez se candidateó a la presidencia y perdió frente a Correa por 57 a 23 por ciento. Un par de años antes de esa derrota, Lasso se preparó “limpiando” su entramado económico en paraísos fiscales.

En marzo de 2011, el Banco de Guayaquil estaba conformado por la Corporación Multi BG S.A. A su vez, el principal accionista de Multi BG es Andean Investment Ltd., una empresa radicada en las Islas Caimán. El reporte oficial de la superintendencia de Bancos de Panamá, al que tuvo acceso esta periodista, afirma que el principal accionista del Banco de Guayaquil a través de la Corporación Multi BG es Andean Investment de Caimán. De esta manera Lasso conformaba tempranamente su fortuna, con capital oculto en paraísos fiscales y testaferrismo empresarial.

Otro inversionista en el Banco de Guayaquil es Inversiones Latina Inverlat S.A., de Panamá, otro paraíso fiscal. Inverlat, según se pudo averiguar aún con las dificultades de acceso a la información en los paraísos fiscales, le pertenece en los papeles a dos altos ejecutivos del Banco de Guayaquil: Angelo Caputti y Julio Mackliff  (ver recuadro).

El “buitre” interno

En 2002, según la superintendencia de compañías de Ecuador, Andean Investment integra el listado de accionistas de la Corporación Multi BG, con un aumento de capital de 31 millones de dólares. En 1999 tenía solo un millón. Vale recordar que estas empresas conforman el Banco de Guayaquil y Lasso es el accionista mayoritario. ¿Por qué creció de esta manera Andean Investment?

Entre 1999 y 2002 Ecuador vivió la crisis financiera más importante en décadas. El 8 de marzo de 1999 se declaró un feriado bancario de 24 horas que terminó durando cinco días. Todas las operaciones financieras estaban suspendidas. Mientras tanto, el presidente en ese entonces, Jamil Mahuad, decretó un congelamiento de depósitos por un año. Aún así los bancos “quebraron”. Cuando le congelaron la plata a los ahorristas, la gente no pudo ir al cajero a retirar su dinero. Los bancos emitieron entonces unos certificados de depósito (CDR), comprobantes de que la persona tenía una cantidad determinada de dinero en su cuenta pero no los podía retirar. Los banqueros empezaron a especular con esa desgracia social y los bancos recompraron los certificados a un 40 o 50 por ciento de su valor. Beneficiario de esa usura, Lasso fue un buitre interno contra los mismos ecuatorianos a los que ahora les pide el voto.

Pero lo que termina de cerrar el círculo de “buitre interno” y demuestra además la corrupción entre el poder financiero y el poder  político neoliberal es que luego fue el propio Estado (en la presidencia de Mahuad) el que hizo el “salvataje” bancario y le recompró a la banca estos certificados de depósito al ciento por ciento de su valor quebrando así la banca pública.

En esos años, Guillermo Lasso era el accionista con el 58 por ciento de Andean Investment, la empresa que fue creciendo gracias a la usura en la compra de los certificados de depósito a los ecuatorianos que fueron víctimas de esas políticas neoliberales.

Fideicomisos a mis hijos

En 2011 Lasso presentó su libro Cartas a mis hijos.  Una de las reseñas contiene el siguiente párrafo: “En algún momento, Guillermo Lasso levantó su mirada de los números y comenzó a ver al Ecuador de hoy. Seguramente sus ojos empezaron a observar lo que pasaba en los rincones de su país durante las giras por los Bancos del Barrio. Y empezó a escuchar, tocar y sentir esas realidades, a veces duras, muy duras, otras esperanzadoras”.

Quienes conocen a este hombre que maneja o controla alrededor de cuatro mil millones de dólares, el equivalente a 4 puntos del PBI ecuatoriano según datos del balance del Banco de Guayaquil; saben que constituyó un entramado de fuga de divisas para él y para parte del empresariado local; que tiene a su nombre o a nombre de sus allegados decenas de empresas offshore en paraísos fiscales como Panamá o Delaware; que se enriqueció y benefició con la crisis del feriado bancario que obligó a emigrar del país a dos millones de ecuatorianos. Quienes conocen su verdadera historia, jamás dirían que Lasso está cerca de los dolores y esperanzas del pueblo de Ecuador.

En un efecto de marketing de esta campaña presidencial donde quedó segundo frente a Lenin Moreno, el candidato del oficialismo; se lo ve a Lasso en la calle en distintas situaciones: en una feria tiene que agarrar un pollo con las manos. En un festival tiene que probar un guiso típico. El candidato no puede ocultar para las cámaras de televisión que todo lo registran, la cara de asco que le producen esas situaciones callejeras, el contacto con el pueblo.

Pero justamente en 2011, cuando él ya sabía que iba a ser candidato, se empezó a preparar ¿Qué es lo que hace? Liquida la empresa Andean Investment en Caimán y transfiere la operación resultante de esa liquidación en una serie de seis fideicomisos a nombre suyo, de su hermana y de sus hijos.

Lo sorprendente es que luego, apenas dos meses después de haber hecho la liquidación de la compañía de Caimán y transferido a los fideicomisos locales, tal vez se da cuenta de que no le conviene tener esas acciones en fideicomisos ecuatorianos y decide nuevamente transferir las acciones a empresas en Delaware. O sea, venden los fideicomisos que eran ecuatorianos a empresas offshore en Delaware. Cada uno de estos fideicomisos crea una empresa.

Esta periodista tuvo acceso a esta revelación y por ejemplo Positano LLC, empresa offshore es Guillermo Lasso y tras otros nombres ocurrentes como “Montpellier” o “Berlín” se ocultan identidades de hermanos y herederos. En 2013, luego de la derrota frente a Rafael Correa, el grupo económico que lidera Lasso, devolvió las acciones de Delaware y las llevó de regreso a Ecuador. La hipótesis es que armaron el entramado en Delaware para esconder que eran los titulares de las acciones del Banco de Guayaquil y mantenerlas en el exterior durante la campaña política. Actualmente están de vuelta en fideicomisos locales.

Lasso= offshore

En esta investigación se tuvo acceso a toda la red de las empresas offshore de Guillermo Lasso y sus allegados. Cabe aclarar que esta metodología no es reciente, es una práctica histórica de fuga de capitales que se remonta al año 1978 con la constitución en Panamá de la empresa Saranac S.A. a nombre de Guillermo Lasso, María Eugenia Lasso de Carrera (su hermana) y Danilo Carrera (su cuñado).

Más allá de los reproches éticos y legales sobre la constitución de empresas offshore, Lasso podría ser pasible del delito de evasión tributaria de la “inversión extranjera directa”. En la legislación ecuatoriana, las utilidades de empresas extranjeras no tributan para salir al exterior. Es un aliciente impositivo para atraer inversiones.

Lo que esta metodología de fideicomisos y empresas en paraísos fiscales que van y vienen está demostrando es que salen del país utilidades que vuelven a entrar como inversiones extranjeras “lavando impuestos”.

Declaran como inversión extranjera algo que en realidad no lo es. El Banco de Guayaquil no paga el impuesto de salida de divisas porque lo hacen figurar como si fuera dinero extranjero con fideicomisos que se vuelven offshore y los regresan una y otra vez.

Hay una frase común y corriente en el país: “Los ecuatorianos y las ecuatorianas lo que más quieren es al dólar”. Lo peor para Ecuador es sacar divisas del país.