Omitir para ir al contenido principal

destacados

Hagamos una feminazi

Los ingredientes están al alcance de la imaginación y el pánico moral del represor: un poco de mugre, otro de alegría militante, nada de heterosexualidad, torrente de furia abortista, balde de odio a la Iglesia. Y todos ellos, sí, parecen cabernos a todas.