Crítica situación de las revistas independientes

Otras víctimas de la pandemia

En base a un estudio sobre la realidad de las revistas culturales independientes, Daniel Badenes da cuenta de la difícil situación que atraviesa el sector como consecuencia de la gestión económica del gobierno anterior, agravada después por la pandemia.

Por el aislamiento preventivo, apenas el 16% de las revistas autogestionadas que debían salir durante abril y mayo se publicaron en papel, según relevó la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (ARECIA), que nuclea a un centenar de editores. Las razones fueron varias y van desde el cierre de imprentas y la imposibilidad de garantizar la distribución habitual hasta una letal ecuación económica: se redujeron los ingresos por publicidad y aumentaron los costos de impresión (en cinco meses, los incrementos rondan el 33%; es decir, por encima del aumento del dólar y de la inflación). Las pocas revistas que sí salieron tuvieron que reducir su tirada o la cantidad de páginas, entre otras dificultades. Las demás se volcaron a versiones digitales, además de recortar los pagos a colaboradores, tomar préstamos, gastar ahorros y/o dejar de abonar servicios o alquileres.

Igual que entre los editores de libros (https://www.pagina12.com.ar/266756-el-sector-editorial-en-cuarentena ), la cuarentena llegó en un momento crítico: tras cuatro años de tormenta. El panorama de las revistas frente la covid-19 se conoció junto al "Octavo informe sobre el sector de revistas culturales independientes y autogestionadas en Argentina", que sistematiza el censo realizado por ARECIA en noviembre de 2019. Una foto de las consecuencias del macrismo: el sector pasó de registrar 1182 trabajadorxs en 2015 a 823 en 2019, producto de una notable merma en la cantidad de revistas en los últimos dos años. También cayó, por ejemplo, el promedio de páginas por revista: de 52 en 2017 a menos de 30.

Entre otros, el informe aborda dos temas que están en la agenda legislativa o gubernamental:

1) Géneros. Hace varios años un grupo de comunicadoras promueve la consigna #FaltamosEnLosMedios, que ahora llegó al Congreso con proyectos para establecer reglas de paridad y cupo trans. Suele citarse un estudio realizado por la Asociación Comunicación para la Igualdad y la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables: señala que las mujeres representan un 30% de los equipos periodísticos (aún cuando en las carreras de comunicación son un 64%). El Censo 2019 de ARECIA, en cambio, arroja que en las revistas autogestionadas las mujeres representan el 51,4% de los staff, los hombres el 47% y un 1,6% corresponde a otras identidades de género.

2) Pauta oficial. El tema fue reinstalado recientemente por algunas redes de medios comunitarios y cooperativos (FARCO, FADICCRA y CONTA) que reclaman ser tenidos en cuenta en un reparto que debiera ser equitativo, federal y transparente. Desde la Secretaría de Medios ya han manifestado su intención de incluir a lo que denominan “medios de gestión social”; resta ver la concreción de esta promesa y su impacto en perspectiva.

Las revistas fueron uno de los pocos sectores del ámbito autogestivo que, producto de la negociación colectiva, accedió a publicidad oficial durante el macrismo. Fueron migajas de la torta pero, frente al ninguneo a las radios comunitarias, algo es algo. El informe evidencia lo que aportó a la sobrevivencia de las publicaciones: el porcentaje de editores que accedieron a la pauta en 2016-2019 muestra un alza año a año. Ese aumento no implica que más revistas hayan accedido a la publicidad estatal, sino que el grupo que lo hacía (cerca de 40) fue, proporcionalmente, cada vez más significativo sobre el total. También se señala que la pauta se interrumpió con la excusa de la veda electoral y nunca retornó. Y el macrismo dejó a los editores un tendal de facturas impagas.

Año a año, el Informe de ARECIA es una radiografía de un sector dinámico que tiene un largo recorrido (el 22% de las revistas tiene más de 20 años), que trata una gran diversidad de temáticas y cuya frágil situación económica advierte la necesidad de políticas que fomenten el pluralismo informativo. Sea el añorado proyecto de una ley para las revistas, impulsado desde 2013, o propuestas multisectoriales como la "Iniciativa para el fomento de la pluralidad y diversidad", la acción es urgente. Antes de que sea muy tarde.

*Daniel Badenes es docente-investigador de la Universidad Nacional de Quilmes / www.lease.web.unq.edu.ar

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