Último año de secundaria en cuarentena

"Los videochats se acercan un poco más a la sensación de piel con piel" 

Sin clases presenciales, sin fiestas ni viaje de egresadxs, sin la compañía física de amigxs en un cierre de ciclo tan importante como lo es terminar la secundaria, les adolescentes buscan sobrellevar la soledad de cuarentena y pasar de año simultáneamente. Las modalidades de cursada de cada colegio y los conflictos a los que se enfrentan en este ciclo lectivo online.
Imagen: Constanza Niscovolos

La presencia de afectos en un momento tan importante y de descubrimiento como cursar el último año de secundaria, es esencial. En el medio de una pandemia, jóvenes buscan maneras de conectarse y seguir cerca de la gente que quieren. Ya sea mediante videollamadas, mensajes, cartas o breves escapadas para comprar nueces en una dietética.

Nube Di Pietro, de 17 años, cursa su último año en el colegio técnico Fernando Fader, en Flores. Cuenta que cada mañana al despertarse o cuando se va a dormir, le manda un mensaje por Whatsapp o Instagram a sus amigxs: “Capaz cuando nos ponemos a cocinar, charlamos con videollamadas por Zoom y comemos juntas dentro de lo posible. Creo que los videochats se acercan un poco más a la sensación de piel con piel o por lo menos más que un mensaje”.

Debido a la cercanía entre la casa de Nube y su amiga Victoria, adoptaron el ritual nostálgico de mandarse cartas: cuando salen a comprar o a pasear a sus mascotas, suelen tocar el timbre de la casa y deslizar una carta por debajo de la puerta.

Valentina De Rose, de 17 años, alumna del colegio privado Ramos Mejía, en la provincia de Buenos Aires, reflexiona sobre la importancia de las relaciones sociales dentro del sistema educativo: “Lo más abrupto que tuvimos que enfrentar con este contexto fue que el sistema educativo se colmó de responsabilidades y se le sacó todo el valor humano”.

La secundaria suele ser un espacio de aprendizaje y contención para les alumnes, la amistad es uno de los grandes apoyos que tienen les jóvenes para transitar la adolescencia. Se vuelve, en algunos casos, el incentivo más grande que los empuja a asistir a las clases: “Más allá de que aun en estos tiempos de confinamiento podemos relacionarnos con nuestrxs compañerxs de colegio mediante internet, siento que el hecho de no tener la constante excusa para socializar y por ejemplo estar en matemática y hacer chistes con un compañero de banco, predispone mal a todo el alumnado en líneas generales”. A Valen, la pérdida de estas interacciones sociales la preocupan por lo difícil que podría llegar a ser la vuelta a la vieja normalidad. Explica que va a ser difícil recuperar la motivación de ir al colegio y su rendimiento.

Lucero Simoes, estudiante de la Escuela de música Juan Pedro Esnaola, cuenta que una de las alternativas a las que recurren en su círculo de amigxs para acercarse más en las redes es la aplicación Netflix Party. Simulando un cine, les jóvenes se conectan mediante un link y disfrutan de una película o una serie en simultáneo mientras charlan por llamadas o chats.

Cuenta sobre sus videollamadas: "Al principio de la cuarentena era llamarnos todo el tiempo, vivir y ver la vida del otro desde casa. Desde cocinar o mirar pelis hasta dejar la llamada en segundo plano y cada uno hacer la suya". Sin embargo, explica que ahora solo suelen llamarse a la noche y charlar sobre lo que hicieron durante el día.

Cursada on line

En los colegios públicos, como el Fader y el Esnaola, la conectividad y la posesión de una computadora con internet no son cosas que se pueden asumir para todo el alumnado. Por eso, son casi nulas las posibilidades de tener encuentros sincrónicos mediante videollamadas con lx docente.

Nube explica cómo es cursar Artesanías Aplicadas a la Industria ―especialidad que sigue en el Fader― en el confinamiento: “La mayoría de les docentes se comunica por mail con nosotrxs y si saben que hay alguien que no tiene acceso a una computadora, le docente o algunx alumnx suele comunicarse con la preceptora para que puedan encontrar una vía de comunicación entre la institución y le estudiante”. En su curso, les alumnes tienen el numero celular de la preceptora y en caso de no poder hacer un trabajo o no poder entregarlo a tiempo, ella le comunica a cada docente. Cuenta que en su colegio les docentes suelen comunicarse con mucho tiempo de anticipación y no influye en la calificación su asistencia a las clases online por Zoom: “Les profes nos avisan el lunes si tenemos algún videochat en la semana y suelen ser súper comprensibles si no podemos estar en esa clase”.

Uno de los mayores desafíos que tienen lxs jóvenes es organizar sus tiempos para el estudio: “Un día en mi cursada es despertarme tipo nueve en lo posible ―dice entre risas― y enseguida abrir mail para ver si tengo algún mensaje o tarea, para hacerlo temprano y terminar rápido. Si son de una semana para la otra, suelo anotar en un cuadernito mis tareas en orden de importancia y las voy haciendo”.

Los días de cursada desde casa para Valentina son diferentes. Ella cursa turno mañana, por lo cual, a partir de las 10 empiezan sus clases online vía Zoom,  y nunca tiene más de tres por día: “Capaz estoy desde las 10 hasta las 2 de la tarde con baches en el medio. Una clase de 10 a 11, otra de 12 a 1 y va variando cada día”. Antes de la pandemia, en su curso solían manejarse con tareas diarias, pero ahora los profesores mandan trabajos prácticos que abarcan más contenidos y les dan más tiempo para prepararlos. Los trabajos prácticos suelen ser “tps” de análisis: “Por ejemplo, en literatura podemos armar una hipótesis entre textos o libros leídos y a raíz de eso justificarla y desarrollarla, después en filosofía ―además de las evaluaciones domiciliarias por unidad― solemos hacer exposiciones sobre un tema a elección”.

En el Esnaola, explica Lucero, "un día de cursada online en mi caso, depende bastante de la materia y la profesora. Hay profesores que usan el horario de la materia para las reuniones por Zoom, otrxs que las ponen a las 12 del mediodía y otrxs a alrededor de las tres de la tarde". Cuenta que esto se debe a que los horarios que lxs alumnxs tienen se encuentran cambiados y el desvelo les impide rendir bien tan temprano. 

En su curso a veces tienen una materia diaria por Zoom, y durante la semana les envían trabajos prácticos: "Hay docentes que no dan clases por videollamada pero mandan trabajos, algunxs que hacen ambas y otrxs que no hacen ninguna". La organización de la cursada también se vio afectada, en vez de trimestres, se dividió en cuatrimestres: "Ahora el 30 de junio termina el cuatri y van a evaluar con aprobado o desaprobado, no sabemos cómo va a seguir el próximo cuatrimestre".

Conflictos estudiantiles

Nube relata que un conflicto que molesta a les alumnes del Fader es que les den muchos más trabajos de los que les daban antes de la pandemia. Explica que sumada a la tristeza que genera el encierro, el hecho de tener tantas tareas les angustia más por el miedo a no entregar todos a tiempo. Además, la calificación no se basará del todo en el contenido aprendido sino en la comunicación entre alumne y profesor: “Los profesores evaluarán en base a la conversación que tuvieron con ellos, si tuvieron una charla fluida donde les decían cómo se sentían con la cuarentena, si no podían entregar un trabajo a tiempo, les hablaban y lo entregaban más tarde”. La calificación no sería numérica, sino con letras: insuficiente, regular, bueno, muy bueno y sobresaliente.

En el Ramos Mejía, al ser un colegio privado y “bastante conservador” en palabras de Valentina, no cuentan con un centro de estudiantes, pero sin embargo les alumnes suelen organizarse para concientizar sobre temas que los interpelan ―como diversidad cultural, ESI, feminismo y reciclaje― utilizando afiches. Este año, su idea era intentar conformar un centro de estudiantes o un consejo de estudiantes con representantes, pero esto se vio interrumpido por el confinamiento y la suspensión de las clases presenciales.

En el Esnaola, el centro de estudiantes sigue activo y se llevó a cabo una jornada ESI semanal conformada por cinco talleres: "Llamaron a gente de afuera del colegio para que dé una mano con las charlas. Hubo actividades sobre monogamia y sobre HIV, por ejemplo", detalla Lucero. Las charlas ―abiertas para gente que no fuera del Esnaola― se realizaron vía Zoom y pasaban el link por la página de Instagram del centro de estudiantes.

Por otro lado, en la Ciudad de Buenos Aires y sumado a las problemáticas particulares de cada institución, en cuanto a la accesibilidad, el juez Roberto Gallardo ordenó al Gobierno porteño a entregar a todxs les estudiantes en situación de vulnerabilidad social un dispositivo para continuar con la enseñanza a distancia. Como así también proveer de Wifi a todas las villas y asentamientos de la Ciudad.

Sobre la pregunta ¿cuándo vuelven las clases?, Valentina responde: “Solemos preguntarles a nuestrxs docentes si saben algo y todavía no hay una respuesta definitiva. Se dice que se está evaluando la vuelta para septiembre de a tandas, es decir, tres días a la semana que vuelva la mitad del curso y otros días la otra mitad, solo los sextos ―tanto de primaria como de secundaria―”. Y agrega que, charlando con sus compañeros, llegaron a la conclusión de que para ellxs es mejor seguir con la cursada online hasta fin de año ya que, además de las cuestiones sanitarias, sería contraproducente volver a las clases presenciales y tener que aprobar pruebas integrales sobre todo lo que aprendieron vía Zoom

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