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La sublimación del capitalismo

Productividad tóxica

La perversión del neocapitalismo es que un cuerpo solo merece existencia cuando es explotado y sometido. Son esos cuerpos los que vemos trajinar bicicletas en cualquier clima, los vemos haciendo cola para subir al transporte público, los vemos enfermarse. Sobrevivirán, dicen los amos en esta época póstuma en la que pasivo parece sinónimo de descartable.

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