Enseñar en aislamiento entre distancias y presencias

¿La pandemia sacó lo peor de la escuela?

Hay buenas historias para ser contadas, también en las clases implementadas en el ASPO, y llevadas a cabo a través de pantallas.

Muchos dicen que son “educación virtual”. Creo que es mejor hablar de “educación a distancia”, de distancia territorial.

La distinción es importante porque el aprendizaje nunca es virtual. Es una construcción y una decisión personal. Una vez que lo decide, se encuentra con distintas escenas que –sustancialmente- no difieren si está o no en un aula.

Es que distancias hubo siempre. Y, si no, recordemos cuando con la imaginación nos íbamos a cualquier lugar lejos del aula, o cuando sentíamos que le docente no nos registraba o que no le importaba si aprendíamos o no.

Precisamente esa distancia se acorta (y sentimos presencia, cercanía) cuando percibimos que del otro lado de la pantalla, alguien se preocupa por nosotres, nos escucha y se da cuenta si avanzamos o no en nuestro aprendizaje.

Casi lo mismo que ocurre en el aula.

En todo caso, no es que antes era una situación ideal ni ahora es todo lo contrario. No todes les docentes hacen lo mismo en todas las escenas de enseñanza, presencial o a distancia. Tampoco les estudiantes son colectivo homogéno. Mucho menos si focalizamos en su conectividad o acompañamiento familiar.

Enseñar nunca fue ni es más que es abrir una potencialidad que se realiza cuando une estudiante decide y puede participar y aprovechar la composición comunicacional desarrollada por su docente.

Conozco docentes que trabajan mucho y más para construir presencia, para que sus estudiantes aprendan a distancia; también hay estudiantes que ayudan a otres estudiantes. O a sus propies docentes.

Justamente por estos casos me sorprendí hace unos días, cuando leí a un colega que decía que “la pandemia sacó lo peor de la escuela” .

Creo y defiendo desde siempre el aula de la escuela pública. Nada mejor que aprender en grupo y con une maestre al lado. Pero también creo que aún en este escenario de ASPO se puede construir una presencia cercana que acompaña, a veces mejor que en el modelo tradicional. Y claro que no son las plataformas o los dispositivos tecnológicos el motor de esta presencia, sino alguien que trabaja y mucho para lograrlo. Entonces, me parece que también hay buenas noticias porque algunas prácticas sociales se venían modificando antes de la pandemia, por ejemplo la lectura o el acceso a la información. Por ejemplo, la consulta de videos tutoriales. Seguramente la mayoría de los lectores había visto alguno antes de marzo. Igual que muches estudiantes, que los buscaban para resolver cuestiones de su aprendizaje escolar.

Hay muches docentes que ya venían aprovechando estas nuevas prácticas para romper el modelo “enseño y califico la capacidad de repetir esas fuentes” (algunos de estos casos pueden encontrarse en el libro Palabra de Maestro. Activación de saberes usando videos tutoriales ).

Es que siempre hubo otras alternativas, otros modos de construir conocimiento, y también –más aún– cuando estamos lejos.

Nuestres hijes recordarán a muches docentes que, aun en la emergencia, diariamente buscan materiales para que tengan mejores oportunidades de aprender, que no replican las clases de siempre, y que si la conectividad o el equipamiento familiar no alcanza, buscan otras opciones.

Y recordarán a algunes que incluso tienden puentes para que elles expliciten otros saberes, otras fuentes a las que acceden, los considera y evalúa. Saberes que desde siempre estuvieron en la vida cotidiana: en la familia, en la plaza, en la tele, en la radio, y que ahora también circulan por las redes y en los videos tutoriales.

* Doctor en Ciencias de la Educación, profesor titular en Filosofía y Letras de la UBA, escritor e investigador.

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