“La tecnología avanza en nuestros espacios reales y condiciona todas nuestras relaciones: con la familia, las amistades, el amor, el trabajo. La aceptamos como un gran amigo que nos da muchos regalos y nos pide solamente dos cositas: confianza y obediencia. La vamos aceptando sin ningún cuestionamiento”, dice a Página/12 Fagner Pavan, actor, co-director del Colectivo Dominio Público (CDP).

Conformado en 2013, este grupo multidisciplinario está integrado por 22 personas, entre las que hay dramaturgues, bailarines, performers, coreógrafes, ingenieres en sistemas y periodistas. Reflexiona en torno a la relación entre tecnología y sociedad. Propone un abordaje sensible de esta temática, realizando intervenciones, obras, performances y debates. Hace foco en las tensiones entre la sociedad de control y la libertad. En tiempos de pandemia, “Tensión en la Red”, encuentro con dos ediciones a cuestas, cobra un significado especial. La advertencia del grupo se potencia en un momento en que la tecnología lo abarca todo.

La propuesta, esta vez virtual (vía Zoom), abordará entre el miércoles y el sábado el cruce entre TICs, política, derechos humanos y activismo. Se realizará con apoyo del Centro Cultural Paco Urondo, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y Galpón Face y será de carácter gratuito. Las charlas, performances artísticas y talleres están estructurados alrededor de cuatro ejes: "capitalismo de vigilancia", "libertad de expresión, periodismo y fake news", "apps y ciudadanía para el Estado que viene" y ciencia ficción.  Participarán el periodista Esteban Magnani, los abogados Juan Ottaviano y Leandro Ucciferri, les investigadores Ariel Vercelli, Natalia Aruguete y Martín Becerra, la especialista en TICs Carolina Martínez Elebi, el especialista en filosofía y escritor Esteban Ierardo, entre otres. "Nos tomó la urgencia de volver a tocar estos temas que nos atraviersan e interesan mucho", dice Pavan, también director teatral, oriundo de San Pablo (Brasil).

"La pandemia activa un tsunami tecnológico que nos agarra por el cuello y transforma nuestra vida en un gran laboratorio social a nivel global. Es la excusa perfecta para todos estos avances que han venido. La tecnología no está a favor de una sociedad soberana. Es pura forma. En su propia forma está dicho todo su contenido. Nadie tiene acceso real a ella: es una caja oscura y negra. Está programada para ir hasta el fin de su objetivo y no nos pregunta nada", manifiesta el artista. Aclara que no desconoce las ventajas que otorga, sólo advierte que no puede aceptarse sin cuestionamientos. "No debemos caer en la tecnofilia ni en la tecnofobia. Es un problema político. La tecnología está imbuida de ideología; no hay neutralidad. Es importante correrse del análisis individual. Tenemos que hacer un proceso reflexivo dentro de un globalismo neoliberal con mucho poder sobre decisiones y conductas." La actividad es con inscripción previa. La información se encuentra en la página www.colectivodominiopublico.net.ar .