Imágenes de la histórica marcha del Día de la Memoria
Miles y miles con una misma bandera
La consigna de “Son 30 mil” y el rechazo a la política del Gobierno unieron a la multitud que participó de la marcha. Graffiti, intervenciones artísticas, banderas y carteles hechos a mano, todo sirvió para expresar el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.
(Imagen: Pablo Piovano)
  • Siluetas y mariposas: La Avenida de Mayo amaneció adornada con siluetas de cartón a lo largo de toda su extensión. Colgadas de árbol a árbol, pegadas sobre cortinas de comercios que ayer permanecerían cerrados debido al feriado nacional, pintadas sobre las líneas peatonales, las figuras humanas sin rostro, símbolo del reclamo por memoria, verdad y justicia cuando aún las leyes de impunidad impedían el juzgamiento a responsables de los crímenes de lesa humanidad, fue una forma más de corporizar a los desaparecidos. Hechas de cartón, papel de diario o papel madera, un sinfín de mariposas también integraron la decoración de la principal vía de ingreso de manifestantes a la Plaza de Mayo. La idea de colmar de “30 mil mariposas” a esta nueva edición de la marcha por el Día de la Memoria surgió en la del año pasado, cuando una enorme población de mariposas sobrevoló aquella marcha. 
  • Son 30 mil: La consigna de la movilización a 41 años del comienzo de la última dictadura cívico militar, que concentró su foco en la cifra de desaparecidos y desaparecidas como respuesta a la oleada negacionista que busca ponerlo en duda para poner en duda así el efecto del terrorismo de Estado se volvió bandera, remera, pechera, cartel, cartelito y cartelón ayer, multiplicándose a lo largo de las dos marchas que colmaron el radio de calles que integran a la Plaza de Mayo y el Congreso de la Nación. Marcela y su hija Lara fueron una de las más originales: con fibrón negro dibujaron la cifra en unas pecheras de lienzo blanco, a las que decoraron con pañuelos y pancartas con la leyenda “Memoria, Verdad y Justicia” y “Nunca Más” dibujados en fibrón azul, y ataviadas con ellas, viajaron desde La Plata para participar de la movilización a la “plaza de las madres”, como la calificaron. Pedro se dibujó en la frente la cifra y coronó su cabeza con un cartel en el que explicaba que esos 30 mil “son nuestro símbolo de lucha”. “Que discutan todo lo que quieran, no van a poder anular las ausencias que hoy acá están más presentes que nunca. Los 30 mil son los padres y madres de todas nuestras batallas”, interpretó.   
  • Guerra de papelitos en el aula de la calle: La Garganta Poderosa colgó de varias esquinas, entre la 9 de Julio y la Plaza de Mayo, grandes 30 mil hechos de telgopor. Debajo de cada uno, jóvenes vestidos con guardapolvos blancos ofrecían a los y las manifestantes fotocopias de tapas de diarios La Nación y Clarín de los años de terror para que hicieran bollos y los arrojaran a los agujeros de cada uno de los ceros de la cifra emblema. Los afiches de la organización también utilizaron el número para acusar de “30 mil veces negacionistas” al presidente Mauricio Macri, al director de la Aduana, Juan José López Centurión, y al ex ministro de Cultura porteño Darío Lopérfido; rescatar la lucha de docentes “30 mil veces presentes”, como el del neuquino Carlos Fuentealba, y recordar “30 mil veces (a) Fidel” Castro, el revolucionario cubano que falleció en noviembre pasado.  
  • Indio: Los puestos de venta callejera de remeras ofrecieron tantas remeras con consignas alegóricas al Día de la Memoria, a la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, a la búsqueda de Abuelas y en homenaje a los ex presidentes Néstor y Cristina Fernández de Kirchner como al ex cantante de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. La venta de unas y otras fue “pareja”, indicó Marcelo, un puestero. Cristina, ubicada de la 9 de Julio para el lado del Congreso, agotó las remeras con el nombre del rockero. 
  • Gráficos en lucha: Los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense (AGR), que batallan con una ocupación –desde hace más de dos meses– de la planta para que Clarín no dinamite sus puestos de trabajo –el multimedio decidió cerrar la imprenta en donde imprimía parte de sus productos y dejarlos en la calle– vendieron ayer el primer número de la Viva la lucha de los trabajadores, la revista que cuenta la historia de la lucha.  
  • Pañuelos: Los pañuelos blancos de las Madres y las Abuelas pintados en la Plaza de Mayo que el Gobierno de la Ciudad tapó la semana pasada con carteles que contaban la historia del lugar se multiplicaron ayer en el suelo de las calles, los carteles del subte y el cielo: graffitis, intervenciones artísticas y un móvil que colgó, gigante, de uno de los semáforos de la Avenida de Mayo reprodujeron el símbolo. 
  • Multitud: La convocatoria en torno de la bandera azul con el rostro de los desaparecidos y desaparecidas llamaba a reunirse en Avenida de mayo y Tacuarí desde las 13, a la misma hora que el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia convocó a asistir al Congreso Nacional. Sin embargo, la Plaza de Mayo y sus alrededores se convirtieron en un hormiguero desde el mediodía: familias enteras, grupos de amigos y compañeros de trabajo, parejas y solos “sueltos” llegaron desde donde quisieron o pudieron. Para las 15, las calles principales de ingreso a la Plaza, Avenida de Mayo y las diagonales estaban atestadas. 
  • Descontento y encuentro: La movilización concentró a miles y miles de personas, pero también a decenas de “luchas” en las que primaron las críticas al gobierno nacional y al presidente Mauricio Macri: reclamos por los tarifazos en los servicios de luz, agua y gas; por el conflicto docente, por el “vaciamiento” en las políticas culturales y por las modificaciones a la ley de Migraciones, entre tantas otras, dejaron leerse en la tarde de ayer. En las charlas entre asistentes, el encuentro de ayer fue uno más de los varios que sucedieron y sucederán en los próximos días. “Ya podemos poner la calle como punto de encuentro semanal, me la crucé a Caro en el paro del 8 (la huelga internacional de mujeres), el miércoles (en la Marcha Federal Educativa) y hoy, genial”, le decía una joven a otra.  
  • Estrategia: Los ingeniosos convirtieron el descontento propio y de la muchedumbre en estrategia de venta. “Adentro el chori, afuera Macri”, tentaba un parrillero en Avenida de Mayo. 
  • Futuro: A upa, a cococho, de la mano, disfrazados o ataviados con las más disparatadas consignas –del cuello de un nene colgaba un cartel en el que su letra de segundo grado dialogaba con un artículo periodístico sobre el descubrimiento de vida en Marte: “Falta confirmar si existe en Balcarce 50”–, la marcha y la Plaza, otra vez, fue de los pibitos y pibitas. 
  • Rito: La multitud que para las 15 cubría la Plaza de Mayo y las calles aledañas comenzó a abrirse paso al escuchar los tambores de La Chilinga, preludio de la llegada al epicentro de la conmemoración de la enorme bandera azul con los rostros de los desaparecidos y las desaparecidas, la bandera de todas las banderas. El tomar un pedacito de ese paño y caminar sosteniéndola, así como el esperar su paso para aplaudir, gritar tres veces presente y ser parte de ese pueblo que a las Madres de la Plaza abraza, se convirtió en una ceremonia de la que la gran mayoría quiere participar. La multitud se abrió y construyó un callejón humano para que la bandera y las Madres pasaran. Aplausos, lágrimas y “Macri, basura, vos sos la dictadura”.
Bernardino Avila