Un carnero salvaje en Mongolia fue el nuevo blanco del dentista

El estadounidense que cazó al león Cecil volvió a matar a un animal protegido

Walter James Palmer, un dentista estadounidense de 60 años, vuelve a ser polémica en redes sociales por haber cazado una vez más una especie en peligro de extinción. La noticia salió a la luz esta semana tras la publicación de una imagen en Facebook que muestra al dentista y su compañero, Brent Sinclair, posando junto al animal.

Tras haber matado al famoso león Cecil en 2015 en Zimbabwe , asesinato por el que pagó 55.000 dólares, Walter vuelve a provocar al mundo al exhibir la cabeza de un carnero salvaje que mató "por diversión" el año pasado. 

El Argali ram es una subespecie de argalí (Ovis ammon) y es el carnero salvaje más grande del mundo. Habita en Asia central y está catalogado como especie "en peligro de extinción". Walter viajó hasta Mongolia pagando casi 100.000 dólares para conseguir su trofeo.

"He reservado más viajes de caza con este tipo en los últimos 20 años de los que hoy puedo contar. Juntos, hemos viajado a muchos lugares lejanos del mundo", comentó en su publicación Brent, quien cambió la configuración de su cuenta a privada para protegerse de la indignación de la opinión pública que exige justicia.

La fotografía no muestra totalmente los rostros y no aparece nadie etiquetado. Su compañero de cacería tuvo cuidado de recortar la cara de Palmer en un intento de proteger al dentista pero, de todos modos, este ha podido ser identificado.

"Ha estado cazando desde que era niño, es una forma de vida para él. Walter ha emprendido varias cacerías desde la muerte de Cecil", señaló una fuente al Daily Mirror . "El viaje a Mongolia fue una idea suya. El carnero estaba en la lista de las cacerías que quería completar".

Arden las redes por esta nueva polémica y abundan las críticas hacia el estadounidense. El dentista ya había recibido insultos e incluso amenazas de muerte tras cazar el león Cecil.

La doctora Teresa Telecky, vicepresidenta de vida silvestre de Humane Society International criticó y condenó duramente esta cacería. "La idea de que estos animales pueden ser asesinados por placer es aborrecible", dijo. También añadió que "es hora de que la ley detenga a los asesinos de vida silvestre".

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