Ocho de cada diez argentinos sostienen que la cuarentena cumplió su objetivo, fue un éxito, porque evitó muertes, sirvió para preparar el sistema de salud y evitó un nivel descontrolado de contagios. Es decir que los ruidosos grupos que transitaron por el Obelisco con su discurso anticuarentena representan una pequeña minoría de los ciudadanos. En ese marco, la gestión del presidente Alberto Fernández al frente de la pelea con el coronavirus tiene la aprobación de siete de cada diez personas, muy por encima de lo que consiguió en las elecciones. Un dato que surge en las últimas semanas es que hay más temor al contagio que antes, producto de que los casos son ahora más cercanos: casi todos los ciudadanos conocen ya a alguien que dio positivo. Los mensajes de los infectólogos y los del presidente son evaluados como los más creíbles, en comparación con comentaristas de radio y televisión en los que se confía muchísimo menos.

Los datos surgen de una encuesta, especial para Página/12 realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1646 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo, lugar de residencia y nivel económicosocial. Las entrevistas se hicieron por teléfono.

Ruidos

En el último mes, fogoneados por el ala más dura del macrismo, se repitieron marchas y cacerolazos por distintos motivos, pero cuando se entrevistaba a los participantes, el discurso se centraba en el rechazo a la cuarentena. El propio Mauricio Macri, al llegar a su dorado ¿exilio? de Paris, dijo que allí "se respira libertad", oponiendo lo que se hizo en Francia a lo que se hizo en la Argentina. En tierras galas hubo hasta ayer 30.268 fallecidos frente a los 3600 de nuestro país. En cualquier caso, lo que se demuestra es que su discurso no impacta en la gente y que la oposición a la cuarentena es muy minoritaria.

"Si existe un verdadero protagonista entre los resultados obtenidos en esta encuesta --señala Bacman--, sin lugar a dudas es el concluyente éxito de la cuarentena. Así lo entiende la mayor parte de los entrevistados (para ser más precisos algo más de 8 de cada 10) y tira por tierra, y de manera más que contundente, cualquier especulación al respecto. Desde el 20 de marzo que el presidente decretó por primera vez el aislamiento, esa medida fue ampliada en nueve ocasiones. Mucho tiempo, más de cuatro meses; pero los argentinos siguen firmes en el convencimiento de que es el único modo de combatirla, hasta que aparezca un medicamento o vacuna".

Ideas

Desde el vamos, el macrismo duro a nivel local y la corriente internacional liderada por Donald Trump y Jair Bolsonaro se lanzaron a una furiosa campaña anticuarentena argumentando que el aislamiento no servía para nada y que lo fundamental era cuidar la economía. En esa estrategia fueron acompañados por los grandes medios y los grandes grupos económicos.

El discurso parece que no consiguió adeptos en la Argentina. Bacman lo explica así: "Cuando se le pregunta a los ciudadanos en qué vieron la efectividad de la cuarentena, las respuestas dejan al descubierto tres cuestiones que, en partes prácticamente iguales, representan a tres conceptos. Ante todo evitar un mayor número de muertes. Luego, el hecho de mejorar la infraestructura del sistema de salud en las regiones más críticas de nuestro país, y de este modo impedir su colapso y finalmente lograr que no se produzca un descontrolado aumento en la cantidad de contagiados. Ahí están las bases del éxito".

Temor

Los datos de la encuesta del Ceop indican que en la sociedad va creciendo el temor al contagio: en los últimos dos meses subió del 46 por ciento que dijo tener mucho o bastante temor al contagio, a esta medición en que el porcentaje superó el 62 por ciento. En la misma medida bajaron los que tienen poco o no nada de temor. "El miedo al contagio de coronavirus es muy alto; con una tendencia al crecimiento muy marcada en relación a encuestas anteriores. Es más que evidente que existe una relación directamente proporcional entre el aumento de los casos positivos y el miedo que esto produce en nuestra sociedad. Desde una perspectiva sociodemográfica, el miedo es mayor entre los entrevistados de edades intermedias, los de nivel económico bajo, y, naturalmente, entre quienes residen en el área metropolitana de Buenos Aires", afirma Bacman.

Desgaste

La cercanía que hoy casi cualquier ciudadano tiene con algún contagiado hace que se refuerce el respaldo a la cuarentena, pero también hay un cierto desgaste por el que la opinión mayoritaria es de apoyo a las medidas de flexibilización. El 70 por ciento está de acuerdo en avanzar, pero hay un porcentaje elevado, el 28 por ciento que se inclina por mantener una cuarentena estricta.

Este cuadro de situación fue percibido por el presidente, el gobernador Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta: al unísono mantuvieron los grados de apertura establecidos hasta ahora, pero no dieron pasos hacia más flexibilizaciones. Lo indicaban los números de la pandemia y el sistema de salud, pero también el estado de la opinión pública.

Gestión

Pese a los ruidos de los grupitos anticuarentena, la aprobación de la gestión del presidente Alberto Fernández sigue estando en niveles altísimos. "Desde el punto de vista estructural --explica el titular del Ceop--, la gente reconoce la decisión y actitud del presidente de establecer la cuarentena y todas las medidas iniciales, aun frente a la campaña en contra. Eso decanta en una alta aceptación de su gestión al frente de la lucha contra la pandemia, donde redondea un 70 por ciento de aprobación. Los que en mayor medida impulsan esta aprobación son los que tienen entre 16 y 24 años, los pertenecientes al nivel socioeconómico bajo y obviamente los residentes en la región más golpeada por la pandemia: el área metropolitana de Buenos Aires, compuesta por la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense".

Parece evidente que se ponderan los niveles de consenso que logró el mandatario con los gobernadores y los resultados muy diferentes, por ejemplo, a los de Brasil, país con el que se suelen hacer casi todas las comparaciones. Hasta ayer, en la administración Bolsonaro se registraron 93.000 fallecidos y todo indica que superarán los 100.000 muertos en la semana que comienza, 33 veces más que la Argentina. El 17 de marzo, Brasil y la Argentina tenían, los dos países, un fallecido, o sea que partieron del mismo número.

En ese marco, el 70 por ciento de aprobación de Alberto Fernández indica que consigue la opinión positiva de muchos votantes de Juntos por el Cambio ya que en las elecciones la fórmula Fernández-Fernández obtuvo el 48 por ciento y ahora suma 22 puntos más. Eso significa que retiene a los adherentes del Frente de Todos y suma una parte importante de quienes votaron a Mauricio Macri.

Creer

El Ceop también preguntó sobre los niveles de credibilidad de la información sobre la covid-19. Es evidente que existe un gigantesco aumento de la valoración de la ciencia, tan golpeada por la gestión del macrismo. Incluso hubo una ofensiva centrada en insólitas afirmaciones como "es el gobierno de los infectólogos" o los asombrosos cuestionamientos al doctor Pedro Cahn. Nada de eso caló en la sociedad sino que ocurrió todo lo contrario: la información más valorada es la de los médicos-especialistas.

En segundo lugar, relativamente cerca de los científicos, aparecen los mensajes del presidente. Seguramente se aprecian las explicaciones cuidadosas, muy al estilo de sus años como profesor universitario, en cada oportunidad en que se anunció una nueva etapa de la cuarentena. "Se supo rodear de profesionales idóneos a los que escuchó y aceptó sus consejos. Eso le dio credibilidad a sus comunicaciones, ya sea en las conferencias de prensa o en las apariciones en los medios", redondea Bacman.

Muy pero muy lejos quedaron, en materia de credibilidad, las redes sociales, los medios escritos y, en último lugar, los comentaristas de radio y televisión.

Pese al hostigamiento de los grandes medios y el macrismo contra la cuarentena y el gobierno, el ciudadano común ve razonable todo lo que se hizo, valora los resultados, y la encuesta del Ceop demuestra que los que hacen ruido expresan a unos pocos, hoy referenciados en el líder de Paris.