Peligro de Wolf

Lo que faltaba, estadios inteligentes

Cuando me enteré que River hizo una gran inversión para renovar el Monumental y que será el primer club en el país en tener un estadio inteligente me pregunté, ¿cómo será eso de tener un estadio inteligente? ¿Un campo de juego que hable y que sepa la diferencia entre la filosofía existencialista y el positivismo lógico? ¿Para qué sirve una cancha inteligente? ¿Para que la Voz del Estadio, además de darte la formación de los equipos, te diga cuál es la raíz cuadrada de 576 y durante el entretiempo haga una charla TED sobre violencia en el fútbol?

Por lo que pude informarme, ya están instalando maquinarias con sistema de sensores y riego y lámparas para acelerar la fotosíntesis del césped y favorecer su crecimiento y cuidado en los sectores donde no hay luz solar. También compraron una máquina que se llama “hammer type cist”, la cual golpea el piso para saber la dureza y así los jugadores saben qué tipo de tapones tienen que usar.

Los hinchas de River están entusiasmados con estos adelantos tecnológicos, sugirieron comprar un sistema de arcos inteligentes, que se agranden hasta 50 metros cuando algún delantero millonario se acerque al área rival y que, por el contrario, cuando haya penal en contra, el arco de Armani se achique hasta quedar reducido al tamaño de una pelota naranja.

La barra brava del club tomó nota del asunto y ya está tomando clases con profesores universitarios para estar acorde al futuro coeficiente intelectual del estadio. En principio rebautizarse con el nombre de “Los Instruidos del Tablón” y piensan estrenar algunos cantitos como este:

River, a todas partes yo voy contigo,
leyendo a Borges siempre te sigo.

Una ópera de Mozart quiero escuchar
cuando voy camino al Monumental.

Todos los hinchas de River Plate
física cuántica queremos saber,
leer novelas de Miguel Kundera
y dar la vuelta en la Bombonera…

Supe que en algunos estadios inteligentes los espectadores pueden recibir en una app un video del momento en el que celebraban un gol para que lo compartan y -lo que sería el “aggiornamiento" del viejo cocacolero a los tiempos que corren- también pueden encargar con el celular comida o bebida que le llevan a la butaca y pagarla con el Smartphone.

Ojalá prospere esta avanzada de crear estadios inteligentes. Pero está claro que generaría una nueva competencia por quién tiene el campo de juego más sabio y cuál el más burro. Ya me imagino a los estadios inteligentes teniendo que aprobar exámenes para comprobar su sapiencia, y al periodismo deportivo informando titulares como este: “Talleres de Córdoba ganó 2-1 de local pero el estadio Mario Kempes sacó un 3 en Psicología del Plateísta y lo mandaron a marzo”.

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