Filmada en la periferia de la capital de Etiopía, todo lo que en "Anbessa" se pueda inferir de las tensiones entre tradición y progreso, cultura y modernidad, política e intereses inmobiliarios se expresa sólo a partir del niño protagonista y su entorno.
El documental de Scarpelli se ajusta a la realidad, pero también se permite en algunos momentos insinuar una instancia onírica.