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El gusto es nuestro

Entrevista a Annamaria, a 60 años de la primera emisión de Buenas Tardes Mucho Gusto

Hace sesenta años la televisión inauguraba un modo de narrar a las mujeres acorde a esa época donde los electrodomésticos eran la solución a todos los problemas y a las cocineras se las llamaba ecónomas, porque administraban la economía del hogar. Buenas Tardes Mucho Gusto fue un programa récord de audiencia, adhesión y horas en el aire. Annamaria (Muchnik, aunque entonces no usaba el apellido porque en tanto excepción en la pantalla no se necesitaba) era esa presencia empática y familiar en los hogares todavía silenciados a la intimidad política. La dictadura, el exilio, las separaciones, los lazos feministas fueron revoluciones personales y colectivas que transformaron casas y cocinas. Si BTMG fue su modo de entrar en los medios y de que los medios dialoguen con las mujeres también convirtió a la histórica conductora en una comunicadora que nunca perdió de vista la perspectiva de género y que recalculó su carrera cuando conoció las luchas que la cambiaron para siempre. Un perfil no muy objetivo de una trabajadora de los medios que gusta de mirar la tele y de compartir la militancia con su hija, quien escribe la nota.  

Annamaria en su casa, con un cuadro hecho para ella por Eduardo Bergara Leumann, quien fue su amigo y la persona que la vistió durante muchos años. Juntxs crearon la boutique Señorita en 1965.
Annamaria en su casa, con un cuadro hecho para ella por Eduardo Bergara Leumann, quien fue su amigo y la persona que la vistió durante muchos años. Juntxs crearon la boutique Señorita en 1965.