El gusto es nuestro
Entrevista a Annamaria, a 60 años de la primera emisión de Buenas Tardes Mucho Gusto
Hace sesenta años la televisión inauguraba un modo de narrar a las mujeres acorde a esa época donde los electrodomésticos eran la solución a todos los problemas y a las cocineras se las llamaba ecónomas, porque administraban la economía del hogar. Buenas Tardes Mucho Gusto fue un programa récord de audiencia, adhesión y horas en el aire. Annamaria (Muchnik, aunque entonces no usaba el apellido porque en tanto excepción en la pantalla no se necesitaba) era esa presencia empática y familiar en los hogares todavía silenciados a la intimidad política. La dictadura, el exilio, las separaciones, los lazos feministas fueron revoluciones personales y colectivas que transformaron casas y cocinas. Si BTMG fue su modo de entrar en los medios y de que los medios dialoguen con las mujeres también convirtió a la histórica conductora en una comunicadora que nunca perdió de vista la perspectiva de género y que recalculó su carrera cuando conoció las luchas que la cambiaron para siempre. Un perfil no muy objetivo de una trabajadora de los medios que gusta de mirar la tele y de compartir la militancia con su hija, quien escribe la nota.



















