El Gobierno cristalizó en un anuncio las negociaciones que ya venía teniendo con sectores empresarios para conseguir reforzar las reservas del Banco Central con dólares y, a la vez, generar estímulos en sectores estratégicos que empujen una economía crítica por la pandemia.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, dio a conocer en Casa Rosada baja de retenciones para el campo, la industria y sectores mineros, a lo que sumó un plan financiero de ahorro en pesos. En paralelo, avisó que discutirán con la agroindustria un proyecto de ley para fomentar la exportación de alimentos con valor agregado, una fuente que podría generar divisas de manera consistente.

Acompañado por los ministros de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; de Agricultura, Luis Basterra; y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; el ministro explicó que “estos anuncios tienen que ver con la hoja de ruta que hemos venido marcando para propiciar la recuperación económica de nuestro país”. Y agregó que las iniciativas buscan “promover sectores clave para el desarrollo de bienes exportables y promover el mercado interno, en particular promover la construcción, que es un sector que va a jugar un rol clave en la recuperación económica”.

Lo acompañó buena parte del establishment con peso específico, los que se han sentado a negociar y hacer aportes con la mesa chica del Frente de Todos, como directivos de la Unión Industrial (UIA), Cámara de la Construcción (CAMARCO), Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y la Cámara de Empresas de Minera (CAEM).

Guzmán dividió la explicación por áreas. En lo que respecta al plano financiero y la búsqueda de ahorro e inversión en moneda local, el titular del Palacio de Hacienda anticipó que el martes “estaremos licitando una herramienta -un bono- en pesos, atado a la variación del dólar”. Y adelantó que el BCRA “presentará una tasa que será referencia de todos los sectores”, a la vez que destacó que los rendimientos de los depósitos a plazo fijo “serán positivos” respecto a la inflación.

Campo y agroindustria

Lo más jugoso y esperado fue el capítulo de retenciones e incentivos al agro, una carta que el Gobierno juega, sobre todo, para que los productores de soja suelten el grano y los exportadores lo vendan al exterior, logrando el ingreso de entre 7000 y 10.000 millones de dólares que no están vendidos o bien no tienen precio fijado.

Así, para impulsar las exportaciones habrá "una compensación y estímulo a pequeños productores de soja y cooperativas que implicarán una inversión pública de hasta $11.550 millones para el sector". En paralelo, “se reducen hasta fin de año las alícuotas para las ventas al exterior de grano de soja como para sus principales derivados".

Puesto en números, los derechos de exportación de la soja se reducirán de 33 por ciento a 30 en octubre, para luego aumentar paulatinamente en noviembre (31,5), diciembre (32) y regresar al 33 por ciento en enero. Más allá de quejas de la Mesa de Enlace, esta medida era uno de los pedidos del campo y también favorece a la agroindustria. El ruido para el sector está, más que nada, en lo temporal de la medida.

 

Incentivo a fábricas, mineras y construcción

 

Guzmán dijo que se reducirán "los derechos de exportación de los bienes finales industriales a 0 por ciento y de los insumos elaborados industriales al 3 por ciento". En el caso automotriz, la baja al 0 por ciento de bienes finales “es solo para las exportaciones automotrices incrementales extra Mercosur". Y agregó que “además subimos el piso de reintegros a la exportación en función del valor agregado: subimos los bienes finales industriales a 7 por ciento y de los insumos elaborados industriales a 5 por ciento".

La minería, sector estratégico y de inversión intensivo, tendrá la reglamentación de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva que estableció un tope del 8 por ciento para los derechos de exportación de los metales. Sobre el sector de la construcción, al que calificó de "central para la recuperación de la economía", Guzmán anunció que el Gobierno enviará al Congreso dos proyectos de Ley: Beneficios impositivos para estimular la inversión en proyectos nuevos, y exención durante tres años del pago de Bienes Personales sobre los activos financieros que se apliquen a nuevas construcciones.

Además, se diferirá el pago del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto sobre las Transferencias de Inmuebles correspondiente al aporte de un inmueble (por ejemplo, un terreno) a un proyecto de construcción hasta el momento de finalizada o cobrada la obra. En paralelo, el ministro anunció la creación de Fondo Fiduciario de Cobertura y Promoción para brindar sustentabilidad al sistema de Crédito Hipotecario. Y se crearáun fondo que será autosustentable, que se financia con aportes de las entidades financieras y con una porción de la cuota del crédito.