Al menos 14 muertos y 419 heridos por el derrumbe de varios edificios

Un fuerte sismo sacudió a Turquía y Grecia

El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo.El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo.El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo.El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo.El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo.
El temblor, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar en el mar Egeo. 
Imagen: EFE

Al menos 14 muertos y 419 heridos provocó un poderoso sismo este viernes que afectó a Turquía y Grecia y que llegó a provocar un minitsunami. El movimiento telúrico, que se sintió en Estambul y Atenas, tuvo lugar poco antes de las 12 GMT en el mar Egeo, al sudoeste de Esmirna, tercera ciudad de Turquía, y cerca de la isla griega de Samos.

La magnitud del sismo, que se produjo a una decena de kilómetros de profundidad, fue evaluada por el Instituto Geofísico Americano (USGS) con una magnitud de 7 y de 6,8 por las autoridades turcas.

En Turquía, la Presidencia para la Gestión de Emergencias y Desastres (AFAD) confirmó doce muertos, uno de ellos ahogado, y 419 heridos. En Grecia fue la isla de Samos, en el archipiélago del Dodecaneso (sureste), la zona más afectada: dos jóvenes perdieron la vida por el derrumbe de un muro y cuatro personas resultaron heridas.

"Fue el caos, nunca hemos vivido eso... Hasta ahora no tenemos víctimas. Algunos edificios fueron dañados, una iglesia en particular", situada en el puerto de Karlovassi, declaró Giorgos Dionysiou, el vicealcalde de Samos.

Señal de su potencia, el sismo provocó una subida del nivel del mar que inundó las calles de Seferihisar, ciudada turca situada en el epicentro. La mareada también barrió las costas de la isla de Samos.

La costa turca, densamente poblada, resultó la más afectada. El alcalde de Esmirna, Tunç Soyer, contó que hubo casi 20 edificios derrumbados. En Bornova, los rescatistas, ayudados por habitantes y policías, intentaban abrirse paso entre los escombros de un edificio de viviendas de siete pisos con ayuda de motosierras.

Una cadena humana intentaba despejar las ruinas. A veces los socorristas exigían silencio para tratar de localizar a los sobrevivientes. Una joven fue sacada de los escombros de un edificio derrumbado y otras dos personas salieron de las ruinas de otro edificio de siete pisos. Según el gobernador de Esmirna, cerca de 70 personas fueron rescatadas.



Las televisiones turcas mostraban imágenes de nubes de polvo elevándose en el cielo, mientras que los habitantes se precipitaban a la calle víctimas del pánico. En una imagen captada por un habitante con su teléfono celular, se vio un edificio derrumbarse como un castillo de naipes, mientras que los transeúntes gritan: "¡Dios mío!".

El movimiento telúrico fue también sentido en Estambul, capital económica del país enlutada hace 20 años por un potente terremoto. Pero no se constató ningún daño, señaló el gobernador de la provincia de Estambul. "Todas nuestras instituciones comenzaron a desplazarse al lugar para iniciar los esfuerzos necesarios", declaró el presidente Erdogan, en Twitter.

A pesar de las fuertes tensiones que los separan, Turquía y Grecia se comprometieron a ayudarse mutuamente.

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, indicó por Twitter haber hablado por teléfono con Recep Tayyip Erdogan para expresarle "sus condolencias".

En una entrevista telefónica, los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países "subrayaron que están dispuestos, en caso de necesidad, a ayudarse y apoyarse mutuamente", declaró el gobierno turco en un comunicado.

Esta promesa de asistencia mutua recuerda a la ayuda que Grecia ofreció a Turquía tras el sismo de 1999 que dejó 17.00 muertos, un gesto que permitió retomar las relaciones de estos dos países enfrentados. Esto llevó a algunos expertos a acuñar la frase "diplomacia de sismo".

Por su parte, la Unión Europea y la OTAN ofrecieron su ayuda en lo que Turquía solicite, según expresaron por Twitter tanto Ursula Von der Leyen, presidental de la Comisión Europea como Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN.

Tanto Turquía como Grecia están situadas en una de las zonas sísmicas más activas del mundo. En Turquía, en los últimos años, además del sismo de 1999, en 2011, un terremoto de 7,1 en la provincia de Van dejó más de 600 muertos y el pasado enero, uno de 6,7 dejó unos cuarenta muertos en la provincia de Elazig (este).

En Grecia, el último sísmo mortal tuvo lugar en julio de 2017 en la isla de Cos, cerca de Samos, en el archipiélago del Dodecaneso, y causó dos fallecidos. 

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