El primer sudamericano en ganar el Dakar en moto

Kevin Benavides, toda una vida con el triunfo entre ceja y ceja

El padre del piloto salteño que se consagró en el Rally Dakar contó que a los 9 años ya quería ser campeón del mundo y que a pesar de la pandemia no dejó de entrenarse un solo día. Pero confesó que la familia sufre mucho por la salud de los dos hermanos corredores. 
Imagen: Pagina Oficial Dakar

El viernes a la madrugada Kevin Benavides pasó definitivamente a la historia del motociclismo mundial y a ser uno de los deportistas consagrados en el país y en toda la región por ser el primer sudamericano en coronarse en su categoría en el Rally más prestigioso y reconocido del planeta.

Con 32 años cumplidos en plena carrera (el 9 de enero), y en su quinta participación, el salteño que maneja una Honda, obtuvo el primer puesto en Arabia Saudita, no sin antes tener que sufrir hasta faltando dos etapas para ubicarse en el primer puesto, que había perdido días antes a manos de su coequiper, el chileno Ignacio Cornejo.

Recién en la décima etapa recuperó la delantera tras un accidente de Cornejo que le costó la carrera, por prescripción médica. Un día antes su hermano, Luciano Benavides, también debió abandonar tras un fuerte golpe con su moto que lo mandó al hospital.

A partir de ese momento, Kevin sostuvo la delantera hasta el final, perseguido por el estadounidense Ricky Brabec, también de Honda, quien culminó a casi 5 minutos del salteño, y por el británico Sam Sunderland, de KTM, a 15 minutos de diferencia.

“Nosotros sabíamos de las condiciones de Kevin, él está a la altura de los mejores corredores del mundo”, dijo su padre en Salta. Para Norberto Benavides, su hijo rompió la brecha entre el llamado primer mundo y Latinoamérica, pero aseguró que “nadie sabe lo que Kevin trabaja diariamente para esto, son seis horas diarias entre el trabajo físico y el mental con psicólogo y equipo”.

Durante la cuarentena, y en pleno aislamiento, si bien permaneció en Salta, el corredor “nunca paró de entrenar, por ahí se iba a Chile, a Fiambalá o a Córdoba, para hacer lugares distintos”.

Banavides padre contó que ya de muy chico Kevin le dijo que quería ser campeón del mundo, para eso “tenés que nacer en Europa o Estados Unidos, acá imposible porque no hay condiciones”, recordó que le contestó entonces. Sin embargo, lo acompañó primero a México y después a España para conocer a los campeones del mundo de la categoría y que comenzara a competir, “por eso es tan titánico lo que hizo y yo lo admiro”, sostuvo. 

Con respecto a Luciano, aseguró que sigue los pasos de su hermano, “pero tiene 7 años menos”, por lo que consideró que aún le falta recorrido. De todos modos, destacó que “lo que aprende de Kevin es muchísimo y entre los dos se empujan”.

Kevin y Luciano Benavides tras una jornada de competición

“Anoche se me salía el corazón”

A pesar de ser quien les inculcó la pasión por las motos, ya que también fue corredor de enduro en sus tiempos, Benavides confesó que desearía “que (Kevin) no corra más en moto”. Al igual que su esposa, Isis Grifasi, sufren mucho cada vez que sus hijos compiten “por el miedo que causa algún accidente. Anoche se me salía el corazón cuando lo veía correr la última etapa”.

Norberto adelantó que uno de los deseos de Kevin es seguir su carrera ahora en el automovilismo, “pero yo por mí lo que quiero es que no corra más en moto, me genera un miedo gigante a pesar del orgullo que siento”.

La historia del piloto salteño siempre fue ascendente, aunque con un par de traspiés. Consagrado en el enduro nacional y regional, en su debut en 2016, cuando el Dakar se disputaba en esta parte del mundo, había quedado en cuarto lugar y fue elegido el mejor novato. En 2017 no pudo participar por un accidente previo que lo dejó afuera al fracturarse la mano. En 2018 se ubicó segundo. En 2019 una penalización lo dejó lejos del podio en un quinto lugar. En 2020 tuvo que abandonar al romper el motor de su moto mientras peleaba la punta. En su quinta participación llegaría la consagración.

Al finalizar la competición Kevin Benavides comentó en sus redes sociales que fue la carrera más dura que le tocó correr y que lloró de la emoción. “Me preparé no todo un año, sino toda una vida para conseguir esto!”, escribió. 


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