El pintor homenajea a su maestro, Ignacio Gerry, que vivió casi toda su vida en situación de calle
La nueva muestra de Darío Aguilar
En la exhibición llamada Vuelve antes de que el sol disipe la niebla (en Microgalería, Villa Crespo) Darío Aguilar mezcla su propia obra, realizada con yeso como soporte e inspirada tanto en el mar como en la generación beat, con un homenaje a su maestro, Ignacio Gerry. Discípulo de Spilimbergo, de Romero Victorica y ayudante de De la Cárcova, Gerry restauró estatuas, ganó premios y pintó muchísimos cuadros pero terminó sus días como un desconocido viviendo en la calle. Ambos dialogan a través del tiempo y la ausencia: la muestra también es una pregunta sobre cómo se construye (y se legitima) una obra.






















