Pescado

Salí

Escondido en Núñez

Pocos podrían adivinar que detrás de la pared grafiteada con íconos japoneses hay una pintoresca cantina japonesa. Un izakaya, como se los conoce a estos típicos bodegones nipones, lugares de encuentro para compañeros de oficina o estudiantes sin mucha plata para gastar pero con ganas de comer algo rico acompañado de una cerveza. Cuando Sergio Asato volvió a la Argentina después de varios años en Japón quiso reproducir ese clima festivo, y así abrió Social Sushi Izakaya: un salón chico de mesas altas, en boxes separados por placas de acrílico y un patio al fondo con algunas mesas más. 

El menú abre cuatro “caminos” para elegir, diseñados para dos personas y acompañados por una bebida (si la mesa es impar vale pedir “medio camino”). Todos comienzan con dos opciones de tapas japonesas acompañadas de gyozas (esa suerte de ravioles orientales), oniguiri (arroz relleno) y tsukemono (pickles). Continúan con un plato caliente entre el yakitori (las deliciosas brochettes), salmón con teriyaki, tonkatsu (la milanesa de cerdo japonesas) o sel hogayaki (cerdo salteado), siempre acompañado de arroz blanco y verduras salteadas. Y terminan con una de las fortalezas de la casa, los combos de sushi, que variarán en cantidad de piezas y tipos de pescados, con sashimis, niguiris y rolls. Los precios de estos caminos van de $3100 a $4400. Y se puede sumar un postre como helado de poroto aduki o wasabi, entre otros sabores, o alfajorcitos de jengibre y matcha.

En la carta hay un par de cervezas japonesas ideales para beber bien frías y un vino para el que no abandona el tinto ni siquiera en caso de comer un pescado oriental. Un dato: el 31 de enero, Asato -quien también es el fundador de Gastro Japo- organiza un pop up callejero de 13 a 18 con algunos colegas para el que quiere venir a probar sabores japoneses distintos. Y los lunes, cuando Social Sushi está cerrado, el hijo de Sergio organiza su propio restaurante residente, Ryuji, donde sirve un menú cerrado estilo Okinawa. Un lugar de esos a los que les sobra personalidad.

Social Sushi Izakaya queda en Crámer 3322. Reservas: 11-4783-8917. Delivery: 5350-5350. Horario de atención: martes a sábados de 18 a 23.

Clásico del mar

Ya un clásico, que este año presenta novedades. Ambientado como una escena de La Sirenita, con caracoles, peces de colores y otros habitantes del mar, La Pescadorita sigue ofreciendo desde hace años su buena selección de pescados y mariscos pero ahora con nuevo chef a cargo. David Ribulgo, quien supo ser parte de la brigada de nada menos que Oviedo, creó un menú de estación con clásicos europeos y algunos elementos de la cocina nikkei. 

Entre las tapas, hay rabas con mayonesa de siracha y ajos asados y chipirones al hierro con pesto de tomate casero y cebolla caramelizada (desde $600), así como unas latinas empanadas acevichadas que se hacen con la pesca del día, salen tibias, con leche de tigre y mejillones a la provenzal. Entre los platos principales, el risotto frutti di mare ($800) se impone con el peso de los clásicos, lo mismo el pulpo a la gallega con papas, pimentón y sal marina ($2200). De sabor más liviano, la pesca en hojaldre con crema de ciboulette y verdeo es deliciosa ($900). Entre los platos para compartir, la fideuá de Bs. As. preparada con fideos finitos tostados, pescados y mariscos vale realmente la pena. También hay paella y cazuela de mariscos con arroz azafranado (desde $1900), plato que con unas entradas previas alcanza para tres personas. Lo mismo vale para la parrillada de pescados y mariscos. Para cerrar, la Key Lime Pie o la golosa Selección de texturas de chocolate que incluye marquise, mousse, láminas y tierra de chocolate con praliné y frambuesas.

El salón de La Pescadorita es amplio, con una extensa vereda para comer afuera. Uno de esos lugares que por suerte respetan protocolos sanitarios con distancia adecuada entre las mesas. También hay take away y delivery. Para acompañar hay cócteles y una buena selección de vinos, cervezas y gaseosas. Paradójicamente para una ciudad costera, Buenos Aires todavía está en falta con la oferta de pescados; son pocos los restaurantes con buena oferta y variedad y, entre ellos, la Pescadorita es de los mejores.

La Pescadorita queda en Humbolt 1905. Teléfono: 11-4773-0070 / 11-3146-7699. Horario de atención: todos los días de 12 a 23.

Sabor peruano

Muelle 33 es de esos restaurantes que pasan desapercibidos para quien no vive por el barrio: austero en su ambientació, no llama la atención del que pasa de casualidad por la vereda. Pero aún sin proponérselo, con el tiempo se convirtió en una fija de Chacarita, donde quedó rodeado por nuevos y muy buenos restaurantes que son parte de una de las escenas gastronómicas más pujantes de la ciudad. La fortaleza de Muelle 33 es claramente su cocina peruana, bien tradicional y amigable, donde uno va a encontrar lo que busca, sin innovaciones ni sorpresas extrañas. La carta incluye causas, cebiches, sopas, tiraditos y, como buen peruano, pescados. Los platos son abundantes, aptos para compartir. Para empezar, tientan los choros a la chalaca y el anticucho de langostinos (desde $800). Entre los cebiches, además del mixto, hay de mariscos, de mero y de lenguado (desde $1200). Y no pueden faltar los tiraditos como el de lenguado, servido con salsa acevichada, batata y choclo.

Aunque haga calor, una sopa caliente con cerveza helada tonifica el alma, en especial si esa sopa es el delicioso chupe de camarones o el sudado de trucha (desde $1250). Para completar la oferta del mar, entre los platos principales, hay chicharrón de pescados con papas y maíz cancha ($1100, un plato apto todo público), también jalea mixta , que trae pescados y mariscos fritos con papas ($1400) y otro clásico como el pescado a lo macho (un filet de mero a la romana con salsa de mariscos y ají).

Claro que también hay cocina peruana sin sabor a mar: son ricos la chaufa de carne o pollo o el famoso Aeropuerto hecho a base de fideos (desde $760). También hay un buen seco de cordero (carne adobada con cilantro y acompañada de porotos y arroz, $950) y ají de gallina con papas y arroz blanco ($850). Para beber, algunos pocos vinos a precios razonables, cerveza y gaseosas. De postre, claro, el siempre bienvenido suspiro limeño. Cocina peruana auténtica y sin vueltas.

Muelle 33 queda en Dorrego 1098. Delivery: 11-3632-1882. Horario de atención: martes a domingos de 12 a 00. 

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