La previa del orgullo
Orgullo y prejuicio > Entre el negocio y la crítica: orgullo siempre
Este año se cumplen 40 años de la primera marcha del orgullo lgbt de España y 10 de la primera celebración del Europride. Madrid vuelve a ser sede mundial entre el 23 de junio y el 1° de julio de una fiesta todavía más grande que ha dado en llamarse World Pride. Esta semana, una delegación española llega para calentar la previa en Buenos Aires. Franco Torchia será el maestro de ceremonias local, y dos embajadoras de lujo, Topacio Fresh, marchand rosarina de la galería más queer de la capital española, y La Prohibida acaban de llegar desde Madrid. Desde España escriben especialmente para SOY Javier Sáez y Lucas R. Platero sobre el viejo orgullo que se resignifica a la luz y en la oscuridad de estos tiempos.

He titulado este artículo como la famosa obra de Jane Austen para explicar el sentido del gay Pride, u orgullo lgbt. Este año se celebra en Madrid el LGBT World Pride, o sea el orgullo mundial. El sentido original del orgullo lgbt no es el de una especie de orgullo de clase, de sentirse superior, como en la obra de Austen, sino otra cosa: en un contexto homófobo que siempre nos ha excluido, insultado, marginado, torturado, que ha intentado que nos sintamos basura, las travestis y trans acosadas por la policía en el Stonewall levantaron la cabeza y dijeron basta. Mientras haya prejuicio debe haber orgullo, la necesidad de rebelarse contra ese prejuicio homófobo para anularlo, y recuperar la autoestima tras siglos de opresión y exterminio, algo que sigue existiendo en muchos países del mundo, como nos recuerda la reciente noticia de un campo de tortura para gays en Chechenia.

El orgullo lgbt abre desde hace muchos años un debate: o hacerlo reivindicativo y político, o convertirlo en una fiesta alegre y divertida de visibilidad. La disyuntiva es algo engañosa porque el orgullo “oficial” siempre tiene un lema y un manifiesto social o político y denuncias de lgbtfobia, pero suele quedar diluido o invisible por el envoltorio festivo y el uso mediático que se hace de la pluma y el colorido de la manifestación. Los orgullos alternativos o críticos muestran más rabia, y un análisis político radical de la situación actual.

El World Pride cae en Madrid en un momento especial, ya que por primera vez en muchos años el ayuntamiento de la ciudad es de izquierdas, y con una sensibilidad claramente a favor de los derechos lgbt. No obstante tienen que lidiar con la parte “empresarial”. El orgullo lgbt es, entre otras cosas, un gran negocio que mueve mucho dinero, el que gastan millones de turistas lgbt y heteros que visitan Madrid esas semanas en junio y julio. Y el World Pride es world money, todavía mucho más turismo. 

De modo que el ayuntamiento organizará con ciertas empresas los eventos más visibles: conciertos en Chueca, la manifestación oficial, exposiciones, cine. Paralelamente, y también con el apoyo del ayuntamiento, habrá otros proyectos culturales y artísticos más alternativos, feministas y queer, bajo el programa El porvenir de la revuelta, que ampliará la oferta del World Pride con enfoques más políticos: historia del activismo, el vih hoy, las personas trans en las prisiones, las personas migrantes y gitanas lgbtiq, movimientos lesbianos actuales, debates sobre las nuevas identidades trans*, geografías y archivos queer, enfoques decoloniales. En Matadero, Conde Duque, CentroCentro y en otros lugares municipales.

Y además de esto, como ya hemos mencionado, contaremos con el Orgullo crítico, que desde hace varios años aglutina a movimientos más radicales y autogestionados, con debates sobre el capitalismo rosa, la gentrificación, la mercantilización de las identidades, el homonacionalismo, el pinkwashing, y una clara crítica al World Pride, además de convocar su propia manifestación unos días antes de la oficial.

Este panorama muestra la diversidad de la comunidad lgbtiq y el hecho de que está atravesada por criterios de clase, etnia, género, nacionalidad. El espectro va desde los gays fachas del PP o los votantes lgbt racistas de Marine Le Pen en Francia (sí, una parte de su electorado es lgbt), hasta posiciones radicales anticapitalistas que critican que las luchas lgbt se hayan convertido en un gigantesco negocio. 

La pregunta sigue abierta: ¿el World Pride va a servir de palanca contra la LGBTfobia y contra el régimen heterocentrado, o va a ser simplemente un mega evento turístico? Seguramente ni una cosa ni otra, o algo de las dos cosas. Esperemos que algunos de estos eventos den visibilidad a la realidad de las violaciones de los derechos lgbt y a las agresiones que seguimos viviendo incluso en Madrid, pero el sistema capitalista en el que vivimos va a exigir su parte del pastel. El ayuntamiento se ve en esa encrucijada. Por suerte contamos con esa diversidad de oferta que he mencionado.  

Por mi parte, voy a apoyar el Orgullo Crítico, con el que me identifico mucho más políticamente. Pero también me pasaré por la mani del orgullo oficial y espero colaborar con alguna actividad del ayuntamiento. Mi propuesta para este año es hacer un homenaje a lxs activistas lgbt iqque conozco, diseñando un mapa del Metro de Madrid donde he cambiado todas las paradas del metro por nombres de activistas. El mapa se puede descargar en: javiersaezdelalamo.wordpress.com. También hay paradas para las amigas argentinas, de las que tanto he aprendido: Carlos Jáuregui, Ilse Fuskova, Lohana Berkins, Diana Sacayán, Flavio Rapisardi. Néstor Perlongher, Gustavo Pecoraro y Héctor Anabitarte.

Porque mientras haya homofobia necesitamos resistir. Por nuestra supervivencia. 

* Activista, psicoanalista, autor de Teoría queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas (2005) y Por el culo. Políticas anales (2011)