El formato fue el mensaje en alta proporción. El presidente Alberto Fernández escogió hablar por cadena oficial (a la que es refractario), con grabación previa, en tono calmo, sin improvisaciones ni filminas. Sorprendió la falta de anuncios, característica en cualquier cadena salvo en salutaciones para las Fiestas. Los anuncios de medidas están en cocción para la semana entrante: para empezar, un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) desalentando los viajes al exterior, restringiendo número de vuelos, imponiendo obligaciones (cuarentena, un PCR) a quienes vuelvan desde el extranjero.

Si se le dice que el discurso dejó sabor a poco, AF discrepa. “Tomé la delantera” se complace. Añade que quiso anticiparse a análisis apocalípticos. “Transmití una idea de lo que está pasando” que incluye las dificultades para conseguir vacunas. En ese aspecto crucial, el alivio está llegando. Dos vuelos a Rusia, uno aterrizado, garantizarían alrededor de cientos de miles de Sputnik a la brevedad.

Entre martes y jueves de la semana próxima, confían en Olivos, arribarán tres millones de dosis de la vacuna china Sinopharm en tres vuelos. Las fechas y las cantidades son tentativas: solo pueden darse por confirmadas cuando el material está embarcado y en vuelo.

Conforme las reglas vigentes, Sinopharm solo se aplica a menores de 60 años. La autorización de la ANMAT permitiendo el uso de emergencia para personas supra 60 depende de que China envíe la documentación pertinente y ésta sea revisada por la Agencia local. Los informes deben dar cuenta de resultados de investigaciones y ensayos clínicos en fase 3. Si cumplen los protocolos internacionales, el trámite podría ser veloz, medido en contados días. Pero China no remite los documentos. Algo similar ocurrió con Rusia y la Sputnik V contados meses atrás. Por entonces, la narrativa dominante despreciaba a la Sputnik V; se la sindicaba como una estafa soviética cuando no veneno. La vacuna ganó la batalla, el oficialismo derrotó al denuncismo opositor. La historia es dialéctica; casi toda “la gente” anhela vacunarse pronto, se alegra cuando sucede.

En despachos oficiales se analiza otra posibilidad con relación a la Sinopharm, adecuando los criterios habituales de la ANMAT. Varios gobernadores la plantean. Sería autorizar “el uso de emergencia” fundado en que la vacuna se aplica a mayores de 60 años en otros países, empezando por China. Varios gobernadores proponen esa vía, que debería aprobar la ANMAT. En Chile, explican especialistas, se usa masivamente otra vacuna china --Sinovac-- que no tiene estudios de fase 3.

Hasta ahora, con datos oficiales del 19 de marzo (los disponibles al cerrarse esta nota), se aplicaron en todo el país 2.472.426 primeras dosis y 591.438 segundas dosis que equivalen al 80 por ciento de las distribuidas. El 5,4 por ciento de la población recibió al menos una dosis. Con sencilla regla de tres, el total podría duplicarse largamente antes de fines de abril si hay provisión suficiente.

La segunda ola crece en el planeta y afecta gravemente a países limítrofes. Brasil está a la cabeza: por población, colapso del sistema de salud, manejo alocado del presidente Jair Bolsonaro agravado por la preocupación que le causa Lula livre. Chile, Uruguay y Paraguay padecen calvarios diferentes.

Si se le pregunta a Fernández sobre el cierre de fronteras, replica de modo más chinchudo lo que explicó por cadena oficial: las fronteras terrestres están cerradas desde el 24 de diciembre. Sí se está redactando un DNU para desincentivar los viajes de argentinos hacia el exterior. Se suscribirá en los próximos días. “Desincentivar”, palabra clave porque prohibir salir del país sería problemático en términos de derechos constitucionales.

Las acciones disuasivas son limitar el número de vuelos, imponer cuarentena estricta a todos los que regresan, obligarlos a hacer PCR a su costo. Las exigencias procuran, además, crear conciencia frente a la conducta injustificable de egresados y familias que viajan tomando y generando riesgos enormes.

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Las PASO en la mira: Un número creciente de gobernadores, de surtidas banderías políticas, reclama que se suspendan este año las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) nacionales. Caerían en agosto, pleno invierno, primer argumento. Son caras, el segundo.

AF siempre fue más sensible al primer punto que al otro. Signo de los tiempos, ahora admite los dos.

Las primarias en agosto, duplicando el cronograma electoral generan un riesgo enorme, afirma el Presidente. “Estamos jugando con fuego”. Ahí finca el principal motivo para suspenderlas.

El costo de las votaciones se añade como postdata, mediando pandemia y necesidad de plata para adquirir vacunas.

La suspensión tiene que sancionarse por ley, para la cual sería necesario el concurso de diputados de Juntos por el Cambio (JpC). Dentro del Frente de Todos (FdT) no habría problema, profetiza AF con optimismo de la voluntad. Pero las divisiones en el espacio opositor, calibra, entorpecen la posibilidad de acuerdos. Esta historia, como otras, tiene final abierto.

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No quiero apurarme, quiero no apurarme: El ministro de Economía, Martín Guzmán, viajó a Estados Unidos, la prioridad es reunirse con autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI). Otros cónclaves sazonan la gira. Encontrarse con altos funcionarios estadounidenses es complicado. Los miembros de la administración entrante necesitan acuerdo del Senado, salvo los de la Casa Blanca. Obtenerlo se complica porque la Cámara alta está empatada. El presidente Joe Biden debe conseguir que vote la totalidad de su bancada, para que desempate la vicepresidenta… la renovación va lenteja. Pero volvamos al núcleo.

Los discursos del ministro y del Presidente concuerdan. Los sintetizamos en lenguaje llano. Uno, para arreglar hay tiempo. Dos, estas tratativas no se definen (solo) en Washington ni en Nueva York sino “en el mundo”.

La voluntad argentina no se cifra en una fecha sino en un resultado. “No quiero apurarme”, insiste Alberto Fernández. Podría ponerlo de otra forma: “quiero no apurarme”.

El acuerdo debe contemplar las necesidades del pueblo argentino, no frenar el incipiente crecimiento de la economía.

De momento, describe el presidente Alberto, las potencias del Norte resuelven problemas emitiendo y fomentando la actividad económica. Los organismos internacionales de crédito conceden quitas o exenciones amplísimas a los Estados más pobres.

Los países de renta media, Argentina pongalé, quedan sin respuestas. Fernández está persuadido de que ese paradigma está cambiando en el mundo… o que puede cambiar. Se empecina en conseguir apoyo de gobernantes de países europeos: tiene en agenda a sus pares de Portugal y de España.

Con una movida internacional (en la que Rusia y China jugarían a favor aunque no se diga en voz alta, shh) Argentina estaría en condiciones de conseguir un acuerdo por plazos novedosos con el FMI, más amplios que los estipulados hasta hoy. “El mundo se lo plantea, no sería una respuesta a la medida de Argentina, no somos los únicos deudores”, remacha el principal morador de Olivos.

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Números a favor: En un cuadro signado por las preocupaciones, el equipo económico y la Casa Rosada leen con satisfacción las proyecciones respecto del crecimiento del PBI, la reactivación económica y la recaudación impositiva. La sombra de duda, claro, es la pandemia que podría ensombrecer el horizonte.

“Por el mero arrastre estadístico del crecimiento de finales de 2020, la economía puede crecer 6, 7, 8 puntos”, estiman cerca de Guzmán. La peste es la mayor amenaza. La industria, la construcción, la obra pública los principales motores.

El 30 de marzo vence el plazo para presentar declaraciones juradas por el Aporte solidario (alias impuesto a las grandes fortunas). La virulencia empresaria ha cedido sin extinguirse del todo. “Hay muchas oportunidades de negocios, les conviene no pelearse”, calculan del otro lado de la mesa.

Fuentes del propio sector empresario proyectan que solo un 10 por ciento de los concernidos judicializaría la medida. Contra la leyenda tejida por la opo (eventualmente por algunos oficialistas) el Gobierno transitó una vía no lineal para mejorar la recaudación. Defendió el tributo, no cedió a las presiones, lo hizo ley. Luego otorgó un plan de pagos para disuadir a contribuyentes remisos. El saldo se medirá con los resultados. En el ínterin, la alquimia de palo y mini zanahoria da la impresión de combinar convicciones y real politik fiscal.

El blanqueo para empresarios de la construcción cosecharía una millonada, prometen los potenciales beneficiarios. En el Gobierno piensan parecido. El beneficio, siempre cuestionable desde un ángulo ético, tiene que reglamentarse pronto concediendo pocos días para inscribirse: hay que impedir que los contribuyentes (fieles a su idiosincrasia) negreen hasta último momento. De nuevo, las perspectivas keynesianas de obra pública y viviendas funcionan como acicate.

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La interna endémica: La búsqueda y la ansiada recuperación de la niña M reavivó una interna atávica dentro del oficialismo: la que enfrenta a la ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic, y a su colega bonaerense, Sergio Berni. Este protagonizó una sobreactuación arquetípica, para nada la primera. Se peleó con el segundo de Frederic, el secretario Eduardo Villalba, y con otros funcionarios. Luego se encargó de divulgar el incidente, arrogándose protagonismo y superioridad. Los medios dominantes se hicieron un picnic con la escena.

Frederic se tomó un tiempo para responderle “on the record”, seguramente con anuencia presidencial. Criticó el estilo de Berni, su individualismo y resaltó el trabajo conjunto entre autoridades de distintas competencias y de ciudadanes en general.

Alberto Fernández nunca comulgó con Berni, no quiso designarlo en Nación cuando comenzaba el mandato. En la intimidad de Olivos (y en zonas aledañas) arguye que reedita un perfil de ministro que fracasa reiteradamente. Lo compara con el carapintada Aldo Rico o el ahora fiscal procesado Carlos Stornelli en sus deplorables gestiones bonaerenses.

El fuego amigo coloca en una encrucijada a Fernández y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Cualquiera que se desprendiera de su ministre “pagaría” un costo político. Habría que ponderar cuál es el costo que se abona en cuotas mientras Berni sigue soñando con construirse como candidato votable en alguna instancia cercana.

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Hablar de lo que importa: Con anuncios o sinmigo, el Presidente rumbeó bien al hablar sobre cuestiones prioritarias para la gente común. La fruición oficialista por los temas judiciales lo aleja de las preocupaciones ciudadanas, opina este cronista. Estas son sencillas, acuciantes, insatisfechas: la salud, las vacunas, el laburo, el regreso de los pibes a las aulas, las perspectivas para el año, un puñadito más de etcéteras.

Si la ciudadanía vota (con PASO o sin ellas) como suele hacerlo: se pronunciará en base a esas variables esenciales para sus necesidades y derechos. Un gobierno siempre dialoga y pulsea con la realidad, en eso radican su fuerza o su flaqueza o ambas.

Estas historias continuarán. Si se concreta el flujo continuo de vacunas y se convence a la población para que persevere cuidando y cuidándose será mejor para todos, salvo para un puñado de dirigentes opositores intratables.

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