Encuesta exclusiva: El desempleo y los bajos salarios atemorizan a siete de cada diez argentinos
Es la economía, estúpido
Sin nada que mostrar en ese frente y con una oposición en crecimiento, el Gobierno tensa la cuerda ideológica. La economía es la causa de la caída de la imagen presidencial y de la intención de voto.

Más de siete de cada diez argentinos son fuertemente críticos frente a la situación económica, lo que incluye que se preocupan por la inflación, la falta de actividad y de ventas, usan la frase “no llego a fin de mes” y sienten temor a perder el empleo. Pese al ruido que se hizo la semana pasada por un pequeño aumento en la imagen del presidente Mauricio Macri, la realidad es que cuando se le pide opinión a los ciudadanos sobre la gestión del mandatario, los números siguen siendo altamente negativos y no registran ninguna mejoría. Es que lo que prima es la economía y la gran mayoría dice que la economía será lo decisivo a la hora de votar. Quienes afirman que se inclinarán en las urnas por la oposición (45 por ciento) señalan que lo harán principalmente por razones económicas. Pero de los que adelantan su voto por candidatos del oficialismo (31 por ciento), ninguno dice que lo hará por razones económicas, sino por razones políticas. Finalmente, los que no tienen decidido su voto (25 por ciento) igualmente tienen una visión más que crítica de la gestión económica del macrismo y dicen que eso puede llevarlos a tomar la decisión en las urnas. 

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta nacional realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que dirige Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1200 personas en todo el país, respetándose las proporciones por sexo, edad y nivel socioeconómico. La encuesta se hizo por vía telefónica. 

El CEOP diseñó un Indice de Satisfacción Ciudadana orientado a percibir una especie de calificación a la gestión de los gobiernos. En la medición mes a mes, la administración Macri sigue bajando y tocó ahora una calificación de 3,76, en una escala de uno a diez. La baja se produce por la dimensión económica, en la que el gobierno obtuvo apenas un 3,19. En todos los casos se trata del ISC más bajo de toda la serie. 

“Sigue vigente el clima de época adverso con respecto a la economía –señala Bacman–: es la principal preocupación de los argentinos con el 53 por ciento de las menciones, dentro de las cuales un nutrido 26,2 por ciento posee una percepción de que ‘con lo que se gana no se llega a fin mes’. Si se le adiciona el temor por la desocupación, del 20,3 por ciento, la inquietud por la economía involucra a más de siete de cada diez argentinos. Es posible detectar que no todo es tan sencillo ni lineal: aunque la popularidad de Macri muestra síntomas de recuperación (su imagen positiva mejoró dos puntos y medio), la gestión sigue estancada. Es cierto que creció un punto también la gestión, pero la desaprobación a lo actuado se mantiene realmente alta con un 59.1 por ciento, el  mayor valor de la serie que va de diciembre de 2015 hasta este último mes”.

Estrategia

Como ya es público, la estrategia del macrismo cambió en las últimas semanas. La falta de resultados económicos lo llevó al viraje porque no tiene nada para exhibir en esa materia. No hay crecimiento del empleo ni de la actividad, los tarifazos pegan fuerte en todos los estamentos y, sobre todo, está instalada en todas las franjas que la administración Macri favorece a los ricos. Eso está presente incluso en los que votarían a los candidatos de Cambiemos. 

Ante el hecho concreto de que la economía no arranca, la estrategia del gobierno es imponer una agenda política: mayor dureza con los docentes, represión, trato de “mafiosos” a los dirigentes gremiales, nueva utilización de la grieta, del anti-kirchnerismo y del antiperonismo. “En el nuevo discurso del gobierno –explica el titular del CEOP– comenzó a vislumbrarse el cambio de estrategia: el relato se corre inexorable a la derecha, haciendo foco en la política, no en la economía.  La punta del iceberg de la orientación del oficialismo para la campaña electoral comenzaba a ser visualizado: el enfrentamiento entre el pasado y el futuro. Nosotros (el PRO sustancialmente) somos el futuro, ellos (los peronistas y los kirchneristas) representan el pasado. La estrategia, entonces, radica en que el oficialismo ha decidido blindar su núcleo duro y cortar de cuajo la pérdida que día tras día se produce en la periferia de sus adeptos, muchos de ellos fuertemente desilusionados con la cuestión económica. Es que para este último sector lo hecho por el gobierno no fue el cambio que eligieron al votar al candidato a presidente de Cambiemos”.

Voto

Por supuesto que la gran pregunta es si el gobierno logrará réditos electorales con esta nueva estrategia, es decir si puede conseguir que la gente mire a la política –corrimiento a la derecha mediante– y no a la economía. El punto de partida es señalado por Bacman: “Cuando se consulta al encuestado a quién podría llegar a votar, la oposición, en términos genéricos, posee una ventaja inicial. Un 43,9 por ciento afirma que se inclinará por  un candidato opositor. Por otra parte, un 31,2 por ciento optaría por cualquier candidato que represente al oficialismo y un 24,9 aún no tiene una decisión tomada”.

Pero los datos de mayor trascendencia surgieron cuando se preguntaron las razones del voto. “La estrategia elegida por el oficialismo para afrontar estas elecciones se observa con absoluta claridad cuando se analiza el sustento cualitativo de sus potenciales votantes: nueve de cada diez optan por opciones políticas. Los cuatro motivos que esgrimen están directamente relacionados con las consignas que se pudieron escuchar el 1 de Abril: respaldar a toda costa a la actual gestión, poner orden en la sociedad, terminar con la corrupción y derrotar de manera definitiva al kirchnerismo. Sin temor a equivocarse, un núcleo duro ideológico que reivindica el pensamiento de derecha y la revisión del pasado”.

Como se ve, la economía está ausente en el voto oficialista, porque no hay nada para reivindicar. 

Del otro lado, los votantes opositores se basan en la economía. El director del CEOP señala que “los que se inclinan por opciones opositoras van por el lado económico en un 67,1 por ciento y hay un 32,9 que esgrimen razones políticas. Entre las cuestiones económicas el núcleo de anclaje descansa en que el gobierno de Cambiemos gobierna para los ricos y que la economía no arranca. En la periferia, prevalece la sensación de que los salarios no alcanzan. En el factor político, la principal asignatura pendiente del oficialismo para estos votantes, radica en el incumplimiento de las promesas de campaña”.

Por último están los que no tienen decidido el voto. Sobre ellos Bacman analiza que “navegan en aguas de borrasca. En este segmento cohabitan distintas actitudes de esperanza, enojo y hasta bronca. En un segmento donde se observa una mayor incidencia del pragmatismo, es lógico que influyan en mayor medida las razones de índole económica (63 por ciento) y hacia el interior de la economía puede más el enojo y la bronca que la esperanza. Por consiguiente, la mayor parte de los que pertenecen a este segmento y esgrimen razones económicas, están fuertemente convencidos de dos cuestiones: este es un gobierno que favorece a los ricos y al mismo tiempo esperan que se produzca un importante viraje en el rumbo económico. En tal sentido, son muy pocos los que sostienen la esperanza y siguen afirmando que la economía finalmente se va a encaminar y tan solo hay que darle más tiempo. En esta franja la potencialidad del voto oficialista de los que aún no están decididos descansa en los argumentos políticos. Allí se basan las esperanzas de los estrategas de Cambiemos, en los indecisos que comulgan con el pensamiento de poner orden y con que el kirchnerismo y el peronismo representan el pasado”.

La conclusión de Bacman surge de los datos de la encuesta. “Con los indicadores que se desprenden de este sondeo, todo lleva a concluir que si en este país existiera el bipartidismo, sería muy difícil para el oficialismo remontar la cuesta que lo lleve a superar la ecuación que a nivel estructural por estos tiempos favorece netamente a la oposición. Pero en nuestro país el bipartidismo hace mucho que dejó de existir y la oposición no es una única alternativa. Por el contrario, aún constituye un conglomerado heterogéneo, que no tiene la suficiente capacidad de aglutinar el voto opositor. Y esta es una ventaja competitiva para el oficialismo que seguramente sabrá potenciar de cara a las elecciones que se avecinan. En este contexto, la encuesta indica que el desafío para la oposición es claro y evidente: la constitución de un frente que agrupe a todas las opciones políticas que no están de acuerdo con el modelo de gestión de Cambiemos”.

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¿A qué espacio piensa votar en las elecciones de este año?


 Desde la oposición

Los que piensan votar a un candidato de oposición (43,9%)


Desde el oficialismo

Los que votan a un candidato del Gobierno (31,2%)

 


Los indecisos

Los que aún no decidieron a qué espacio votar (24,9%)


Principales preocupaciones de los argentinos 


Evaluación de gestión de Mauricio Macri