El gobierno de Boris Johnson y sus asesores científicos cometieron “grandes errores” en su manejo inicial de la pandemia de coronavirus. Según un reciente informe elaborado por dos comisiones parlamentarias, el enfoque del país ante la crisis estuvo basado “inflexiblemente en un modelo de la gripe”. Aunque los legisladores aplaudieron el desarrollo de una vacuna y de un test para detectar la covid-19, lamentaron que el gobierno no respondió con la misma eficacia para evitar la propagación de coronavirus.


El documento “Coronavirus: Lecciones aprendidas hasta la fecha” es un informe de 150 páginas elaborado por los diputados conservadores Greg Clark y Jeremy Hunt, presidentes de las comisiones de Ciencia y Tecnología y de Sanidad y Cuidado Social en el parlamento británico. En el texto los diputados critican el “planteamiento gradual” de decisiones como el distanciamiento social, aislamiento y confinamientos centrados con demasiado énfasis en evitar los cierres. En este sentido, señalan que ante la falta de un rastreo a los tests de covid-19, controles fronterizos más fuertes, “un confinamiento era inevitable y tuvo que haberse implementado más temprano.

La investigación parlamentaria también reveló que aunque el Reino Unido fue uno de los primeros países en desarrollar un test para detectar la covid-19 y así como una vacuna de fabricación nacional, el país “no consiguió traducir el liderazgo científico en un éxito operativo para establecer un sistema eficaz de prueba y rastreo durante el primer año de la pandemia”. Una de las razones que señalan los diputados en el texto es que el sistema de rastreo sólo se implementó cuando las infecciones diarias superaron los dos mil casos.

El documento presentado este martes es el resultado de un año de investigación conjunta entre los dos comités. Contó con los testimonios de más de 50 personas, incluyendo al exministro de Salud, Matt Hancock, la exministra de Cuidado Social, Helen Whately, el principal asesor científico del gobierno, Sir Patrick Vallance, el jefe y la vicejefa de la Autoridad médica inglesa, Chris Whitty y Jenny Harris, así como otros expertos. También revisaron más de 400 escritos y elaboraron 38 recomendaciones para las autoridades británicas.

En el reporte señalan que al principio de la pandemia tanto el gobierno como el NHS (sistema nacional de salud) no supieron reconocer los riesgos que acarreaban para el sector de cuidado social además de no contar contar con representación de ese área. “Sin una experiencia más amplia los ministros carecían de ese importante asesoramiento a la hora de tomar decisiones cruciales”, subrayaron.

En este sentido, los diputados señalaron que la rapidez con la que dieron de alta a las personas hospitalizadas para llevarlas a geriátricos sin realizar las pruebas adecuadas o un aislamiento riguroso demuestra esta disparidad. “Esto, combinado con el personal no testeado que lleva la infección a los hogares condujo a u muchos miles de muertes que podrían haberse evitado”, puntualizaron en el documento. Desde el inicio de la pandemia, el Reino Unido contabiliza cerca de 161 mil muertes por covid-19.

Desigualdades

En el documento también se refieren a cómo la pandemia exacerbó las desigualdades "incluyendo tasas de mortalidad inaceptablemente altas entre personas de las comunidades negras, asiáticas y de minorías étnicas". "También nos enteramos de que el personal negro, asiático y de minorías étnicas del NHS, que está subrepresentado en los puestos de dirección y gestión, tenía más dificultades para acceder a los equipos de protección personal adecuados", revelaron.

El enfoque fatalista

Los legisladores también concluyeron que el enfoque fatalista adoptado por el gobierno sobre la imposibilidad de eliminar el virus no fue discutido hasta que fue evidente que el sistema nacional de salud podría colapsar. “Incluso cuando la estrategia del Reino Unido cambió de forma dramática en marzo de 2020, fue debido a la preocupación interna por el desbordamiento del NHS y no por una decisión seria de seguir las buenas prácticas internacionales emergentes”, remarcaron.Según el informe, el enfoque británico reflejaba un consenso entre el gobierno y grupo de asesores científicos. “Indica un grado de pensamiento grupal presente en ese momento y que significaba que no estábamos tan abiertos a los enfoques que acordaban en otros lugares como deberíamos haber estado”.

En el informe también cuestionaron la fase de “retraso” del gobierno que implicaba intentar gestionar la propagación de coronavirus a través de la población en lugar de impedir que la covid-19 se propague por completo. “Esto equivalía en la práctica de aceptar que la inmunidad de rebaño por contagio era el resultado inevitable, dado que el Reino Unido no tenía perspectiva firmes de una vacuna, la capacidad de testeos era limitada y existía una opinión generalizada de que la gente no aceptaría una cuarentena prolongada”.

Pedir perdón

El gobierno de Boris Johnson, por su parte, defendió su respuesta al coronavirus.  El jefe de gabinete, Stephen Barclay, entrevistado por Sky News, insistió en que se tomaron decisiones para avanzar rápidamente y afirmó que todavía no tuvo oportunidad de leer el reporte. El periodista le preguntó si estaba dispuesto a disculparse con las familias que perdieron a seres queridos y Barclay evitó responder directamente. "¿Qué tiene de difícil la palabra 'perdón'?", repreguntó el conductor.