Se edita por primera vez en Argentina un manga de romance gay, la exitosa serie Junjou Romántica, y se le agregan otros títulos.
Sólo los chicos
 

Salvo para los fanáticos del manga, la noticia pasó algo desapercibida: por primera vez una editorial de comics argentina publica un título yaoi, género que define dentro de la historieta japonesa a las historias que se centran en un romance homosexual.  Se trata de Junjou Romantica, uno de los títulos más famosos a nivel mundial de este estilo. La editorial Ivrea ya ha publicado los primeros 7 tomos (de un total de 24 hasta la fecha), y por la impaciencia de los fans (que no aguantan la espera entre un número y otro), han decidido aumentar su catálogo con otros títulos yaoi igual de interesantes y polémicos.

La propuesta no deja de ser algo arriesgada ya que el yaoi generalmente viene de la mano de algún tipo de escándalo (para el público no habituado) dado el carácter fuertemente erótico de sus historias. Dentro del manga (historieta japonesa) además de los géneros habituales del comic occidental (acción, comedia, etc), los japoneses le agregan la clasificación temática que tiene que ver con el estilo de la historia o sus personajes: Harem es el manga en el cual muchas chicas se enamoran del mismo muchacho. Harem reverso es lo mismo, pero con los roles invertidos; Shöjo y Shonen son para adolescentes mujeres y varones respectivamente; Hentai es el manga pornográfico y la lista es interminable; también incluye el Shöjo-ai, romance entre chicas o mujeres; y el Shonen-ai, amor entre varones, que narran historias con romances idealizados y adolescentes, en donde los personajes a lo sumo se dan un beso en el momento culminante de la pasión.

Ahora bien: el escándalo con el yaoi se debe a que sus personajes tienen relaciones sexuales (sin llegar a ser “porno”), y para encender más la controversia es un producto dirigido al público femenino: son romances del tipo telenovela entre chicos muy lindos, cosa que a una gran mayoría de mujeres les encanta consumir.

Junjou Romantica (literalmente Romance Puro) es uno de los yaoi más exitosos en la actualidad. Escrito por la prolífica especialista en el género Shungiku Nakamura, fue publicado por primera vez en 2002, y sigue saliendo hasta nuestros días: ya lleva 24 tomos.  Este manga se basa en las historia de tres parejas: la “romántica”, la “egoísta” y la “terrorista” (así se las define).

La pareja principal de esta historieta (la romántica) cuenta la relación del joven estudiante Misaki Takahashi con su tutor Akihiko Usami. Misaki tiene problemas con sus estudios  y su hermano mayor le pide a su amigo Usami, que ayude al muchacho a ingresar a la universidad. Al principio no se llevan demasiado bien ya que el joven descubre que su maestro es gay y escribe manga yaoi usando a su hermano mayor como personaje principal. Un día abre uno de estos comics y lee:  “Misaki lame cada centímetro del cuerpo caliente de Usami “.  Esta situación  extraña de a poco se transforma en un romance.  He aquí el punto escabroso del relato: es sumamente delgada la línea entre seducción y acoso. En su primer encuentro sexual Misaki es abordado de tal manera  que muchos podrían considerarlo un abuso. Pero la dualidad en este tipo de producciones juega con lo prohibido: el joven se resiste, pero no tanto, se queja, pero no tanto y al final se termina enamorando. Todo esto en tono de comedia algo infantil, con situaciones sumamente disparatadas y graciosas, sin dejar de lado el melodrama.  Cabe aclarar que la estética de los encuentros no es explícita, es decir, los dibujos y las posiciones de los amantes se dan de tal manera que nunca se ven las partes íntimas de los personajes, sin que por eso bajen los decibeles del erotismo. Esto no es censura, es una de las características del género. La cosa más explícita se da en el Hentai (manga triple X) y dentro de este se encuentra el Bara (Rosa) conocido popularmente como manga gay.

Durante los primeros tomos del manga se desarrolla la relación entre alumno y tutor, y a medida que avanza la trama se van incorporando historias de otras parejas. Con la “pareja egoísta” aparece un amigo de la infancia de Usami, Hiroki Kamijo, quien está enamorado pero no es correspondido. Finalmente Hiroki conoce a Nowaki Kusama, un joven humilde y trabajador que, con mucho esfuerzo, logra meterse en su vida. Por último la “pareja terrorista”: narra la historia del compañero de trabajo de Hiroki, Yô Miyagi, y su relación con el estudiante de secundaria Shinobu Takatsuki. Luego de tres años de haberse divorciado, Miyagi es acosado por Shinobu, quien además es el hijo de su jefe y hermano menor de su ex esposa.

Con este lanzamiento en simultáneo con España la editorial Ivrea abre las puertas en nuestro país a este género, discutido por algunos y adorado por muchos otros fans que esperan ansiosos cada número.  Ocurre que la salida de los tomos se ve retrasada por lo que se podría denominar “burocracia japonesa del manga”: cada número argentino ha sido editado en tomos idénticos a los japoneses y su autora exige la aprobación personal de cada portada. Al parecer el trámite es algo engorroso, por lo cual no hay fechas exactas de cuando aparecerán los próximos ejemplares.

Para calmar los ánimos de los seguidores de yaoi locales, la editorial ha publicado otro título fuerte con la misma temática. Se trata de Los deseos obsesivos de mi chico, de la autora Hashigo Sakurabi, también especialista en yaoi. La historia se compone de dos tomos que ya han sido editados y narra las aventuras de Satoshi, un frágil estudiante de investigación que se sumerge tanto en su trabajo, que a menudo se olvida de comer y dormir. Él tiene una relación “mascota-maestro” con Izumi, su compañero en el laboratorio quien lo cuida y lo ayuda en lo que puede. Pero cuando este se entera que Satoshi fue atacado por un hombre sus sentimientos empiezan a cambiar y se obsesiona con querer poseerlo y esto le da un tono más oscuro a la historia.

El éxito de Junjou Romantica ha sido espectacular en todo el mundo. Dado el suceso tiene su propia adaptación animada dirigida por Chiaki Kon. Para los impacientes, la serie  se puede ver por YouTube y otros sitios streaming.